El saxofonista cubano durante un chat con los lectores de ABC
El saxofonista cubano durante un chat con los lectores de ABC - Juan Piedra

Jazz«Soy de la escuela de Celia y Bebo. No necesito pedir permiso para entrar a Cuba»

Paquito D´Rivera será el encargado de cerrar el Festival de Jazz, con un concierto en el que se encontrará con el público toledano por primera vez

ToledoActualizado:

Considerado como «el Mozart del jazz», Francisco de Jesús Rivera Figueras, conocido a nivel mundial como Paquito D´Rivera (La Habana, 1948), reconoce que la música le ha acompañado toda su existencia. Tanto es así que este año está celebrando 65 años de carrera y, en junio pasado, cumplió 70 años de vida. Una vida dedicada al pentagrama. Se subió a un escenario con cinco años y, a los diez, este virtuoso saxofonista actuó en el Teatro Nacional de La Habana (Cuba). Y así sigue: combinando la música con la literatura.

Paquito D´Rivera será el encargado de cerrar este domingo el Festival de Jazz de Toledo, acompañado por «Veleta roja», que componen el músico cubano, Carlos Cano y el artista toledano Hernán Milla.

En el concierto que ofrecerá, Paquito anuncia que será el marco ideal para presentar el disco «Por la rivera de Paquito», que han preparado Cano y Milla, y en el que «el Mozart del jazz» participa como artista invitado. Se trata de un trabajo homenaje con el que se reconoce los 70 años del saxofonista y los 100 años del desaparecido Bebo Valdés.

En este trabajo discográfico se reconoce igualmente la relación que el también clarinetista cubano ha tenido con músicos tan destacados como Dizzy Guillespie y Chucho Valdés.

Centrándose en su concierto de este domingo, el músico cubano avanzó que en este primer encuentro con el público toledano habrá alguna sorpresa. «Es parte de la emoción y a mí me gustan las emociones fuertes», señala.

Un lugar para vivir

En esta entrevista virtual, Paquito D´ Rivera habla de España y de Toledo. Reconoce que España es «uno de mis países favoritos», mientras que de Toledo (a la que viene por primera vez a tocar) es una ciudad«de la que mi madre hablaba frecuentemente» y que desea explorar. Su devoción y amor lo divide entre Madrid y Nueva York —donde reside actualmente— junto con su esposa, la soprano puertorriqueña Brenda Feliciano. «Brenda y yo hemos pensado en tener un lugarcito donde pasar un tiempo en este maravilloso país», asegura.

Tras 65 años de carrera, Paquito insiste en que todavía no piensa en la retirada. «Siempre hay cosas divertidas por hacer –afirma-. Hace tiempo que quiero que los mexicanos me encarguen un poema sinfónico dedicado a Cantinflas, el decano de los cómicos del nuevo mundo». Acaba de terminar un concierto para clarinete, violoncello y orquesta, con la Sinfónica Nacional de Washington, que estrenará próximamente con el violonchelista franco-estadounidense, Yo Yo Ma. Y, además, está inmerso en un proyecto Chico-cubano con el Ballet Hispánico de Nueva York.

En una carrera llena de premios (ha ganado 14 premios Grammy) y de éxitos, tiene buenos recuerdos para el grupo Irakere, con el que actúo como telonero de los jazzistas norteamericanos. Llegó a esta agrupación de la mano de Chucho Valdés, «un gesto que se lo agradeceré toda mi vida porque en aquella época era un apestado en Cuba». Irakere fue el primer grupo cubano de la era Castro que firmó con una discográfica norteamericana. En sus canciones mezclaban la música afrocubana, el jazz y la clásica.

La vuelta a Cuba

El saxofonista combina su pasión musical con la literatura. Tiene cuatro libros: «Mi vida saxual», «Paisajes y retratos», la novela «¡Oh! La Habana», como un tributo a las congas, y «Cartas a Yeyito», que narra la vida de un estudiante de música imaginario.

Y su cabeza no para. Tiene en mente escribir un libro sobre los instrumentos musicales que ha conocido a lo largo de estos 65 años de carrera. También quiere escribir otra novela sobre un par de gemelos de un pueblo rural en Cuba que toman caminos distintos. «Uno vive en un pueblo muy pequeño, toma el camino del bien para convertirse en un gran músico y termina dando conciertos en el Carnigie Hall», relata. El otro es un tipo «desbaratado», a quien encarcelan y al que le suceden mil cosas. «El problema es que tengo que buscar el tiempo para sentarme a escribir. La literatura, al menos en mi caso, no me paga la renta», responde el músico.

Finalmente, la pregunta obligada: ¿ha vuelto a Cuba tras los cambios y la apertura que se ha producido? «¿¡Cambios!?... no se puede hablar de cambios cuando una momia presidencial elegida por su hermano, que tampoco fue elegido por nadie, elige a otro presidente al que llaman «el Cuchara». Pues ni pincha ni corta. No tiene absolutamente ningún poder de decisión», sentencia el artista.

Para Paquito estos «cambios» o «reformas» son algo así como bañarse y ponerse la misma ropa. O ponerse ropa limpia, sin bañarse. «Lo más triste y lamentable es la participación que han tenido políticos de todo signo, empresarios y el turismo español. Ellos han ayudado a perpetuar tan nefasto régimen. Esa es la verdad», afirma, para repetir luego que él es de la escuela de Celia Cruz, Cachao, Bebo Valdés, que no piden permiso a nadie para entrar a su tierra natal. «Cuba está llena de turistas, de revoluciones ajenas, y todos miran para otro lado ante casi seis décadas de atropellos, hambre y represión. ¡Mejor voy de visita a Toledo, Oviedo o Barcelona!», exclama.