Se entrega a la Guardia Civil después de matar a tiros a un hombre y herir al padre en Almorox

José Rodríguez Gaitán, de 61 años, se entregó ayer en el cuartel de la Guardia Civil de Villaviciosa de Odón (Madrid) tres horas después de haber acabado con la vida de José Vicente Zamorano Romo y de

J. REYES CALERO, M. MORENO. ALMOROX.
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José Rodríguez Gaitán, de 61 años, se entregó ayer en el cuartel de la Guardia Civil de Villaviciosa de Odón (Madrid) tres horas después de haber acabado con la vida de José Vicente Zamorano Romo y de dejar malherido al padre de éste, Vicente Zamorano Parro, en un paraje de Almorox conocido como «Las Tablas». Las víctimas, dos agricultores muy queridos en este pueblo de 2.500 habitantes situado al norte de la provincia de Toledo, conocían a su verdugo, al que habían dado trabajo en varias ocasiones.

El homicida, que iba acompañado de su padre, de 90 años, empleó una escopeta de caza y munición de postas para descerrajar un tiro a José Vicente, de 31 años, y otro a su progenitor, de 63, mientras realizaban tareas en un lugar donde las víctimas labraban desde hace años varias propiedades y donde el verdugo tiene también su residencial habitual en una pequeña finca.

Los dos agricultores habían acudido a «Las Tablas» con los primeros claros del día para recolectar pacas de paja en un tractor con remolque y un camión. El paraje está situado a algo más de un kilómetro del casco urbano, en el camino que comunica Almorox con Escalona. José Rodríguez, impulsado por no se sabe qué motivo -los tres habían hablado amistosamente la noche antes-, fue al encuentro de ellos en su Opel Frontera, un todoterreno de color verde, y armado con una escopeta. No viajaba solo. Le acompañaba su anciano padre, que fue testigo del suceso, según confirmaron a ABC fuentes cercanas a la investigación. Y llegó a un punto del camino en el que detuvo el coche y esperó a sus víctimas.

Intentó protegerse con una mano

Faltaban minutos para que el reloj marcase las ocho. Vicente, a los mandos del tractor, circulaba por delante y a poca distancia del camión que conducía su hijo. Por los testimonios recogidos, el agresor aguardó a que llegaran a su altura y, sin mediar palabra, disparó primero a Vicente a corta distancia. Éste, en un acto reflejo, intentó protegerse con su mano izquierda, que quedó destrozada a consecuencia del tiro. Además, la posta le hirió en el hemitórax derecho, con un orificio de entrada pero sin salida, según fuentes del Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (Summa).

José Vicente, que presenció la agresión, se bajó del camión, pero apenas le dio tiempo a dar unos pasos. Su verdugo le disparó a quemarropa con un certero tiro en el hipocondrio derecho, a la altura del hígado, con orificio de salida por la espalda, según un portavoz del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).

El homicida, al que definen en el pueblo como «poco sociable», dejó malheridos a los dos agricultores y huyó en el todoterreno junto a su padre de 90 años. Vicente, conocido en el pueblo por «Félix», consiguió recorrer con el tractor cierta distancia, a pesar de tener una mano reventada, hasta que se encontró a unas mujeres que habían salido a pasear por el camino, y a las que pidió auxilio en medio de una escena dantesca. Estas personas, que utilizan este paraje para llegar andando hasta el aeródromo del pueblo, emplearon un teléfono móvil para dar el aviso.

A las 8.23, la Policía Local llamó al 112, que activó dos UVI, de Escalona y del municipio madrileño de San Martín de Valdeiglesias, además de comunicar el suceso a la Guardia Civil, que montó inmediatamente un dispositivo para detener al agresor. Dada la gravedad de los heridos, fue necesaria la presencia de medios aéreos.

Situación «catastrófica»

Un helicóptero del Summa evacuó a Vicente al hospital madrileño 12 de Octubre. Su estado era grave pero consciente, y no necesitó de intubación durante el traslado. La mano izquierda estaba en situación «catastrófica», prácticamente descolgada del antebrazo, por lo que se optó por enviar al herido a este centro de la capital de España, ya que es uno de los más prestigios en el reimplante de miembros.

En cuanto a José Vicente, los médicos intentaron estabilizar sus constantes vitales en el lugar de los hechos. Una vez conseguido pero con apenas un hilo de vida, fue evacuado al Hospital Virgen de la Salud de Toledo en un helicóptero del Sescam. En el centro sanitario no pudieron hacer nada por evitar su muerte, que le sobrevino poco antes de las once.

Minutos más tarde, sobre las 11.15, el homicida se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Villaviciosa de Odón, a media hora en coche de Almorox, con la escopeta en sus manos y acompañado de su padre. Agentes de la Policía Judicial de Toledo se hicieron cargo de la investigación y se desplazaron hasta el municipio madrileño para interrogarle. El agresor, nacido el 14 de noviembre de 1944, había vivido a pocos kilómetros de Villaviciosa, en Brunete, donde un hijo suyo al parecer tiene fijada la residencia.

Sin embargo, desde hace unos ocho años y a raíz de la separación de su mujer, residía en Almorox, en una casa de campo situada a medio kilómetro del lugar donde ocurrió el sangriento suceso. José Rodríguez, padre de dos hijos, ganaba el jornal «en lo que salía». Precisamente, el homicida estuvo en casa de Vicente la noche antes para pedirle trabajo, a lo que el agricultor le dijo que se lo daría la próxima semana. Según la familia de las víctimas, no hubo ni una mala palabra durante la conversación que mantuvieron Vicente y José Rodríguez, que tiene allegados en la cercana localidad de Hormigos.

El cadáver de José Vicente, casado con Encarna y padre de un hijo de dos años, fue trasladado del hospital Virgen de la Salud a la sala de autopsias del cementerio de la capital regional, donde se le practicó la necropsia durante casi dos horas. Los forenses confirmaron que la muerte del agricultor se produjo a consecuencia del impacto en el hipocondrio derecho, donde penetró el proyectil para luego expandirse y causar graves destrozos en su organismo. Después de la autopsia, la empresa «Nueva Funeraria» trasladó los restos mortales al tanatorio «El Cristo» de Torrijos, donde se veló el cuerpo de José Vicente durante toda la pasada noche, mientras que su padre fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital 12 de Octubre, donde intentaron reimplarle la mano izquierda.

La familia de las víctimas cuenta con varias explotaciones agrarias en propiedad y en arriendo. El infortunado José Vicente, que en agosto iba a cumplir 32 años, era uno de los dos agricultores jóvenes que quedaban en el pueblo, y últimamente había potenciado el negocio con la ampliación de una granja de pollos.

Vicente, casado con Rogelia, tiene otras dos hijas. Gemma es abogada y fue concejal del PP del Ayuntamiento de Almorox durante la legislatura anterior, mientras que Cristina trabaja como administrativa en una oficina. La familia es muy estimada en el pueblo; tanto que los pocos agricultores que ya quedan en el municipio fueron los encargados ayer de retirar el tractor y el camión del lugar de los hechos.