El colegio Garcilaso de la Vega, primer premio del concurso sobre los cigarrales de la Fundación Toledo
Los niños ganadores.

El colegio Garcilaso de la Vega, primer premio del concurso sobre los cigarrales de la Fundación Toledo

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LOS CIGARRALES TOLEDANOS: EL RECUERDO DEL TIEMPO.

Toledo es la única ciudad del mundo donde se pueden encontrar. Pero… ¿Qué son los cigarrales? Los alumnos del colegio Garcilaso de la Vega lo hemos investigado.

Hemos descubierto que un cigarral es una casa de campo típica de Toledo que se utilizaba sobre todo en verano. Las familias nobles y el alto clero buscaban, al otro lado del Tajo, el contacto con la naturaleza y huir de los meses calurosos y la insalubridad de la abarrotada ciudad en esta época del año.

El pasado día tres de noviembre, los alumnos de 5º de Primaria del CEIP Garcilaso de la Vega de Toledo visitamos el cigarral de «Menores». Fue un breve trayecto hasta el otro lado del valle que forma el Tajo a su paso por nuestra ciudad. Nada más bajar del autobús, nos recibieron tres monitores para explicarnos qué son los cigarrales y en qué se diferencian de otras construcciones parecidas del medio rural. Lo que más nos sorprendió al cruzar el muro de mampostería que marca la extensión del cigarral, es que se trata de un lugar muy espacioso y tiene vistas increíbles al casco antiguo de Toledo. Una de las guías nos dijo que no se sabe exactamente la procedencia de su denominación: cigarral. Se cree que esta palabra tiene origen árabe o latino pero el pueblo toledano piensa, en su mayoría, que deriva de la palabra cigarra; por ser un animal muy abundante en este paraje. Otro dato que nos pareció interesante es que los cigarrales están situados a dos leguas aproximadamente de Toledo -por cierto, se consideraba una legua lo que podía andar una persona en una hora, unos 5500 metros-.

Los cigarrales tiene tres partes principales: zona residencial, los jardines y la flora y cultivos circundantes. La casa de los propietarios tiene dos alturas y además suele contar con otra casa más pequeña donde vive el cigarralero y su familia. Los cultivos más abundantes de olivos y almendros, se mezclan con la flora autóctona. Encontramos árboles: higueras, granados, cipreses, almeces, madroños, membrillos, lilos… Además de muchos arbustos: durillo, rosales, enredadera, romero, lavanda, parras, vides, cornicabras… Algunas plantas aromáticas dan un olor muy agradable y además no necesitan mucha agua. En la zona de jardín y de paseo abundan las fuentes de arenisca con algunas estatuas. Vimos variaos estanques con nenúfares y papiros.

El guía nos aclaró que los cigarrales existieron ya en el Siglo XIV pero los primeros documentos en los que aparecen pertenecen al S. XVI. Los primeros dueños fueron personas importantes dentro de la iglesia o nobles adinerados de la ciudad.

Pero no vayáis a pensar que todos los cigarrales son iguales. Hay dos tipos: históricos y tradicionales. Los históricos se construyeron antes del S. XIX y hoy quedan cinco de ellos: La Quinta de Mirabel, El Ángel, El Bosque, el de Menores y el de La Cadena. Los tradicionales son los que se construyeron a finales del S. XIX. Debido a la pobreza que había en esa época en Toledo, cambiaban mucho de propietarios porque el costo de mantenimiento resultaba muy alto.

Uno de los cigarrales históricos, es el protagonista de nuestra visita y que nos ha servido como elemento de investigación. Se trata del cigarral de Menores. Lo mandó construir el canónigo de la catedral Don Jerónimo de Miranda, en el año 1612 y tiene una extensión de siete hectáreas. Pasados unos años este canónigo lo donó a los Clérigos Menores, de aquí su nombre.

En el S. XIX se produjo la desamortización de Mendizábal. Y el cigarral llegó a ser propiedad de varias personas. No se conservó muy bien hasta que lo compró Don Gregorio Marañón en 1922. Lo restauró para pasar en él muchas temporadas y en este cigarral escribió varias obras. Invitaba a muchos personajes y escritores famosos para que se inspiraran y disfrutaran de la belleza y el sosiego del lugar.

Es cierto. A todos los de clase nos ha parecido un lugar perfecto para relajarnos, leer, disfrutar… Según nos contaron, así lo hicieron escritores tan famosos como García Lorca, que concluyó en el cigarral de Menores su obra, «Bodas de Sangre».

Durante la guerra civil Don Gregorio Marañón tuvo que exiliarse de España y el cigarral quedó un poco abandonado. Cuando regresó a España se empezó a utilizar como residencia de la familia Marañón. Actualmente pertenece a un nieto de Don Gregorio, llamado como él.

Las Ordenanzas Municipales sobre Patrimonio y Paisaje Toledano consideran como cigarrales las casas de campo que hay desde la zona de «El Valle» hasta la zona de «La Bastida». Un apunte interesante es que cada cigarral no puede construir más del 10% de su superficie, el 90 % restante debe destinarse a zonas verdes. Ah, y los caminos de los cigarrales no se pueden asfaltar.

Con esta excursión al cigarral de Menores hemos conseguido viajar a través del tiempo. Esperamos que anime a otras personas a conocer estos magníficos parajes a un paso de Toledo.