Barreda ya acepta que el «nuevo» PSOE venga a la región en campaña

El presidente regional desea ahora que los miembros del Gobierno se acerquen «con las alforjas llenas para las inversiones pendientes»

MARÍA JOSÉ MUÑOZ
TOLEDO Actualizado:

Qué diferente el Barreda de ayer en el Comité Federal del PSOE que el que hace unos días se convirtió en primera plana informativa a raíz de sus fuertes críticas a la política de José Luis Rodríguez Zapatero y al aviso de que si no rectificaba pronto el camino, el desastre electoral en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011 sería irremediable.

A pesar de que al poco tiempo el presidente de Castilla-La Mancha reconoció que se había equivocado y rectificó, —escenificando la paz con Zapatero durante el día de la Fiesta Nacional—, el sorpresivo y profundo cambio de gabinete anunciado por el presidente del Gobierno el pasado miércoles, mucho más político y que encabeza el nuevo vicepresidente y superministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha servido a Barreda para rentabilizar sus primeras críticas, dando por hecho que la crisis de Gobierno es consecuencia de las mismas, entre otros factores.

Ayer, la imagen aparente de Barreda antes de la reunión del Comité Federal del PSOE era la de un hombre seguro, e incluso contento consigo mismo, un dirigente autonómico antes temeroso y ahora renacido por el impulso que, a su juicio, ha dado el Gobierno de España, que «simboliza una ofensiva encaminada a la recuperación de posiciones políticas y electorales».

«Reacción nerviosa del PP»

Para esta nueva etapa, Barreda reivindicó que se ponga más énfasis en las políticas sociales porque «a nosotros nos sublevan las desigualdades, mientras que otros las justifican». En cuanto al nuevo Gobierno de España, la reacción «nerviosa» que han puesto de manifiesto los principales dirigentes del PP, «que incluso han llegado a sacar lo peor que llevan dentro», refleja bien que la mayoría considera que se ha acertado en los nombramientos del Gobierno de España. A juicio de Barreda, en esta nueva etapa los ministros deben «explicar la gestión y hacer pedagogía política sobre las decisiones que se adopten pues es así como los españoles darán su apoyo al proyecto».

Asimismo, y después de haber expresado su deseo de que Zapatero no haga campaña en Castilla-La Mancha, algo por lo que fue amonestado severamente por la ex vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega —quien, por cierto, negó que fuera a haber una crisis de Gobierno—, Barreda, y a preguntas de los periodistas, deseó que los nuevos miembros del Gobierno se acerquen a Castilla-La Mancha «con las alforjas llenas para hacer todas las inversiones pendientes».

Después de dedicar un rosario de elogios al nuevo secretario de Organización del PSOE, el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, Barreda adelantó una de las cuestiones a las que se iba a referir en su intervención ante el Comité Federal del PSOE: la importancia de las consultas electorales inminentes, las autonómicas y municipales del próximo año. «Son unas elecciones, sobre todo las municipales, muy importantes para la propia estabilidad del propio Gobierno», dijo, y resaltó como muy positivo el hecho de que «en este momento todo el mundo en el partido quiere ayudar, colaborar y empujar». En este punto, pronunció unas palabras para resaltar la importancia de las próximas elecciones que levantaron ayer cierta polémica, y fue cuando recordó los comicios locales celebrados en 1931 antes de la llegada de la II República: «Una monarquía cayó en unas municipales», espetó.

Esta relevancia que el presidente de Castilla-La Mancha concede a las elecciones de 2011 es algo que no comparte Zapatero, que ayer dijo en el Comité Federal que le vaya como le vaya a los candidatos de esos comicios, eso no significa que las generales tengan que verse condicionadas por ello.