Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha
Araceli Martínez, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha - Ana Pérez Herrera

CAMPAÑA «SNI UN SÍ, ¡ES UN NO!»Araceli Martínez: «La violación en cita supone el 80% de las agresiones sexuales»

En su opinión, el «reggaeton» reduce a las mujeres a «meros elementos de deseo sexual o de cortejo, ocupando espacios subalternos»

Toledo Actualizado: Guardar
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Al estilo de las Misiones Pedagógicas, los componentes del equipo del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, están viajando por 55 pueblos de toda la geografía regional con la campaña «Sin un sí, ¡es un no!». Este miércoles es el turno de Graja de Iniesta, Cañizares y Landete, en la provincia de Cuenca, donde los jóvenes recibirán información para prevenir la violación en cita.

-La campaña «Sin un sí, ¡es un no!» va dirigida sobre todo a los jóvenes. Pero, ¿cree que es fácil esta labor con los modelos sexuales que preconizan determinados tipos de música o programas de televisión que son los que ellos más consumen?

-Estos canales de de comunicación y de expresión cultural consolidan estereotipos sexistas que transmiten que hombres y mujeres no ocupan mismos espacios ni desarrollan los mismos roles. En ellos es muy habitual, si nos referimos a canciones de «reggaeton», que las mujeres ocupen espacios subalternos y aparecen como meros elementos de deseo sexual o de cortejo, con una actitud pasiva.

-Al igual que ha hecho el Instituto Vasco de la Mujer, ¿elaboraría una lista de canciones de verano recomendadas sin contar con letras sexistas como «Despacito»?

-Cada comunidad autónoma toma sus decisiones en base a la realidad con la que trabaja. En Castilla-La Mancha llevamos tiempo llevando a cabo actuaciones relacionadas con análisis críticos de contenidos de canciones, videojuegos o películas que son tremendamente ofensivas para las mujeres. No solo hablan de roles diferenciados, sino que definen las relaciones afectivos-sexuales entre hombres y mujeres, en las que éstas aparecen como objetos de deseo y no como seres humanos capaces de tomar decisiones por sí mismas. Esto, en realidad, no es así, pero esos contenidos legitiman múltiples expresiones de machismo y, en última instancia, las diferentes manifestaciones de la violencia de género.

-¿Qué opinión tiene de temas como «Despacito» y de otro tipo de canciones, sobre todo del estilo de música del «reggaeton»?

-Prefiero otro tipo de letras que sirven para reflexionar y empoderar a las mujeres para ocupar el papel que les corresponde en la sociedad. Y que incluso les sirvan a los chicos que quieren vivir su masculinidad de forma diferente a la hegemónica, en igualdad de condiciones y no demostrando constantemente que son un macho alfa.

-¿Y cree que se deberían eliminar del horario infantil programas de televisión con un alto contenido sexista como, por ejemplo, «Mujeres y hombres y viceversa»?

-Los propios canales de televisión deben tener un código de autorregulación cuando son públicos, pero en el caso de los privados es difícil establecer qué resulta ofensivo para una sociedad que quiere ser igualitaria, sobre todo cuando el valor lo miden en audiencias. De ahí, que sea importante contrarrestar estas emisiones con una contracultura progresista, positiva y sobre todo feminista, orientada a desarrollar nuevas masculinidades y el empoderamiento de las mujeres, algo prioritario para avanzar hacia una sociedad más igualitaria.

29 detenidos o investigados

-¿Tiene cifras exactas de los casos que se han producido en Castilla-La Mancha durante su mandato?

-Según cifras del Ministerio de Interior, en el primer trimestre de 2017 se han acometido 76 delitos contra libertad sexual, y respecto a cibercriminalidad, en 2016 hubo 46 delitos, un dato muy importante porque la violencia de género se puede desarrollar también en el espacio virtual y es tan devastadora como en persona. En total, fueron detenidos o investigados 28 hombres y una mujer por la comisión de delitos sexuales el año pasado.

-¿Cree que se debe informar de este tipo de casos o, por el contrario, como piensa otra gente, cree que este tipo de noticias pueden producir efecto llamada?

-El problema no es informar, sino cómo se informa sobre la violencia de género. Si lo mezclamos con la gamberrada del fin de semana o con un robo en un domicilio, lo estamos presentando como si fuera un suceso, abundando en el amarillismo, pero no en el problema de fondo y en una situación estructural como consecuencia del machismo que persiste en la sociedad actual. Además, para garantizar su seguridad hay que garantizar su privacidad, y dar detalles públicos que no llevan a nada más que al amarillismo y morbo, quizá consiga el efecto contrario de lo que se persigue.

-¿Cree que este tipo de delitos son ahora más visibles que antes?

-La violencia de género se silenciaba antes, como si fuera un problema domestico, en el que nadie debería intervenir. Por tanto, que se visibilice y se vea como un problema social es fundamental para acabar con ella. Si no es así, con esas informaciones no se ayuda a las víctimas, si no que se consolidan determinados estereotipos tendentes a responsabilizar a las propias víctimas de lo que está sucediendo.

-¿Qué es exactamente una violación en cita?

-La violación en cita se produce en un encuentro pactado con amigo, novio o compañero de trabajo con quien se puede iniciar una relación sexual, y lo que tienen en común todos estos casos es que no respeta el derecho de una persona a parar esa relación. Es obligar a mantener relaciones sexuales mediante uso de fuerza, coacción psicológica o uso de estupefacientes.

-¿Cuándo son más frecuentes las violaciones en cita: en el ámbito familiar o en el círculo de amigos o, por el contrario, en una cita con un desconocido que hemos conocido en persona o por internet?

-Según nos tramiten las organizaciones que trabajan con las mujeres que sufren violencia sexual, la violación en cita supone el 80 por ciento de las agresiones sexuales que se producen, mientras que solo el 20 por ciento serían perpetradas por un desconocido. Precisamente, por ser una persona conocida y porque se suele responsabilizar a la mujer de haber provocado esa situación, pasan muchas veces desapercibidas. Otras veces las propias víctimas no son capaces de determinar que están siendo víctimas y en otros casos, por el temor al rechazo social, las mujeres no denuncian los hechos.