Cañizares insta a abandonar «el materialismo que esclaviza»

El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, instó ayer a que en el tiempo cuaresmal, «que es la llamada a la conversión del Dios vivo», se deje «el mundo pagano, abandonando una forma de vida

EP. TOLEDO.
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El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, instó ayer a que en el tiempo cuaresmal, «que es la llamada a la conversión del Dios vivo», se deje «el mundo pagano, abandonando una forma de vida basada en el bienestar económico y en el consumismo, el becerro de oro, en el poder del sexo, en el materialismo que esclaviza y que inspira una existencia como si no hubiera Dios».

Cañizares, durante la homilía de la misa que ofició en la catedral, alertó de que lo que viene y lo que se quiere imponer «significaría dejar de creer en Dios como fuente de libertad y de verdad, y es necesario afirmar esto en el principio de la Cuaresma». Por ello, abogó por «iniciar este periodo cuaresmal, de conversión y penitencia, contemplando el rostro de Cristo encarnecido por nuestros pecados y nuestras caídas, que desfiguran su rostro y traspasan su costado».

«Muchos caen y se alejan de Cristo en esa tendencia a ese secularismo sin Dios. Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia, cuánta mentira, cuánto egoísmo, cuánto odio, cuánta exclusión, cuánta vida cristina mediocre, sin compromiso con las exigencia de la fe y la caridad, cuánta infidelidad, cuánta maldad, en definitiva», añadió el purpurado toledano.

Mundo de pecado

«En nuestra sociedad -continuó Cañizares- vemos la huella de ese mundo de pecado, de ceguera, de maldad y ese caminar en el camino contrario de Dios, como todas las campañas tendentes a destruir la familia, leyes inocuas emanadas de los parlamentos, destrucción de vida no nacida o manipulación del hombre aunque hayan transcurrido menos de 14 días desde su gestación, imposición de un laicismo radical, o una educación que en sus programa escamotea la verdad del hombre, o que es el pansexualismo destructor del hombre».

Ante esta situación «que nos hiere con la fuerza destructora del pecado, instigado por el príncipe de la mentira, Satán, debemos gritar a este Cristo traspasado, misericordia y piedad» recomendó el primado toledano. «Esta sociedad descreída que olvida a Dios necesita de una Iglesia y cristianos nuevos», dijo el cardenal, destacando «la confianza que Dios tiene en nosotros, que nos ha hecho nacer en estos tiempos de quiebra de humanidad por el pecado y la mentira para que anunciemos su misericordia».

«Pero no sólo de pan vive el hombre, quien a Dios tiene, como diría Santa Teresa, nada le falta, necesitamos necesitar esto en los tiempos que vivimos en la noche oscura del ateísmo colectivo de la humanidad actual, en esa situación del pueblo español, que por desgracia ve el fenómeno de descristianización y se le quiere imponer un laicismo radical donde Dios no cuente» criticó.

«No podemos aceptar la extensión de la incredulidad y la imposición de modelos paganos de vida como un fenómeno en una sociedad desarrollada espiritualmente indiferente, porque ahí se juega el futuro, ahí se degrada el hombre y viene la destrucción, no soy tremendista» apostilló.