Toledo, emergiendo del mar de niebla
Toledo, emergiendo del mar de niebla - J.IGNACIO DE MESA

Juan Ignacio de Mesa dona su colección privada de más de 80.000 fotografías al Archivo Municipal

El exalcalde confía a la ciudad las fotografías que ha ido tomando durante años de Toledo y de todo el mundo

TOLEDOActualizado:

Cuando aprobó, con muy buenas notas, el ingreso en el antiguo Bachillerato, el exalcalde de Toledo, Juan Ignacio de Mesa, pidió a su padre un regalo especial: aprender a revelar fotografías. Con tan solo diez años y con una cámara «BOY» de la firma germana Bilora, un pequeño aparato de baquelita de finales de los años cuarenta, tomó su primera instantánea, una vista de la ciudad, con la catedral en primer término, desde el Cerro del Bú, en el Valle. Ese fue el comienzo de una pasión que le ha llevado durante más de 60 años a formar una colección de casi 80.000 imágenes, en analógico y en digital, con innumerables fotografías de la ciudad de Toledo, pero también familiares y de sus múltiples viajes por el mundo. Ahora, el primer alcalde democrático de la ciudad, que gobernó desde 1979 a 1983, ha decidido ceder todo este patrimonio al Archivo Municipal de Toledo. «Mi intención es ir donando poco a poco las imágenes, según las voy ordenando; he comenzado a pasar al Archivo las fotos que tengo en soporte analógico, que son miles, y ya las están escaneando y montando diferentes colecciones para que las pueda ver todo el mundo», explica a ABC. Las digitales también se las pasará al Archivo en un disco.

Son tantas imágenes que le resulta difícil destacar algún aspecto, aunque Toledo, su otra pasión, es protagonista indiscutible, con «muchos momentos, con luces diferentes y distintas situaciones», como el papel de la Academia de Infantería en la procesión del Corpus, en el que se ve, a lo largo de los años, la evolución del Ejército y la sociedad, con «anécdotas divertidísimas». El Corpus es su debilidad. No se ha perdido casi ningún año la Fiesta Grande y, cuando no tiene ningún compromiso que le impida estar funcionando «por libre», se pierde por las calles y capta con su cámara la procesión por todos lo rincones. Tiene imágenes desde todos los puntos de la carrera procesional, aunque su momento preferido es la entrada de la Custodia en la catedral.

La ciudad bajo la niebla es otro de sus momentos mágicos para fotografiar Toledo. «El que no haya visto, desde los peñascos próximos al Parador, emerger por la mañana a Toledo de la niebla se pierde uno de los espectáculos más geniales que pueda haber, es espectacular». Y también explica que «son una gozada los pequeños rincones de la ciudad, con los distintos juegos de luces, los detalles... todo, desde lo general, el skyline de la ciudad con toda su magnificencia y con los monumentos, hasta los detalles: una puerta, un rincón, un herraje, una esquina... Toledo da un juego brutal para lo que quieras. Es una maravilla», dice.

Viajes por el mundo

La colección cuenta también una parte importante de sus viajes por el mundo. «Hay de todo, de la explosión de la naturaleza en el Cabo de Hornos, en Chile, en donde los únicos seres humanos que hay son los que van contigo, o la naturaleza desnuda en África, Egipto con sus grandes pirámides o el Gran Cañón del Colorado, la verdad es que el mundo es una verdadera maravilla», dice. Esta imágenes más privadas también serán donadas al Archivo Municipal, aunque con ciertas limitaciones porque «son recuerdos familiares y hasta que no pase cierto tiempo no sería conveniente que se hicieran públicas».

Juan Ignacio de Mesa confía plenamente en el equipo del archivero Mariano García Ruipérez, que ha montado un «equipo de lujo, como la copa de un pino». Y mientras tanto, seguirá con su pasión, ahora en versión digital, tras muchos años revelando en color y en blanco y negro en cuartos de baño y, después, en un laboratorio que pudo habilitarse en su casa. Aunque se ha rendido a lo digital sigue guardando su cámara analógica y, de vez en cuando, se da el gusto de fotografiar con ella. Sus equipos ahora son más sofisticados, uno grande, de la firma alemana «Leica», otro de viaje, con varios objetivos, y el que suele llevar en el coche, una cámara «Sony», para cuando regresa de una cena o de un paseo con amigos y «veo algo que me gusta y saco la cámara». Y, aunque va en contra de sus principios, de vez en cuando, también utiliza el móvil.