El ganadero de Hormigos ve el precinto de su nave como una «discriminación» del alcalde

B. YUSTE
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TOLEDO. El propietario de la nave de Hormigos que fue precintada hace unos días por mandato del Ayuntamiento al carecer de licencia para guardar un rebaño de ovejas ha manifestado a ABC que con esta medida «se está cometiendo una clara discriminación conmigo», ya que, según aseguró, hay otros ganaderos que poseen explotaciones en las mismas condiciones, incluso «peores», y las autoridades municipales no han actuado con igual contundencia.

Además, Miguel Ángel Galán señaló que las instalaciones precintadas llevan funcionando más de veinte años, y «nunca me han solicitado ningún permiso», circunstancia que, en su opinión, es absolutamente inexplicable, puesto que no entiende el porqué ahora el Ayuntamiento, que preside el socialista Damián Solórzano, ha adoptado esta decisión.

En la misma situación

Galán, que aclaró que el rebaño está formado por cuatrocientas ovejas y no por mil como se ha llegado a decir, insistió en que el alcalde ha cometido una «grave discriminación», puesto que «estoy en la misma situación que un gran porcentaje de ganaderos de toda la región», afirmando a continuación que algunas de las explotaciones de Hormigos se hallan en condiciones más deficientes. En este sentido, argumentó que la nave cuenta con todos los certificados de saneamiento que exige la Delegación Provincial de Sanidad, no incumpliendo, en consecuencia, la normativa sanitaria que rige para instalaciones de esta índole.

Dicho esto, Miguel Ángel Galán negó que el Ayuntamiento haya «ganado ningún juicio contra mí», estando aún pendiente un recurso contencioso-administrativo que este ganadero interpuso contra un decreto de alcaldía dictado en agosto pasado, y en el que se daba cuenta de la necesidad de clausurar la explotación, «sin explicación alguna», puntualizó.

Precisamente, y como todavía no hay resolución judicial, Galán dijo que respetará el precinto ordenado por el alcalde socialista hasta el momento de que se produzca el fallo, según le ha aconsejado su abogado. Si la sentencia fuera favorable al Consistorio, el ganadero manifiesta no tener la menor duda de que deberá cerrar su explotación.