Los empresarios ladrilleros de La Sagra crean el primer coto minero de España

PILAR HERNÁNDEZ/
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TOLEDO. Más de cuatro años de negociaciones han sido necesarios para que, finalmente, los empresarios del sector cerámico de la comarca toledana de La Sagra se hayan puesto de acuerdo para constituir el primero coto minero de España. Su objetivo es racionalizar las explotaciones existentes en esta comarca, proteger el medio ambiente y mejorar la planificación y aprovechamiento de la arcilla, imprescindible para la producción de ladrillos, tejas, rasillones, bovedillas y otros productos de la construcción.

Ayer, el consejero de Industria y Trabajo, Alberto Saiz, reunió a los miembros del Consorcio Minero de La Sagra, presidido por Mariano Hernández, para presentar este nuevo coto.

Según Saiz, «será un instrumento eficaz para planificar la próxima ordenación del territorio de La Sagra y va a ser beneficioso, no sólo para los empresarios y para el medio ambiente, sino también para los municipios de esta comarca, ya que pretende desterrar el paisaje lunar que se está configurando con el paso de los años en la comarca».

El Consorcio Minero está integrado por 35 empresas situadas en 16 municipios de la comarca de La Sagra, que cuentan con 46 fábricas de cerámica y 71 explotaciones mineras, que generan anualmente una producción de 4,5 millones de toneladas de arcilla, y da empleo a 1.200 personas.

Según la resolución de la Consejería de Industria y Trabajo, el nuevo coto minero prevé aglutinar las 71 explotaciones en 15 unidades de extracción (según se recoge en el gráfico de arriba), que serán de uso común para todos y cada uno de los empresarios integrantes del Consorcio. Estas unidades de extracción se ubicarán en Illescas, Numancia de la Sagra, Yuncler, Villaluenga, Cobeja, Pantoja, Alameda de la Sagra, Añover de Tajo, Cedillo del Condado, Recas, Lominchar, Cabañas de la Sagra y Yunclillos.

La finalidad del coto minero, según se puso de manifiesto en la presentación, es unificar los criterios de explotación de arcilla de acuerdo al plan técnico suscrito por cada uno de los miembros del Consorcio Minero e incluido en el acta de constitución del coto, lo que reducirá el número de frentes abiertos de extracción así como la maquinaria utilizada por las empresas. De esta forma, se evitará la diseminación en la zona de huecos de canteras abandonadas o mal restauradas.