El acceso de Azucaica a la TO-22, acordado y ejecutado, sigue cerrado dos años después

El acceso de Azucaica a la TO-22, acordado y ejecutado, sigue cerrado dos años después

Actualizado:

F. M. DOMÍNGUEZ

TOLEDO. Uno de los acontecimientos más importantes de la pasada legislatura fue la puesta en marcha de la autopista de peaje Madrid-Toledo, denominada AP-41; un hito en el terreno de las infraestructuras que tuvo su complejo desarrollo en el periodo de proyecto y que no estuvo exenta de polémicas. Una de ellas fue la petición de los vecinos de Azucaica para la construcción de un acceso directo desde el barrio para conectar así más rápidamente con el centro urbano.

Las dificultades iniciales para llevarlo a cabo se fueron solventando hasta que, tras superar otras tantas complicaciones, se acordó la realización una rotonda, regulada con semáforos y bien iluminada, que diera entrada y salida a la autopista, ya convertida en ese último tramo en la denominada TO-22. La intervención fue aprobada con el beneplácito y el consenso de todas las partes implicadas, el Ministerio de Fomento, que cede el tramo al Ayuntamiento; la Junta de Comunidades, cuyo presidente, José María Barreda, anunció a bombo y platillo en febrero de 2006 que todas las autovías que lleguen a Toledo serán vías urbanas; y el Ayuntamiento que, gobernado por el PP, se mostró dispuesto a recepcionar la carretera una vez que se acondicionara por parte de Fomento. La obra, aunque tarde, se proyectó y se ejecutó, pero nunca ha llegado a abrirse al tráfico, y eso que la AP-41 cumplirá en diciembre dos años de funcionamiento.

La indignación entre los vecinos de Azucaica es mayúscula pues, como el suplicio de Tántalo (a dos dedos del agua y sin poder beber), observan cómo pasa una vía rápida y directa hacia Toledo por delante de sus casas, pero ellos deben utilizar la CM-4001 porque el acceso se encuentra cerrado a cal y canto.

¿Qué impide que se abra de una vez por todas esta demandada y necesaria infraestructura que contó con el mayor de los consensos y la obra se encuentra pagada y realizada? En declaraciones a ABC, el concejal de Urbanismo, Javier Nicolás, señaló al alto coste de mantenimiento y al alto grado de peligrosidad que entraña como los principales motivos para que la obra todavía no haya sido recepcionada.

Aseguró que, en las condiciones actuales, el Ayuntamiento tendría que asumir un elevadísimo coste para su acondicionamiento, señalización y mantenimiento. «El anterior equipo de Gobierno acordó la conversión en zona urbana, pero los costes son muy importantes», insistió. Además, explicó que la obra realizada -rotondas con semáforos- no es la mejor manera de regular el tráfico en un tramo por el que se circula a gran velocidad al salir de una autopista. Por eso, se están estudiando «otras posibles soluciones mediante vías de servicio» que garanticen la seguridad de los usuarios. Estas alternativas están aparejadas al desarrollo del plan de actuación urbanizadora de Valdecubas, cuyos promotores deberán presentar un proyecto que contemple la conexión con la TO-22.

Otras soluciones

Nicolás reconoció que ya se ha hecho una importante inversión para adecentar los accesos que ahora están cerrados, pero manifestó su intención de seguir buscando otras soluciones que garanticen la seguridad vial porque «lo que no tiene precio es el coste de una vida».

Los que están que trinan son los residentes de Azucaica. El presidente de la asociación de vecinos «La Candelaria», Andrés García, no ceja en sus protestas y anuncia movilizaciones si no se ofrece una solución y una respuesta a los afectados. «Tenemos que soportar ruidos, contaminación y las altas velocidades, pero no podemos utilizar la carretera; lo soportamos y no nos llevamos ningún beneficio», manifestó García en declaraciones a este periódico.

El representante vecinal aclaró que, además de impedir el acceso a la autopista, la infraestructura no permite ahora el acceso directo a las fincas situadas al norte y las conexiones con Olías del Rey, Bargas o la A-42. Informó de que también los vecinos de la zona de la Sagra se están viendo perjudicados por la impermeabilidad de la vía.

Los vecinos exigen que se cumpla el acuerdo al que llegaron todas las partes, incluida la empresa adjudicataria de la autopista, los vecinos, el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno central, y se proceda a la conversión en vía urbana de ese tramo de la TO-22. Para ello, será necesario «mentalizar a los conductores», señalizar convenientemente la carretera y limitar la velocidad una vez que se abandone el peaje para permitir que la incorporación desde Azucaica se haga en las mejores condiciones de seguridad.

Los vecinos sostienen que la apertura de la vía permitiría a los vecinos de Azucaica reducir considerablemente el tiempo que emplean en llegar al centro urbano de la capital regional, ya que, a los atascos que habitualmente colapsan la ciudad, se suman los kilómetros que deben hacer para acceder por la CM-4001. «Inconvenientes los tenemos todos, compensaciones, ninguna», declaró García, que reclama el mismo trato para su problema que se viene anunciando para la N-403 (carretera de Ávila).

A este respecto, Javier Nicolás respondió que en la N-403 se concentra un problema de tráfico mucho mayor y que afecta a más habitantes. En su opinión, desde Azucaica existe un acceso «sin atascos» por la carretera de Mocejón y, en el futuro, sus habitantes se verán beneficiados por los puentes que se proyectan en el Plan de Ordenación Municipal para acceder al Polígono.

H. FRAILE

La conexión de la TO-22 con Azucaica está lista para su uso, pero el Ayuntamiento asegura que no puede asumir la gestión de la vía en las actuales condiciones