Santiago Sastre

El expolio

Santiago Sastre
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Todos conocemos la célebre obra El Expolio del Greco, en la que figura el despojamiento de las vestiduras de Jesucristo antes de ser crucificado. Tristemente se ha convertido en una metáfora de lo que sucede también en Toledo, pues poco a poco han ido desapareciendo cosas de su patrimonio. Gran parte de una importante azulejería (como los azulejos que indicaban las casas de los canónigos con el detalle de la imposición de la casulla de san Ildefonso, que se venden a 1.700 euros la pieza), tabicas de artesonado de conventos, tallas, alcantarillas, rejas, trozos de columnas, cuadros, etc.., se han esfumado en un doloroso goteo. La reciente recuperación de unos lotes de documentos históricos sobre procesos criminales enjuiciados en la Audiencia provincial de Toledo, que se vendían por internet, es el último caso que ha salido a la luz pública.

En 1924 Félix Urabayen publicó una novela con el título de Toledo, la despojada, en la que ya denunciaba cómo parte del patrimonio toledano acababa en almonedas y en manos de coleccionistas sin escrúpulos. Es verdad que esto depende en gran parte de depredadores que buscan enriquecerse y disfrutar a nivel privado de importantes joyas artísticas (como fue el caso de José Safont; por eso no entiendo cómo no se aplica algún tipo de memoria histórica que haga desaparecer su nombre de una zona de Toledo, que bien podría llamarse parque del Vado). Este tema merecería, sin duda, una tesis doctoral, que se ocupara de rastrear lo que hubo y señale los tejemanejes que han contribuido a esta lamentable rapiña en la han participado muchos, incluso personas que nos sorprenderían.

Las autoridades tienen una importante responsabilidad en esto. El hecho de no tener un museo arqueológico en condiciones no fomenta el ánimo por la preservación y conservación de objetos (sobre todo si luego acaban apilados al por mayor en grandes naves).

¡Cuántas piezas arqueológicas se han escondido o han desaparecido para evitar la paralización de obras! ¡Y qué decir de la maravillosa colección de arte que había en Caja de Castilla-La Mancha! ¡Y no es un expolio que las piezas del antiguo museo de Arte Contemporáneo estén guardadas en alguna dependencia del convento de santa Fe, cuando deberían ser disfrutadas por todos!

Todo lo que se haga por asegurar nuestro patrimonio será poco. No sólo es una tarea de los políticos, sino que depende del sentir cívico de los toledanos impedir este Toledo en fuga. Así lo ha hecho un trabajador del Archivo Histórico Provincial de Toledo, cuya denuncia ha permitido que la policía recupere esa documentación importante de la historia de nuestra ciudad. Todo un ejemplo.

POR SANTIAGO SASTREPOR SANTIAGO SASTRE