Jubilarse el día de la patrona

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JOSÉ REYES CALERO

TORRIJOS. Doce de octubre, día del Pilar, patrona de la Guardia Civil. Patio del cuartel del bemérito Cuerpo en Torrijos. Abarrotado. Sol radiante. El capitán de la V Compañía de la Comandancia de Toledo, Tomás Loarce Alía, y el alcalde de Torrijos, Juan José Gómez-Hidalgo, entregan al brigada Jesús Rumbero y al conductor Sebastián Pérez sendos recuerdos el día que pasarán a la reserva, después de 38 años de servicio en el instituto armado que fundó el conde-duque de Ahumada. Aplausos y vítores. Atrás quedan muchos sinsabores, días y noches, a veces con miedo, por los pueblos de España.

Jesús Rumbero, que cumple 58 años este día, nació en La Estrella, aunque dice que se ha sentido de Talavera de la Reina, puesto que creció en esta ciudad. Desde que salió de la academia en 1970, Rumbero pasó por Castellón, Valencia, Zamora, las demarcaciones de Tráfico de Madrid y Toledo, y los últimos nueve años en Torrijos.

Sebastián Pérez, de Montijo (Badajoz), donde vio por primera vez la luz hace 58 años, estuvo destinado en San Sebastián, Campillo de Llenera (Badajoz), y más de cinco lustros en Torrijos, donde ha ejercido las funciones de conductor de la V Compañía.

-¿Qué signfica este momento?

-Rumbero y Sebastián: No lo podemos describir con palabras; por un lado, ha llegado el tiempo para la familia, pero percibimos cierta nostalgia, ya que la Guardia Civil ha sido nuestra vida. Este oficio no es sólo una profesiones, tiene bastante de vocación.

-¿Han vivido momentos de miedo?

-R.: Durante años, en el País Vasco, sí sentí cierto nerviosismo. A mediados de los años 70 se vivieron momentos difíciles para la Guardia Civil. En Torrijos, sólo en un atraco al Banesto pasé momentos de apuros.

-S.: Afortunadamente, no he pasado miedo. Siempre puede haber momentos de cierta tensión, porque no podemos olvidar que las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen la principal misión de proteger a la ciudadanía, pero siempre ocurre algo...

-¿Seguirán viviendo en Torrijos?

-R. y S.: Por supuesto. Aquí han crecido y se han casado nuestros hijos, y es difícil trasladarnos a otro lugar. Somos unos torrijeños más y nos encontramos bien en esta pequeña ciudad, donde disponemos de vivienda propia.