Amenaza el cierre sobre los conventos de clausura
Amenaza el cierre sobre los conventos de clausura - Ana Pérez Herrera

Cultura dotará a los conventos de clausura de protección jurídica para evitar la pérdida de sus obras de arte

Felpeto: «En muchos casos se trata de bienes vinculados al inmueble desde hace tiempo y pueden entenderse como patrimonio cultural de la región»

ToledoActualizado:

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha ha decidido tomar cartas en el asunto del paulatino cierre de conventos de clausura en la región, especialmente en la ciudad de Toledo, para tratar de evitar la pérdida de la riqueza patrimonial de estos inmuebles, que encierran valiosas obras de arte en su interior.

El consejero de Cultura, Ángel Felpeto, nada más conocer la situación del cierre de conventos, -el último el de Santa Úrsula, situado en el corazón del Casco Histórico de Toledo-, ha encargado un estudio sobre los conventos protegidos como Bien de Interés Cultural (BIC) para valorar qué bienes muebles deben ser objeto de protección jurídica para promover su conservación y vinculación con Castilla-La Mancha.

Así lo ha anunciado a ABC Ángel Felpeto, quien ha explicado que «se propondrán nuevos conjuntos de bienes muebles a proteger, bien por su propia relevancia cultural como bien mueble unitario, conjunto o colección (conforme a lo que establece el artículo 8.1.b de la Ley 4/2013, de 16 de mayo, de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha), bien por su vinculación con un inmueble -convento- ya declarado BIC y del que forma parte consustancial; bien como ambos, esto es, un nuevo BIC inmueble con bienes muebles asociados».

Ejemplos a seguir

Hasta fechas recientes, nunca se había producido una declaración de bienes muebles, ni vinculados a un inmueble (la primera vez fue en 2013 en el caso de la Colegiata de Pastrana y, la segunda, en el caso de la Iglesia de la Luz de Cuenca en 2016); ni como conjunto: la primera vez ha sido también este mismo año con la declaración del Archivo de Minas de Almadén y Arrayanes).

Toda esta regulación jurídica que emprenderá la Consejería de Cultura se basa en el mayor problema que afecta a los conventos: la situación de sus bienes muebles, «ya que si no cuentan con protección jurídica específica resulta difícil evitar su salida de la región», dice Felpeto, quien resalta que «en muchos casos, se trata de bienes vinculados directamente con el inmueble en que se encuentran desde hace tiempo y, por tanto, pueden entenderse como patrimonio cultural de Castilla-La Mancha».

Por lo tanto, «la fórmula para proteger estos inmuebles es la de promover su protección mediante una declaración jurídica conforme a la normativa sobre patrimonio cultural».

Proteger el «todo»

No es ajeno el consejero de la dificultad que entraña esta fórmula jurídica, pero es firme su intención de que se materialice. Porque, aunque se precisa un trabajo previo para inventariar los bienes muebles, «es posible proteger el conjunto, el edificio (convento) y su contenido como un todo», añade. «Hay que hacerlo», afirma Felpeto, sensible al problema del cierre paulatino de conventos de clausura por la falta de vocaciones y la avanzada edad de las monjas que ún los habitan, una escasa decena ya en Toledo.

Preguntado el consejero si hasta el día de hoy no se había planteado el problema en que podrían verse inmersos los conventos de clausura, responde que «me lo planteé hace mucho tiempo, en el año 2007, y con Juan Ignacio de Mesa como responsable del Plan Estratégico de la Ciudad de Toledo». Y recuerda aquela primera reunión a la que asistieron todos los exalcaldes: «Uno de ellos dijo que uno de los problemas más graves de conservación del patrimonio era el inmediato cierre de conventos de clausura por la edad de las moradoras de las distintas órdenes religiosas. Ese mensaje lo trasladamos entonces Juan Ignacio de Mesa y yo. Hoy, nueve años después, ha empezado a producirse esa desagraciada predicción. Y ahora soy responsable en la Consejería de temas de patrimonio y es un tema que me preocupa a nivel regional, pero en particular en Toledo».

Recuerda el consejero una frase que Juan Ignacio de Mesa, primer alcalde democrático de Toledo, decía entonces: «Toledo es Patrimonio de la Humanidad, pero la humanidad no la mantiene. Y eso es una gran verdad». A juicio de Felpeto, «lo primero que tenemos que hacer es ponernos a trabajar todos juntos, la Consejería, el Ayuntamiento de Toledo, la Real Fundación, que es la impulsora en muchos casos de estas necesidades, inquietudes y problemas que nos acucian».

Propone el consejero que sea el Ayuntamiento de la ciudad quien lidere este asunto: «Tengo que hablar de este tema con la alcaldesa y, si así lo desea, considero que, liderados por el Ayuntamiento, debemos trabajar todos juntos, la Fundación, e, Consorcio, la Consejería. Mucha gente tiene que opinar de este tema. Tenemos que empeñarnos en que el patrimonio de los conventos sea patrimonio de la ciudad y por tanto debe haber una deslocalización del mismo. La ciudad tiene que implicarse».