Con Guerrero en el salón
Adolfo Muñoz posa para ABC sentado ante el cuadro del genial pintor. FOTOS: ANA PÉREZ HERRERA

Con Guerrero en el salón

MARÍA JOSÉ MUÑOZ| TOLEDO
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El cuadro es enorme, mide 2,86 de ancho por 2,30 de alto y podría haber sido pintado sobre 1953. La pintura, al óleo, representa una escena de pesca junto al río Tajo, a su paso por el Casco Histórico de Toledo, y el artista ha puesto en primer plano un grupo de pescadores cuyos tristes rostros reflejan el cansancio de la jornada y la dureza de una vida mísera.

Como solía hacer en muchos de sus cuadros el maestro Guerrero Malagón, entre los personajes aparece él mismo, un autorretrato que plasma perfectamente sus rasgos y que recuerda muchísimo al rostro actual de su hijo Mariano Guerrero Corrales. Bajo el pintor de Urda, que mira con tristeza la escena, aparece el filósofo y humanista Gregorio Marañón, a quien tanto admiraba el artista.

Cuenta Adolfo Muñoz que compró el cuadro hace unos seis años y que hasta ahora lo tenía guardado en casa. Nada más abrir su nuevo restaurante en la calle Sinagoga, que en realidad es una reforma y ampliación del originario de los años 70 más un nuevo servicio de apartotel, su esposa Julita y él cayeron en la cuenta de qué mejor lugar que éste para colgar el inmenso cuadro de Guerrero. Lo adquirió hace unos años a un anticuario de Guadamur que pedía el doble de dinero que por el que finalmente lo compró «a plazos, claro», explica a ABC, y añade que «estuvo a punto de comprarlo antes que yo Gregorio Marañón porque salía su abuelo».

Para Adolfo Muñoz, Guerrero Malagón es uno de los mejores pintores del siglo XX por su fuerza creativa y su reflejo «tan particular» de Toledo, «que evoca tantas cosas». Y le parece «magnífica» la idea del alcalde de crear un museo de este pintor en una ciudad a la que tanto quiso y tanto trabajó. «Hay que luchar por ello», dice.