El alcalde afirma que Azucaica dejará de ser «un barrio de segunda»

EPTOLEDO. El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, señaló ayer que el barrio de Azucaica va a cambiar muchísimo convirtiéndose en «más ciudad de Toledo que nunca en infraestructuras y servicios

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TOLEDO. El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, señaló ayer que el barrio de Azucaica va a cambiar muchísimo convirtiéndose en «más ciudad de Toledo que nunca en infraestructuras y servicios», al efectuarse en él uno de los planes de desarrollo más importantes de los previstos en el Plan de Ordenación Municipal (POM).

En declaraciones a los medios, antes de visitar el barrio junto a representantes de la asociación de vecinos «La Candelaria» de Azucaica, García-Page insistió en que esta es una zona de la capital regional que «está en plena efervescencia».

El objetivo que persigue el equipo de Gobierno «es contactar con la realidad directa de un barrio muy singular, en este caso como es Azucaica y que pretendemos que se destierre una cierta sensación periférica, porque Azucaica es un barrio más de Toledo», recalcó.

Apuntó que la apuesta del Ayuntamiento será conseguir que éste tenga las mismas infraestructuras que el resto de los barrios, afrontando así una nueva etapa en la que Azucaica dejará de ser un «barrio de segunda».

El alcalde anunció que ha dado instrucciones para acometer un proyecto de urgencia que aborde la construcción de diez nuevas sepulturas en el cementerio del barrio.

Cumplir los compromisos

El presidente de «La Candelaria», Andrés García, recordó al primer edil todas aquellas propuestas que el PSOE presentó en su programa electoral y que ahora «queremos que se materialicen».

Entre ellas, citó el acuerdo para acceder a la autopista a través de una rotonda o con carriles de aceleración para ir a Toledo y Madrid, dotaciones deportivas, un centro cívico que dé capacidad suficiente al aumento de población, y servicio de alcantarillado para los 3.000 vecinos del barrio, para que cuando llueva no se desborde el agua.

García pidió que se actúe en el arroyo para canalizar las aguas hasta el río, que se arregle el acerado que está «deteriorado», y que haya parques y jardines en el barrio. A ello se suma el cambio de la señalización de velocidad, que continúa en 50 cuando en el resto de las calles de la ciudad está a 30, planteamientos todos ellos «que no queremos que se dilaten en el tiempo», advirtió.