El agua y el granizo asolan numerosas viviendas en pueblos de La Sagra

El agua y el granizo asolan numerosas viviendas en pueblos de La Sagra

Actualizado:

A. M.

TOLEDO. Por si la crisis económica era poco en una zona rica hasta no hace mucho y ahora azotada por la crisis del ladrillo, la tremenda tormenta que descargó en la noche del pasado lunes sobre varios pueblos de la comarca de La Sagra ocasionó cuantiosos destrozos materiales en numerosas viviendas, ante la impotencia de sus propietarios que vieron cómo el agua y el granizo inundaba sus casas y se llevaba por delante sus enseres. Pantoja, Villaluenga de la Sagra, Cobeja, Magán, Olías del Rey, Yuncler y Numancia de la Sagra eran las localidades más afectadas, aparte de la tromba de agua que también cayó en la capital.

La pesadilla comenzó a media tarde, con unas primeras lluvias intensas que a medida que se adentraba la noche se fueron intensificando hasta producirse el aluvión de agua y granizo que en Pantoja y Villaluenga dejó en unas tres horas más de 45 litros por metro cuadrado. En la capital esta vez la situación no llegó al destrozo del pasado mes de octubre. Sin embargo, en una línea recta hacia la comarca de La Sagra siguiendo el margen izquierdo de la autovía A-42 en dirección Madrid la situación se complicaba, y mucho.

Ríos de agua y enormes balsas hacían muy peligrosa la circulación en la noche del lunes. Sobre las once la Guardia Civil de Tráfico tuvo que parar el tráfico a la altura del cruce de Villaluenga de la Sagra para que las máquinas retiraran la tierra que se esparcía sobre la carretera y desaguar la torrentera. También las grúas tuvieron que actuar para retirar vehículos atrapados.

Mientras, los vecinos de Cobeja, Magán, Pantoja o Villaluenga contemplaban atemorizados cómo el agua inundaba y subía de nivel en las zonas bajas de las viviendas hasta más de metro y medio dealtura. La carretera entre Villaluenga y Cobeja tuvo que ser cortada al quedar totalmente sepultada en algunas zonas por auténticos lagos de agua. Mientras, en Pantoja, sin luz en todo el pueblo, los vecinos se esforzaban por salvar todo lo posible. La travesía de la carretera era todo un reguero de árboles y ramas derribadas por el viento y el agua. Además, operarios de las brigadas de carreteras de la Junta empezaron a intervenir para limpiar de lodos las vías.

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