Hoy comienzan los «reviernes» en honor del Cristo de la Vega

S. RUIZ/S. DORADOTOLEDO. Organizados por el Cabildo primado, en colaboración de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vega, hoy, a las 19,30, comenzarán en la basílica de Santa Leocadia los

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S. RUIZ/S. DORADO

TOLEDO. Organizados por el Cabildo primado, en colaboración de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vega, hoy, a las 19,30, comenzarán en la basílica de Santa Leocadia los tradicionales «reviernes» en honor al Cristo del brazo derecho desclavado, que se celebrarán durante los siete viernes comprendidos entre la Pascuas de Resurrección y Pentecostés para conmemorar las Siete palabras que Cristo pronunció en los últimos instantes de su acción redentora en la cruz. Este año tiene una significación especial por la celebración del XV Centenario del nacimiento de San Ildefonso.

Este viernes se rezará el santo rosario y un canónigo oficiará la eucaristía durante la cual meditará sobre una de las siete palabras de Jesús.

La tradición dice que los «reviernes» fueron instituidos por los toledanos para dar culto al Santísimo Cristo de la Luz. Decaida un tanto la devoción a esta imagen, comenzaron a celebrarse en honor al Santísimo Cristo de la Vega, que ya tenía su sede canónica en la basílica de Santa Leocadia. Alcocer, en 1554 al describir la basílica de la patrona de Toledo menciona «el crucifijo de la Vega al que los toledanos tienen una especial devoción». Pisa, en 1612, reafirma lo escrito por Alcocer y hace alusión a la leyenda que inmortalizó Zorrilla en su obra «a buen juez mejor testigo».

Los «reviernes» perdieron cierta vigencia durante las últimas décadas del siglo XVII y los primeros de la siguiente centuria. En 1740 el cardenal primado Luis Antonio Jaime de Borbón concedía autorización a la cofradía de Nuestra Señora de la O, integrada por el gremio de pasteleros, con sede en la iglesia de San Nicolás de Bari, para celebrar los «reviernes» y dar culto al Cristo de la Vega.

Destruida la imagen

La desoladora obra de las tropas napoleónicas en la Guerra de Independencia destruyó la basílica y la imagen, lo que motivó que los «reviernes» no se oficiasen durante unos años. Se reconstruyó el templo y esculpió un nuevo Crucificado, costeado por Vicente Vega, párroco de Santa Leocadia, que fueron bendecidos el 14 de septiembre de 1826 y los «reviernes» vuelven a tener la solemnidad de antaño. En 1921 el canónigo Raimundo Herrero fundaba una capellanía, por la que se hicieron importantes reformas en la basílica y se fomentó al más célebre Cristo de Toledo. En 1928, por iniciativa de Emiliano Segura, hermano del cardenal Segura, se acordó fundar una cofradía en honor del Cristo de la Vega.

En 1935, a causa de las obras de restauración en la basílica de Santa Leocadia, no pudieron celebrarse en ella los cultos de los «reviernes». Para no perder esta tradición, el cabildo de la catedral permitió que se celebrasen en al cripta del monumento del sagrado Corazón de Jesús.

Destrozada la imagen en numerosos pedazos por las tropas republicanas en al Guerra Civil, fue reconstruida en al catedral en 1938 por Bienvenido Villaverde, obra alabada por el gran artista Enrique Vera. En 1937 y 1938 los «reviernes» se celebraron en la catedral. El 30 de abril de 1939 el Cristo de la Vega y la Virgen del Valle, que habían permanecido en la catedral durante gran parte de la Guerra Civil, fueron trasladados a sus sedes canónicas.

En 1947, la Hermandad del santísimo Cristo de la Vega, tras años de escasa actividad, se reorganiza y colaborando con el Cabildo en la organización de los «reviernes», ha hecho que desde aquel año hayan ganado en esplendor, popularidad y participación de devotos.