El alcalde de Lominchar se compromete a alojar a los temporeros en barracones

B. YUSTE
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TOLEDO. El Ayuntamiento de Lominchar se ha comprometido a habilitar varios barracones en un terreno municipal dotados de los servicios de agua y luz para albergar a los gitanos y portugueses que acuden a la población cada temporada para trabajar en la recogida de cebollas. Así lo dijo ayer a ABC el alcalde, el socialista Ángel Carrasco, tras reunirse con el presidente de la Federación Regional de Gitanos, Jesús Cano, y el juez de paz de la localidad.

Carrasco, que admitió que la situación en la que se encuentran los temporeros es «lamentable», aseguró que el compromiso adquirido por el Consistorio tendrá que ser asumido también por los agricultores del municipio, a los que se exigirá que afronten los gastos correspondientes a la construcción de los barracones, no así de los servicios básicos que correrán a cargo de las arcas municipales. En cualquier caso, esta cuestión será abordada en un encuentro que el alcalde tiene previsto mantener con los hortelanos que, según indicó, hasta el momento no han adoptado ninguna medida para buscar un alojamiento adecuado para estos trabajadores. Y es que, como reconoció el primer edil, la mayor parte de los temporeros no cuentan con un lugar donde residir durante los días de la recogida de la cebolla, por lo que se ven obligados a usar sus furgonetas para dormir. Algunos, por su parte, prefieren acampar en la zona de los olivares.

«Las condiciones en las que viven estas personas son penosas», insistió Carrasco, quien manifestó que a los agricultores les resulta muy complicado acoger a los temporeros en sus fincas o propiedades por su carácter y dificultad para convivir con ellos. Más allá, la rivalidad entre gitanos y portugueses es tan fuerte que hace imposible la convivencia, subrayó el alcalde, quien agregó que, a pesar de que otros años se han producido algunos conflictos, la situación nunca había sido tan traumática como la que se ha desatado en los últimos días, y que ha llevado a UGT a interponer una denuncia ante la Inspección de Trabajo.

Lo cierto es que los problemas se han ido agudizando y desde el Ayuntamiento se ha considerado más que necesario tomar alguna decisión encaminada a resolverlos. Una solución que, en cualquier caso, no se podrá materializar esta temporada, pero que surtirá efectos en próximos años o, al menos, ese es el propósito de las autoridades locales de Lominchar, que entienden que no se puede permitir que los trabajadores campen a sus anchas por el pueblo, «haciendo lo que les da la gana» y, además, los agricultores no se responsabilicen de ellos y, lo que aún es peor, no les den de alta en el régimen de la Seguridad Social, como es su obligación.

Por ello, la habilitación de los barracones en una parcela municipal, a la que no se le da otro uso, es un compromiso que el alcalde estima que se ha de hacer realidad, aunque para ello se requiere la colaboración del colectivo de hortelanos, con el que Ángel Carrasco se reunirá en breve para abordar este asunto. Un asunto de especial trascendencia para los agricultores de Lominchar que, según aseveró el primer edil, son conscientes de que sin este tipo de mano de obra no se pueden sacar adelante las cosechas, de las que viven sus familias.