HISTORIAS DE CINE

J. H. PONOS
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Toledo tiene su encanto y por ello las cámaras cinematográficas están enamoradas de siempre de este monumental plató que subyuga y es agradecido. Actores y actrices de dentro y fuera de nuestras fronteras han rodado películas en los atractivos rincones de la ciudad. Los temas de capa y espada encontraban aquí su decorado histórico y años atrás podía escucharse en el atardecer de los cobertizos la cita de duelo donde los galanes defendían el honor de su dama, y no era extraño encontrase con un Conrado Sanmartín frente a los aceros de sus adversarios de turno. Nuria Torray, Carmen Sevilla, Concha Velasco, Sonia Bruno, Virginia Mayo... se vistieron de época para que el séptimo arte recogiera su belleza y encantos, y hasta el mismo John Wyne, con Rita Hayworth rodaron en el arenal de Safont un guión sobre el circo teniendo como compañera de reparto a una Clauida Cardinale en pleno apogeo.

Los productores eligen Toledo por la cercanía de Madrid en películas donde el horizonte monumental no es imprescindible, y aunque en su totalidad no se complementaba la historia fílmica, sí algunos motivos sobresalientes entraban en la pantalla. Luis Buñuel rodó «Tristana» de principio a fin en las callejas toledanas, teniendo como intérpretes a Catherine Deneuve, Franco Nero y Fernando Rey, que se alojaban en el que fuera hotel Lino, donde los toledanos hacían cola para pedir los correspondientes autógrafos. También el director José María Elorrieta era asiduo a instalar las cámaras por estos lares, y más de tres películas que llevan su firma se aposentaron en los salones del hospital Tavera para que por allí deambularan los protagonistas.

Fernando Fernán-Gíomez, Paco Rabal y Adolfo Marsillach, en su trayectoria profesional, repitieron presencia en las vivencias toledanas, de las que quedaban prendados, hasta el punto que después de los correspondientes días de rodaje volvían con las amistades para ocupar mantel en la Venta de Aires y satisfacerse con una perdiz estofada. El realizador John Huston pretendía dirigir una cinta de espías, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en la capital de Tajo, y se paseó buscando exteriores por Toledo, pero lo que prometía ser una gran producción se quedó en la nada sin que todavía sus biógrafos sepan el porqué. Toledo, de siempre, ha sido el mejor imán para las gentes del cine.