Santiago Sastre

El centro histórico para los peatones

«Es hora de pensar en la peatonalización del Casco: llegarán muchos visitantes a Toledo con la colección Polo y Puy du Fou»

Santiago Sastre
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Según los datos del padrón municipal ha descendido la población del casco histórico, aunque no mucho. Este es un dato que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar la política municipal. Si no se hace atractivo el hecho de vivir en esta zona entonces poco a poco la gente se marchará a vivir a otro lugar más cómodo.

Es verdad que cuando se abra la colección Polo y también el parque temático Puy du Fou llegarán muchos visitantes a Toledo. Yo no me opongo a que venga la colección Polo, que me parece bien, pero mucho antes se debió de resolver la situación del Museo de santa Cruz, que pasó de ser un excelente museo a desangrarse poco a poco y ver cómo sus piezas eran guardadas en un almacén. ¿Cómo es posible que un Toledo que atrae el negocio de Puy de Fou, porque nuestra ciudad es un ejemplo para explicar la historia de España, no tenga, sin embargo, un museo rico y bien dotado, con piezas arqueológicas, como Dios manda? Esta es, en mi opinión, la gran paradoja. Y es el Museo de Santa Cruz el que debería presentarse como el museo líder por excelencia, pero ya sabemos todos que está manga por hombro, por culpa de unos y de otros la calle sin barrer.

Con estos dos proyectos es verdad que vendrán muchos visitantes al casco histórico. Pero no hay que perder de vista lo importante. El objetivo no es atiborrar las calles del casco. Ni conseguir una economía más boyante (ya sabemos que irá a parar a los bolsillos de los de siempre). Lo relevante es que el casco histórico esté vivo. ¿Y eso qué significa? Que sea un lugar en el que los vecinos puedan construir el tejido de la felicidad. Si esto no se consigue entonces todo será un fracaso y habremos desnaturalizado el casco para convertirlo en un lugar fantasma, con una imponente carcasa, eso sí, pero sin vida por dentro.

Por eso la preocupación de las autoridades municipales debe dirigirse sobre todo a que el casco reúna las mejores condiciones de habitabilidad, que incluyen un montón de servicios (tiendas, adiós al cableado, parques, etc). Y habrá que dar un paso que resulta necesario: su peatonalización. Quizá los días sin coche deberían planificarse más a menudo para concienciar a la gente. Los ciudadanos deben ganar a los coches y deben asumir que con esta medida son ellos (y los niños y los abuelos) los que ocuparán las calles y las plazas, que recuperarán un espacio nuevo para diseñar actividades culturales. Sólo accederán determinados coches, pero sólo ellos. Y el casco será una zona para el disfrute de todos. Es hora de comenzar.

POR SANTIAGO SASTREPOR SANTIAGO SASTRE