En la imagen, dos piezas de cerámica que forman parte de la exposición. ABC

«500 años de cerámicas de Talavera», otro recorrido por la historia de la gran tradición talaverana

ABC/EUSEBIO CEDENA
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ZARAGOZA/TALAVERA. El Taller Escuela de Cerámica de Muel (Zaragoza), importante foco productor aragonés, acoge desde ayer la exposición «500 años de cerámicas de Talavera», organizada por el propio centro en colaboración con la Diputación de Zaragoza, el Museo Ruiz de Luna, su Asociación de Amigos y el Ayuntamiento de Talavera. Se trata de una importante muestra cerámica que constituye un nuevo recorrido por la historia de esta gran tradición talaverana y contribuye a la difusión e impulso que esta actividad viene experimentando en los últimos años.

La exposición estará abierta al público en Muel hasta el 5 de mayo y está formada por más de 250 piezas, muchas de ellas maestras, tanto en modelos como en cronología. En conjunto, «500 años de cerámicas de Talavera» enseña la trayectoria histórica de las producciones cerámicas de Talavera con este muestrario de piezas procedentes principalmente de los fondos del Museo Ruiz de Luna, colecciones privadas y algunas cedidas por diversos productores actuales.

Otras muestras

Esta exposición viene a sumarse a otras muy importantes que tienen o han tenido lugar en distintos puntos de la geografía nacional y que están ayundando notablemente a este nuevo impulso que la cerámica talaverana experimenta. En este contexto, pueden citarse, a modo de ejemplos, la exposición permanente de la Colección Carranza que puede visitarse en el Museo de Santa Cruz de Toledo, y la importantísima Colección Bertrán i Musitu que se ha podido ver durante varios meses en Barcelona, como ABC ha venido informando con amplitud.

La exposición que ahora puede visitarse en Muel forma parte de un proyecto del Taller Escuela de Cerámica de aquella localidad zaragozana de convertirse en centro de estudios cerámicos y lugar de confluencia de las principales manifestaciones de esta disciplina, tanto desde el punto de vista de la creación contemporánea como desde la perspectiva histórica. Así, si recientemente pudo admirarse en Muel una muestra de la cerámica de La Cartuja, ahora hay ocasión de conocer de modo directo y global esta otra tradición ineludible, la de las lozas y cerámicas de Talavera.

Según los organizadores, esta exposición no es una simple muestra de las labores cerámicas de Talavera, ya que su objetivo trata, sobre todo, de buscar concomitancias en el pasado de la tradición cerámica española para poner al día con rigor los puntos de confluencia entre los centros más representativos del país, como Talavera y Muel. La organización recuerda, en este sentido, las influencias mutuas de ambas localidades a partir del siglo XVI y, por ejemplo, la provisión del cobalto de Gistaín para los talleres de Talavera o la presencia de maestros vajilleros talaveranos en los alfares de Muel. Este mestizaje aportará nuevas formas tipológicas y artísticas que se sumaron a la tradición que ha llegado hasta hoy y que, con las nuevas tecnologías, abre su futuro hacia el recién llegado siglo XXI.

Escuela Taller

Junto a la exposición se ha editado un catálogo que incrementa el fondo bibliográfico del Taller Escuela de Muel, un conjunto de producciones editoriales propias que consolidan a su biblioteca como un lugar destacado para el estudio de la cerámica y sus manifestaciones a lo largo del tiempo. Muel es un pequeño municipio de un millar de habitantes situado a poco más de veinte kilómetros de Zaragoza y que cuenta con una gran tradición en la actividad cerámica.

Según la organización de la exposición, con esta iniciativa tradiciones históricas en la cerámica española como las de Talavera y Muel «se han reencontrado consigo mismas y vienen buscando nuevos modos de abrirse camino». «Este renacer ha de ser serio y fundado en un conocimiento preciso de la tradición y en su adaptación al mercado actual». El momento de esplendor de la cerámica de Muel se corresponde también con la edad de oro de la cerámica de otros territorios peninsulares, como sucede con la cerámica de Talavera y Puente del Arzobispo.