Beneficios inexistentes

Beneficios inexistentes

José Ponos
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El equipo directivo de Caja Castilla-La Mancha en la última época de Juan Pedro Hernández Moltó puso como beneficios a la entidad durante 2008 la cantidad de 29,8 millones de euros, y el Banco de España nos dice que de beneficios, nada de nada, y sí una pérdida en el mismo ejercicio de 740 millones de euros. Notable diferencia de suma y resta, que en la óptica popular tiene un nombre muy feo, pero que dejo a la inteligencia de los lectores su correcta denominación que tiene algo que ver con Pinocho.

Y a pesar de tan difícil equilibrio financiero sobre la cuerda floja que no aguantaba tanto peso, continúan en CCM nombres responsables de su desafortunada gestión, con excepción del presidente y director general, que fueron cesados; ocupando el poder actual en la entidad las biografías vascas correspondientes a Gorka Barrondo y Xavier Alkorta, hasta el punto de que por estos lares se empieza a denominar jocosamente a nuestra Caja como el «Eroski manchego», toda una agudeza del pueblo llano que no pasa una.

Y también nos enteramos de que CCM tenía en las Islas Caimán, con anterioridad llamadas Tortugas cuando las descubrió Cristóbal Colón en 1503, una sociedad de bonos preferenciales, que es un término económico que pilla por sorpresa a la mayoría de sus impositores, que desconocían esta presencia en el mar de las Antillas, a los que bastantes consideran como algo parecido o igual a «paraísos fiscales». La aparición de CCM en estos parajes deja estupefacto al personal, por aquello de la ignorancia sobre una posible protección cultural y ecológica de los desfiles de la familia aligatóridos, que se crían por los manglares de estas aguas cálidas.

Pero volviendo a los beneficios que nunca existieron y a las pérdidas que sí están regladas y censadas por el Banco de España, nos quedamos de piedra por esta desigualdad a la hora de llevar a cabo la memoria de un ejercicio anual desastroso, y que alegremente todo un organigrama que algo tuvo que ver con lo ocurrido continúe inamovible a pesar de los pesares.

Me comunican que uno de estos ejecutivos, que en su momento entró en la Caja por motivos políticos, ahora grita a todo pulmón para el que quiera escucharle aquello de que «se alegra que desaparezcan los políticos para dejar trabajar a los técnicos». Y se queda tal cual, quizás porque la memoria le falla cuando vuelve a su pasado.

Por cierto, me llegan noticias de algunos malintencionados que van diciendo por ahí que si CCM hubiera estado gestionada por el Partido Popular a la hora de su intervención por el Banco de España, los destrozos de su imagen sí que llegarían hechos pedazos hasta las Islas Caimán, atravesando el dilatado espacio kilométrico que separan la central de Cuenca de esta colonia del Reino Unido. También son ganas de echar leña al fuego.

ALFILERITOS