Parte del material incautado en la operación «Móviles». ABC

Una banda de Madrid guardaba material robado en viviendas de Ugena y Hormigos

MANUEL MORENO
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TOLEDO. La Guardia Civil ha desmantelado dos bandas de ladrones en el transcurso de la operación «Móviles», desarrollada en Madrid, Zorroza (Vizcaya) y en las poblaciones toledanas de Ugena y Hormigos. La investigación ha culminado con la detención de 18 personas y la recuperación de 435 teléfonos móviles y otros objetos procedentes de robos, valorado todo en unos 234.000 euros, así como varias armas simuladas.

Cuatro de los 18 implicados están acusados, además, del homicidio de un joven de 27 años cuyo cadáver fue hallado el pasado 21 de diciembre en un camino próximo a Paracuellos del Jarama (Madrid).

Uno de los presuntos autores del crimen y miembro de una de las bandas tenía una vivienda en Hormigos, donde la Guardia Civil se incautó durante un registro de tarjetas de crédito robadas, cierta cantidad de dinero que no ha sido precisada y de otros objetos procedentes también de robos, según explicaron ayer a ABC fuentes de la Guardia Civil. Este individuo, el español J. J. D. T., de 28 años y vecino de Madrid, además contactó presuntamente con dos «peristas» (intermediarios) para colocar la mercancía sustraída. El sujeto, en prisión incondicional, fue apresado a principios de febrero.

Otro de los detenidos, R. D. G., español de 27 años, vecino de Fuenlabrada (Madrid) y miembro de la misma banda de J. J. D. T., tenía una vivienda en Ugena, donde fue arrestado a primeros de este año. Supuestamente llevó a cabo labores de intermediario y puso en contacto a los dos grupos desmantelados. En su domicilio de Ugena, la Guardia Civil halló 11.860 euros, una cámara de vídeo, dos cámaras digitales y tres relojes, todo ello procedente de robos. El delincuente también se encuentra en prisión por este caso.

Los alcaldes de Hormigos y Ugena, Damián Solórzano y Manuel Conde, respectivamente, se enteraron ayer por ABC de las detenciones de esos individuos. Solórzano y Conde coincidieron al señalar que ni en Hormigos ni en Ugena circulaban comentarios sobre estos sujetos.

Las investigaciones se iniciaron a raíz del hallazgo del cadáver del joven de 27 años, quien había fallecido por los disparos efectuados con un arma de fuego. La víctima había mantenido una relación con dos jóvenes de Leganés y Fuenlabrada, quienes a su vez mantenían contactos con dos bandas de delincuencia organizada. Uno de estos grupos se dedicaba a cometer delitos contra la propiedad en la zona sur de Madrid y fue la autora de un robo en una empresa de Leganés, de donde se llevaron más de 1.000 teléfonos móviles.

Salida a los productos

Ante la falta de espacio para el almacenamiento y la distribución de esa mercancía, los ladrones contactaron con un «perista» que pudiese dar salida a esos productos. Este individuo pidió la ayuda a dos amigos para almacenar el género, uno de los cuales ejercía idénticas labores para otro grupo de delincuentes; entre ellos acordaron apropiarse de toda la mercancía robada. Después acudieron al lugar donde se encontraba la furgoneta con los efectos sustraídos y secuestraron al joven cuyo cadáver apareció luego en Paracuellos.

La Guardia Civil confirmó posteriormente que uno de los integrantes de la banda a la que pertenecían los dos individuos que vivían en Ugena y Hormigos fue el encargado de contactar con establecimientos legales de telefonía móvil en Madrid y Bilbao, para colocar la mercancía robada. Los investigadores recuperaron luego en comercios de Madrid, San Sebastián de los Reyes y Zorroza (Vizcaya) numerosos teléfonos móviles adquiridos ilícitamente. Los delincuentes vendían los celulares a estas tiendas por una cantidad de 300 euros cada uno, cuando su precio en el mercado ronda los 500 euros.