La mitad de las viviendas de Pantoja están afectadas por la tromba de agua Los pueblos que sufrieron el lunes la tormenta de granizo intentan volver a la normalidad

La mitad de las viviendas de Pantoja están afectadas por la tromba de agua Los pueblos que sufrieron el lunes la tormenta de granizo intentan volver a la normalidad

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JUAN MONGE

TOLEDO. La tormenta que descargó en la noche del pasado lunes sobre varios de los pueblos de la comarca de La Sagra ocasionó cuantiosos destrozos en muchas de las viviendas de los pueblos de la zona.

Dos días después los vecinos de municipios como Cobeja o Villaluenga de la Sagra continúan limpiando el lodo y achicando agua de los garajes y las plantas bajas de sus viviendas. La parte del trabajo más dura ya está hecho y sólo queda esperar que el tiempo devuelva la normalidad a las cientos de familias que se han visto afectadas.

Las riadas que corrieron por las calles de estos pueblos se formaron a consecuencia de las grandes cantidades de granizo que taponaron las rejillas y los desagües de las aceras. Esto provocó que el agua no encontrara un canal de salida y que no pudiera distribuirse por varios senderos. Así, la lluvia acabó embalsándose y formando grandes charcos.

En la localidad de Villaluenga varios edificios públicos como la biblioteca municipal o un colegio de Enseñanza Primaria también sufrieron inundaciones. Entre setenta y ochenta viviendas quedaron anegadas en esta localidad. La urbanización «Campo de Oro» fue una de las zonas más afectadas.

Pantoja fue probablemente el pueblo de la comarca que salió peor parado. Su alcaldesa, María Ángeles García López, declaró ayer que «aún no tenemos un balance de daños, pero calculamos que un 50 por ciento de las viviendas del pueblo se vieron afectadas. El agua entró por las plantas bajas, pero el granizo que se acumuló en los tejados y que se acabó filtrando a las viviendas también ha sido un problema».

Los ayuntamientos de estos pueblos han pedido a sus vecinos que rellenen un formulario y que realicen un inventario de los daños sufridos. Han instado a aquellos cuyos desperfectos no se ven cubiertos por un seguro que se inscriban en un registro para tratar de recibir ayudas públicas de la Junta dada la magnitud de una tormenta que nadie preveía.