Las reuniones callejeras de fin de semana levantan cada vez más protestas. ABC

El Ayuntamiento reforzará el control de venta de alcohol a menores para combatir el «botellón»

A falta de posibilidad legal para prohibir el consumo de alcohol en la calle, el Ayuntamiento de Toledo ha anunciado mayor vigilancia policial para combatir la molesta moda de los «botellones», que según el alcalde necesita también de la colaboración de las familias y centros educativos. En tanto, seguirán las sanciones a los locales que incumplan la ley.

TOLEDO. Laura L. Caro
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Por enésima vez en lo que va de legislatura, la conflictiva práctica de los «botellones» que cada fin de semana se repiten por todos los rincones de la ciudad para molestia de los vecinos, vuelve a ser objeto de preocupación y de debate en el Ayuntamiento, que una vez más se prepara para adoptar medidas dirigidas a controlar esta moda que cada vez perjudica a más barrios de Toledo. La proximidad de la romería del Valle, de la celebración del Corpus y de las fiestas de fin de curso fueron ayer las excusas para convocar la Junta Local de Seguridad, que presidida por el alcalde, José Manuel Molina, concluyó que —a falta de capacidad legal para prohibir el consumo de alcohol en la vía pública— el tratamiento del problema que suponen los «botellones» pasa por aumentar la vigilancia coordinada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en aquellas zonas donde se registran las reuniones, y sobre todo con el fin de identificar el consumo entre menores de edad, que sí se puede atacarse con la ley en la mano.

COLABORACIÓN DE LAS FAMILIAS

Aparte de ello, el primer edil subrayó la necesidad de recabar el apoyo y la colaboración de las familias, así como de los centros educativos para conseguir un efecto disuasorio entre los jóvenes, aparte de lo cual seguirán analizándose y poniéndose en práctica los mecanismos que permiten actuar contra los locales que todavía despachan alcohol a menores de edad. Y es que, como ya advirtió hace justamente un año el alcalde de Toledo, la capacidad de maniobra del Ayuntamiento permite sólo intervenir dentro de estos establecimientos imponiendo multas o cierres por incumplimiento de la ley, pero en ningún caso se puede impedir el consumo de bebidas en la calle ya que se estarían violando las libertades que consagra la Constitución.

En este sentido, el alcalde reiteró ayer que las Policías Local y Nacional han abierto expediente a determinados locales por ventas de alcohol no permitidas, si bien lamentó que a pesar de los controles, no hay forma de garantizar que estas bebidas no lleguen a los menores, ya que lo habitual es que sean adultos quienes adquieren las botellas que luego se consumen en grupos.

Los grandes perjudicados por el mantenimiento de ese vacío legal que impide combatir los ruidos de la música, de ciclomotores a altas horas de la noche, el tráfico incontrolado de vehículos, la venta de alcohol a menores, o incluso el vandalismo que acompaña a las sesiones de «botellón» siguen siendo los vecinos, con especial mención a los de Santa Teresa —que ya estuvieron a punto de manifestarse en señal de protesta— o los del Casco, donde cada rincón es aprovechado para improvisar fiestas que terminan minando la tranquilidad de todas las calles que quedan próximas.

CORPUS: MÁS POLICÍA EN LA CALLE

Por su parte, con vista a la proximidad de la Semana Grande del Corpus, José Manuel Molina anunció que se reforzará la presencia de las Fuerzas de Seguridad en la calle incluso con la participación de policías vestidos de paisano, para prevenir actos vandálicos como la quema de un repostero que se registró en Toledo el año pasado. Sobre este capítulo, el delegado del Gobierno, Juan Ignacio Zoido, subrayó la conveniencia de que se incremente la colaboración entre instituciones «que permite que podamos aunar todos los esfuerzos y sumar efectivos, que en suma sirvan para dar una mejor cobertura de seguridad y tranquilidad a los ciudadanos».