Eduardo Arriero

Casi 10.000 inmigrantes

TOLEDO. F. M. D.
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El proceso extraordinario de regularización de extranjeros abierto este año por el Gobierno ha generado en la provincia unas 2.600 solicitudes de concesión de permiso de residencia por arraigo, de las que el 90 por ciento se han resuelto favorablemente, según informa el jefe de la Brigada de Extranjería y Documentación.

En Toledo hay entre 9.000 y 10.000 inmigrantes, en su mayoría ecuatorianos, rumanos, colombianos y marroquíes. Los datos que maneja la Brigada de Extranjería estiman que entre el 15 y el 20 por ciento de la población extranjera que vive en la provincia no tienen sus papeles en regla.

Durante este año se han tramitado en Toledo 250 expedientes de expulsión que han determinado que 30 personas abandonen el territorio nacional. Eduardo Arriero matizó que se trata de extranjeros que se encontraban en España cometiendo delitos o sobre los cuales había recaído ya un sentencia judicial en firme como autor de un hecho delictivo. Aquí hay que aclarar que en las dos prisiones que hay en Toledo el 40 por ciento de los internos son extranjeros, lo que supone el porcentaje más elevado de toda España.

En cuanto a la distribución de la población inmigrante por la provincia de Toledo, es curioso comprobar que, si bien los súbditos marroquíes y ecuatorianos están muy repartidos, en Recas y Cabañas de la Sagra destacan los subsaharianos, sobre todo de Mali; en Corral de Almaguer y Quintanar de la Orden, rumanos y en Sonseca, paquistaníes; este caso es especialmente llamativo, como explicó Arriero. «La población paquistaní de España vino a León y Barcelona hace muchos años; alguno de ellos llegó a Sonseca para trabajar en la industria textil, lo que provocó un efecto llamada sobre el resto».

La conflictividad es uno de los problemas que más preocupa a la opinión pública, pero en Toledo este asunto no llega a los extremos de otras provincias y se reduce a pequeños incidentes «provocados por grupos de naturaleza radical que son muy marginales, cuya presencia es casi testimonial y su actividad prácticamente nula», pues se limitan a pintadas y mensajes racistas y xenófobos en páginas de internet.

Tampoco existen graves conflictos en el sector laboral y empresarial «porque la mayoría son personas trabajadoras que se han integrado perfectamente en las empresas». Preguntado por la actitud de los propios empresarios, Eduardo Arriero asegura que es muy positiva «porque hay españoles que ya no quieren hacer determinados trabajos y necesitan nueva mano de obra» principalmente para, vendimia, recolección de la aceituna, construcción, mataderos, pastoreo etc. Tampoco hay que ocultar que hace poco «detuvimos a tres personas de la zona de Fuensalida por delitos contra los derechos de los trabajadores y a otras tres de Recas por falsedad documental».