CARTAS AL DIRECTOR

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Buena comida y buenas tapas

Hace unas semanas leí con sumo interés la carta de una lectura que se quejaba porque en Toledo capital no encontraba un restaurante con ni siquiera una estrella de la Guía Michelín para agasajar a unos amigos. La buena señora debía ser adivina o tener información privilegiada porque justo la semana siguiente prensa y televisión nacional anuncian el reparto de estrellas de esta prestigiosa guía para España y ¡sorpresa! . Ya no tendrá que ir a Illescas a invitar a su gente, hay otro restaurante toledano que ha ganado una estrella michelín... El problema es que está en Torrico o sea a más de 100 kilómetros de Toledo capital. De todas formas enhorabuena y suerte para los restaurantes de lujo de la capital la próxima vez. Aprovechando el tema y las nuevas tecnologías (google, internet) me informo sobre la materia y se confirma lo que dice prensa y tele nacional. La Guía Michelín es la más prestigiosa del sector a nivel internacional y la más independiente. Me gusta especialmente que son inspectores que se presentan anónimamente a comer como cualquier cliente los que califican, lo que evita conchaveos o dádivas. Como dice un profesional clásico laureado con estas estrellas. «Cualquier restaurador cambiaría cualquier otro premio por tener estas estrellas, son como los oscars del cine y acá no vale mezclar política o amigueo con los fogones, sólo cuenta la calidad de tus platos».

Pero bueno dejando de lado el perpetuo debate sobre si los restaurantes de lujo (de todas partes) venden o no humo como no los frecuento de continuo sí quiero romper una lanza por un sector que conozco bien; la hostelería de menús de precio medio y de cañas, pulgas y tapas. Y ahí creánme que llevo muchas ciudades recorridas y atestiguo que Toledo da la talla con muy buena nota. Hay variedad y calidad. Y grandes iniciativas como las jornadas como las jornadas de la tapa que hacen que Toledo se convierta por primera vez en destino gastronómico. Si normalmente el turista viene a los monumentos y cuando aprieta el hambre busca cualquier sitio, con las jornadas ya son varios los amigos foráneos que me dicen que les invite a Toledo un fin de semana de las tapas.

La combinación de buena comida, buena bebida y el encanto de la ciudad de Toledo de noche es irresistible. Y si además el bolsillo no se resiente la satisfacción es doble. Leo en ABC un artículo con motivo de un premio al presidente de los hoteleros toledanos Enrique Salamanca donde se glosa la trayectoria siempre vinculada según veo a este tipo de hostelería. Pues felicidades en lo que le toca y a seguir en esta dirección él y sus sucesores.

Enrique de la Mata

Toledo