Aparecen miles de peces muertos en el Tajo en Toledo

VALLE SáNCHEZ
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El mismo día en que se cumplían 40 años de la prohibición del baño en el río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo, una orden que firmó el 19 de junio de 1972 el entonces alcalde de la ciudad Angel Díaz de Vivar, los toledanos se despertaron con miles de peces muertos, barbos y carpas, flotando en las aguas entre los puentes de Azarquiel y Alcántara. Han pasado cuarenta años y nada cambia. El corresponsal de ABC en Toledo, el periodista toledano Luis Moreno Nieto, informaba el 7 de junio de 1972 que «millares de peces envenenados se amontonan en las orillas del Tajo» y también barbos y carpas flotando, mientras, como ahora, los políticos locales pedían, sin éxito, explicaciones al Gobierno. El blog Toledo Olvidado habla de ello en una de sus múltiples entradas.

Ayer, la Plataforma en Defensa del río Tajo de Toledo denunció que el río está «peor que nunca», se encuentra lleno «espumarajos y costras tremendas y mece miles de peces muertos en el puente de Azarquiel». La plataforma apuntó que, «aunque no tienen constancia expresa», «todo apunta» a que desde Madrid se está «dejando de depurar» las aguas que van a parar al Tajo.

El portavoz de la Plataforma, Alejandro Cano, manifestó, en declaraciones a los medios, que lo que pasa por Toledo no es un río sino «una cloaca» y que los toledanos llevan aguantando «40 años de mentiras, desidias y traiciones», ya que no se protege la mayor fuente de riqueza de la ciudad. En este sentido, Cano aseguró que los turistas que vienen a la ciudad de Toledo se quejan de lo «guarro que está el río», por lo que desde la Plataforma van a trabajar en que la gente que viene a visitar Toledo denuncie públicamente situación en «las hojas de visitas y en los hoteles».

Mientras, los técnicos municipales están trabajando para obtener una radiografía completa del estado del río y determinar si existen indicios de una situación anómala, aparte del descenso del caudal, en la calidad de las aguas. Desde la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) se ha iniciado la retirada de los peces muertos.

Las investigaciones

En este sentido, «se están realizando las oportunas investigaciones y tomas de muestra con objeto de determinar las causas y posibles responsables del suceso» y concluye que «en tanto en cuanto no se concluyan dichas indagaciones, este organismo considera prematuro avanzar hipótesis alguna al respecto».

La mortandad de peces (barbos, carpas y carpines) se encuentra entre los puentes de Azarquiel y Alcántara, uno de los accesos al casco histórico, por donde transitan los turistas que llegan en el AVE para visitar la ciudad, Patrimonio de la Humanidad.

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) se desplazaron a la zona para tomar muestras del agua, aunque en principio descartan un vertido puntual contaminante, según informaron a Efe fuentes de la Guardia Civil. El Seprona se decanta por atribuir esta mortandad de peces a la suciedad del río, lo que unido a las altas temperaturas de estos días hacen que proliferen las algas, lo que reduce el oxígeno del agua y provoca la muerte de los peces, un hecho que «suele ocurrir todos los años» con el calor, según han informado las fuentes de la Guardia Civil.

Por su parte, y según el presidente de la citada plataforma, Alejandro Cano, lo ocurrido es consecuencia de la contaminación y del escaso caudal que lleva el río por la «desidia» y «las mentiras» de los políticos durante todo este periodo.

El Ayuntamiento, por su parte, va a exigir al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente explicaciones sobre la situación en la que se encuentra el río a su paso por Toledo y va a exigir que se recuperen los niveles mínimos de calidad en su caudal. Un primer avance de estos análisis establece una triple combinación de elementos como el aumento de lodos y materia orgánica en suspensión, la subida de las temperaturas y el déficit de caudal, lo que ha provocado un brusco descenso de la cantidad de oxígeno en las zonas de remanso hasta situarlo en niveles incompatibles con la vida especies como el bardo, la carpa o incluso el pez gato. Los datos que maneja el Ayuntamiento determinan un drástico descenso del caudal hasta situarlo en torno a los 7 metros cúbicos por segundo, la mitad de lo establecido como caudal mínimo ecológico.