Cien años de arte prehistórico en Albacete
crítica

Cien años de arte prehistórico en Albacete

La Cueva de la Vieja, de Alexandre Grimal y Anna Alonso. Ayuntamiento de Alpera

POR ARTURO TENDERO
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Alexandre Grimal y Anna Alonso han escrito hasta la fecha tres libros dedicados a las pinturas rupestres localizadas en las cercanías de la población albaceteña de Alpera, con especial atención a la Cueva de la Vieja, que a pesar de su denominación es una concavidad poco profunda, un abrigo orientado al sur, en el denominado Cerro del Bosque. Sin embargo en esta tercera aventura editorial, los dos estudiosos y artistas catalanes han podido volcar el caudal gráfico reunido durante años, gracias al apoyo económico recibido por la celebración del descubrimiento de las pinturas. Aunque eran conocidas entre los lugareños, nadie calculaba en el año 1910 la importancia de aquel friso impreso en piedra con pigmentos rojos, en cuyo centro reinaba un personaje de piernas abiertas, coronado con penacho y armado con un arco y sus flechas. A su alrededor se extendía toda una fauna de ciervos, toros, cabras y caballos, así como más arqueros y mujeres, muchos de ellos reducidos a trazos esquemáticos. Fue un maestro de primera enseñanza, aficionado a la arqueología, Pascual Serrano, el primero en tomar conciencia de las dimensiones del hallazgo, en un momento en el que apenas se conocían un par de yacimientos del arco mediterráneo. Alertados por Serrano y por el marqués de Cerralbo, acudieron de inmediato los mejores especialistas de la época, Juan Cabré y el abate Henri Breuil, que no tardaron más de un mes en calcar y calibrar el alcance de las imágenes, trazadas por manos que vivieron 10.000 años antes. De todo ello, así como de las historias de los descubridores y sus familias, un repaso de las imágenes más emblemáticas del friso y las de los abrigos cercanos, y su importancia en el conjunto del Arte Levantino, más una ordenada profusión de fotos y datos, dan cuenta los autores, en un volumen que tiene la virtud de no resultar cargante. Bien decorado y aliñado, como no podía ser menos, con un saludo de la alcaldesa de Alpera y con una completa bibliografía. Sirven para homenajear y hacerse una idea de lo que representan, pero no sustituyen al original, que hay que visitar, como deben visitarse en vivo todas las obras de arte, por muy repetidas que estén en los manuales.