Caricatura de Chapí por Navarrete
una ventana a la música

Las caricaturas escénicas de Luis Arnedo

Centenario de la muerte del compositor almanseño

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La imitación burlesca o irónica ha sido uno de los elementos más utilizados desde las primeras civilizaciones, por eso podemos encontrar ejemplos paródicos en casi todos los campos y disciplinas; literatura, pintura, teatro, música, cine,...Además no hay que olvidar que algunas de las obras maestras vinculadas al género irónico-burlesco provienen directamente de nuestra región como es el caso de Don Quijote de la Mancha.

Si nos centramos concretamente en la música, la parodia musical española tuvo su periodo dorado durante la etapa final del siglo XIX y la primera mitad del XX. Este género sirvió para consagrar obras escénicas de gran fama, de esta manera fueron las óperas italianas la referencia central de las primeras parodias españolas debido al inmenso éxito que ostentaban durante esta época en nuestro país. El proceso de creación paródica se fundamentaba esencialmente en incluir estas óperas en libretos sainetescos —con textos en castellano— utilizando la trama dramática de la ópera original como pilar fundamental de elaboración.

Uno de los compositores que más escribió para este género fue el albacetense Luis Arnedo Muñoz (1856-1911), del que se celebra en este año 2011 el centenario de su muerte. Arnedo forma parte de la Generación de compositores de la Restauración, donde gracias a su especialización en la composición de parodias tuvo gran éxito pese a haber sido calificado como un «autor menor» dentro de este grupo.

Este compositor y pianista natural de Almansa destacó desde niño por sus habilidades pianísticas. Sus estudios musicales fueron realizados en el Conservatorio de Madrid, y fue aquí, en el capital española, donde desarrolló su trayectoria profesional, inmersa siempre en distintas facetas de entre las que podemos destacar su labor como director en numerosas orquestas de zarzuela, o su papel en el ámbito de la crítica musical (escribió en medios como El Porvenir, La Nueva Prensa, El Solfeo, El Manifiesto, La Crítica —fundada y dirigida por él— y El País). Además también fue maestro de coros y repetidor en el teatro Real desde 1896 a principios del siglo XX, actividad que influyó directamente en sus composiciones.

Entre sus parodias más relevantes se encuentran La iluminada (parodia de La Bruja de Chapí), El alquimista y las villanas y desdenes mal fingidos (parodia de La verbena de la paloma), Dolores ...de cabeza o El colegial atrevido (parodia de La Dolores de Bretón), Fosca (parodia de Tosca de Puccini), o La Golfemia (parodia de La Bohème) con libreto de Salvador María Granés, uno de los mejores parodiadores del teatro español del siglo XIX.

Ésta última, La Golfemia, estrenada el 12 de mayo de 1900 en el teatro de la Zarzuela, fue sin duda la obra que le hizo pasar a la posteridad. Para poder entender el éxito de la misma y las características esenciales de la parodia en general tenemos que tener presentes los elementos principales de los que se conforma, por ello, si realizamos un somero análisis en torno a sus peculiaridades literarias lo primero que llama la atención es la escala social de los personajes con respecto a la obra original, La Bohème, ya que la parodia baja su consideración social de forma notable. De este modo, los bohemios se transforman en golfos, y sus profesiones sufren un cambio análogo: Rodolfo (periodista) pasa a ser Sogolfo (vendedor de periódicos), Schaunard (músico) se convierte en Sonoro (organillero), Marcelo (pintor artista) en Malpelo (pintor de puertas), Colline (filósofo) en Colilla (corredor de agencias fúnebres), y así con todos y cada uno de los personajes que completan esta obra.

A nivel estructural se produce, como en todas las obras de este género, una abreviación de la duración total que es proporcional a la estructura de la pieza original. En este caso, los cuatro actos se reducen a cuatro números reproduciéndo de forma degenerada los lugares donde se desarrolla la acción (la buhardilla es un desván, la fiesta del barrio latino de París se convierte en la verbena madrileña de San Antonio, etc...). Lo mismo sucede con elementos fundamentales de la dramaturgia como es la tuberculosis de la que muere Mimí (protagonista en La Bohème) que, en esta obra, se convierte en el alcoholismo atribuido a su personaje análogo, «la Gili».

En cuanto al aspecto músical de La Golfemia, Arnedo se basa en los materiales de la ópera de Puccini sometiéndolos a una excelente manipulación que, en numerosos momentos, se ligan a elementos de espíritu castizo. Además añade otros aspectos típicos de las zarzuelas de la época como es la suite de danzas, generalmente provista de vals, schotis, habanera, y jota. Arnedo también incluye tiempos de peteneras y algún zapateado, de esta forma el compositor manchego nos muestra a través de sus formidables modificaciones del material su indudable talento y sus grandes dotes compositivas.

Según afirma el musicólogo Luis G. Iberni (1964-2007), en la voz de La Golfemia del Diccionario de la Zarzuela, la recepción de la crítica fue inmejorable. Periódicos de gran importancia en la sociedad madrileña de estos años como La Época o El Liberal señalaron la maestría de Granés y de Arnedo, confirmando su éxito con comentarios tan significativos como «la Golfemia rodará por esos teatros de Dios tanto como su madre y maestra La Bohemia» o «La Golfemia tiene gracia por toneladas. El maestro Granés y el maestro Arnedo salieron a las tablas ocho o diez veces. La música tiene tanta gracia como el libro»(El Liberal, Madrid, 13-V-1900)

Como se puede comprobar La Golfemia consiguió una importante repercusión dentro del mundo de la parodia escénica española, éxito que nos sirve para conmemorar de una forma discreta pero significativa la actividad creativa musical de este compositor almanseño del que tan poco conocemos.