Abren al público un refugio antiaéreo de 1936, un nuevo reclamo turístico

Forma parte del proyecto «Cuenca Oculta», que sacará a la luz otras joyas del patrimonio oculto

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Cuenca tiene desde ayer un nuevo reclamo que se suma a su oferta turística. Se trata de un refugio antiaéreo que se utilizó para resguardar a los ciudadanos de la Cuenca republicana durante los bombardeos de la Guerra Civil española. Es la primera muestra del proyecto «Cuenca Oculta», que quiere sacar a la luz el patrimonio arqueológico subterráneo gracias al impulso que quieren darle el Ayuntamiento de Cuenca y la Universidad de Castilla-La Mancha.

El alcalde de Cuenca, Francisco Pulido, explicó en su presentación en sociedad esta semana que no va a estar «abierto permanentemente», sino que en esta primera fase habrá visitas guiadas con grupos para que los que vayan conozcan para qué se utilizó. Hasta finales de enero de 2011 las visitas serán gratuitas y en las oficinas de turismo informan cuándo y cómo poder verlo.

Cueva champiñón

Durante los últimos años quedó como almacén municipal, después de haber sido utilizado como cueva de champiñón. En su restauración y búsqueda de información han trabajado en los últimos años los técnicos de la empresa Ares Arqueología y Patrimonio Cultural, sobre todo Michel Muñoz y Santiago David Domínguez.

El refugio, en el que para darle la bienvenida se ha montado una exposición, esta ubicado en la calle Alfonso VIII del casco antiguo de Cuenca. Tiene entre 100 y 150 metros, 4.5 metros de ancho y 2 metros de altura y su construcción, con barreno, la llevaron a cabo albañiles y cuadrillas de mineros. Conserva su identidad original aunque se ha mejorado la accesibilidad, se ha instalado suelo de madera y se ha iluminado.

La idea inicial era conectarlo con otros de similares características ubicados frente a la iglesia San Felipe Neri y la Catedral de Cuenca, aunque nunca se llegó a terminar, según los arqueólogos.

Por su parte, el presidente de la Agrupación Provincial de Hostelería y Turismo de Cuenca, Borja García, auguró que tendrá «muchísimo éxito» y destacó que hay que potenciar recursos didácticos, «en los que disfrutan tanto grandes como pequeños».

Otros proyectos

«Cuenca Oculta» también trabaja en acondicionar otros refugios, como los que se encuentran en el cerrillo de San Roque (el más grande), Calderón de la Barca o Colón, entre otros.