RECONOCIMIENTO DE UN JUEZ AL EJERCITO DEL AIRE EN ALBACETE
Vicente Rouco recibió la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco de manos del Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez, el pasado viernes en el Cuartel General del Aire - ABC
PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA CLM

Reconocimiento de un juez al Ejército del aire en Albacete

Actualizado:

Cuando hace más de seis años llegué a la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia uno de los consejos que me dio mi querido predecesor, Emilio Frías, fue el de que preservara las buenas relaciones entre el Tribunal con el estamento militar en Albacete, y singularmente con las instituciones más representativas del Ejército del Aire, la Base de Los Llanos —Ala 14— y La Maestranza.

Con ese propósito, además de invitar a todos los actos judiciales más relevantes a las Autoridades del Ejército del Aire, me he preocupado en estrechar lazos con sus mandos, oficiales y suboficiales, así como con todo el personal al servicio de estas fuerzas.

He visitado en numerosas ocasiones sus instalaciones, acudido con asiduidad a sus actos y celebraciones más señaladas, frecuentado su compañía y conversación, convivido con ellos en sus espacios de ocio y esparcimiento, y participado en algunas actividades deportivas que han organizado.

También he procurado compartir su tristeza dándoles ánimo y mi apoyo en momentos de aflicción, cuando se produjeron bajas en sus filas por hechos ocurridos en acto de servicio. Me impresionó la gran serenidad y fortaleza demostrada en el más reciente suceso desgraciado en que se perdieron vidas (Accidente de dos cazas del día 20 de enero de 2009). Y es que el espíritu de ofrenda de la propia vida como algo natural late en su ánimo; y la fe y esperanza de la Vida Eterna para sus Caídos forman parte consustancial del alma siempre viva, del ser mismo, pasado, presente y futuro del Ejército. Unos Caídos a los que se venera con emoción sublime en todo acto castrense.

Igualmente he tratado de colaborar con ellos en actividades que pudieran presentar aspectos comunes, y me han ofrecido su colaboración plena y desinteresada en la preparación de posibles contingencias que requiriesen la intervención de las Autoridades Judiciales en accidentes o catástrofes, haciendo bueno el lema de que más vale prevenir...

Es de resaltar el enorme valor que se concede en el Ejército del Aire a la familia y la unión que existe entre las familias y los militares, así como la intensa participación de la familia en la vida militar, lo que hace verdaderamente que la Base de Albacete y La Maestranza sean en sí mismas unas familias a mayor escala, dado el gran espíritu de unidad y camaradería que reina entre ellos y sus familias. Es posible que como en todas las familias a veces surjan problemas, pero la ayuda mutua, el esfuerzo y la compenetración junto al importante grado de disciplina y obediencia, valores tradicionales en el Ejército, hacen que pronto crezcan frutos muy evidentes de un servicio siempre abnegado a la sociedad.

Durante estos años he ido conociendo a jóvenes Jefes y Oficiales que se han ido sucediendo en el mando de estas unidades de vanguardia del Ejército del Aire. Félix Sahagún, Orlando Fernández, Francisco Javier López Cillero, Francisco Javier del Cid o Carlos Caballero, Juan Antonio Navarro y Pedro Prats en la Maestranza.

Bien pronto se incorporó a ese elenco una unidad de formación avanzada de los pilotos de la OTAN, el TLP, que tan eficazmente manda el Coronel Ignacio Bengoechea, y cuyas actividades reúnen en Albacete continuamente a numerosos pilotos de las Naciones Aliadas. Recientemente tuvimos la oportunidad de que nos ilustraran sobre esta unidad con motivo de la visita de SAR el Príncipe de Asturias. Muchos de ellos luego han llegado a destinos superiores y han alcanzado o alcanzarán el Generalato.

También he tenido el privilegio de tratar personalmente a sus Superiores en el Mando Aéreo de Combate o en las distintas Jefaturas del Estado Mayor del Ejército. Algunos habían pasado por destinos en Albacete, como los Tenientes Generales García Berrio, Rodríguez Lorca y Abad Celeni. Siempre me ha causado admiración el alto grado de cualificación y preparación de todos ellos, además su elevado sentido del deber y de amor al servicio y a la Patria.

Aunque no tengo muchos conocimientos en aeronáutica, me consta el gran nivel de exigencia de las pruebas de acceso a la Academia del Ejército del Aire, y de todo el proceso de selección y formación de los pilotos y personal técnico del Ejército del Aire.

También he podido constatar que su nivel profesional y militar es sumamente elevado y están entre los mejores pilotos de las Naciones Aliadas, sobresaliendo en las misiones internacionales y ejercicios en los que participan.

Por pertenecer además a unidades que requieren de una pericia y conocimientos técnicos muy especializados están siempre en la vanguardia de todas sus disciplinas y tienen constantes relaciones con sus colegas de otros países; dominando además otros idiomas.

Pero al entrar en contacto con ellos no es sólo pericia y nivel técnico profesional lo que se ve. A poco que se profundice en el trato, se observa finura e inteligencia, relación intensa con la sociedad en la que viven y a la que sirven, gran nivel cultural, dotes de diplomacia social, exquisita imparcialidad o neutralidad política y sobre todo afán de servicio.

Quizá por mi origen y formación he tenido siempre un gran aprecio a la Institución Militar. Y al pertenecer a una Carrera como la Judicial, en la que creo que también prima, como en la militar, la vocación, este aprecio me ha hecho sentir una inclinación natural a descubrir y valorar sus virtudes aquí en Albacete, en el contexto de una época de excesivo relativismo, donde muchas verdades se ponen en duda, y en la que no se concede importancia ni se cultivan como debiera los valores que por el contrario caracterizan a los integrantes del Ejército del Aire: entrega, esfuerzo, sacrificio, disciplina, servicio y amor a la Patria.

Lo cierto es que durante este tiempo se ha ido creando entre este humilde Juez y la familia del Ejército del Aire en Albacete una relación que transciende el plano puramente institucional y entra de lleno en lazos fraternales. Hoy quiero aprovechar estas líneas para dar las gracias por el gran detalle que han tenido conmigo al proponerme para la condecoración que me ha concedido el Gobierno y que el día 17 de Febrero he recibido con gran orgullo en el Cuartel General del Ejército del Aire.

Interpreto que es un gesto de reconocimiento al Tribunal Superior de Justicia al que represento, debido a la tradicional buena relación entre la Judicatura y los militares del Ejército del Aire en Albacete. El único mérito que he tenido ha sido el desempeñar lo mejor que he podido mi cargo de Presidente e intentar seguir el consejo de mi predecesor: al hacerlo he sentido sobre todo alegría espontánea, y sólo he obtenido satisfacciones además de haber aprendido mucho de estos hombres y mujeres del Ejército del Aire de Albacete a los que hoy quiero rendir un homenaje.

Pero sobre todo quiero dar las gracias por haberme acogido, ayudado y respetado, con lo cual han expresado el respeto por la Justicia y por el Poder Judicial; que también tienen su tradición más que centenaria en nuestra querida Ciudad. Gracias en fin por haberme abierto las puertas de vuestras familias y de la familia militar.

Seguramente uno de los mejores recuerdos que me llevaré de mis años de servicio como Presidente en el Tribunal Superior de Justicia sea la relación y convivencia con la Familia del Ejército del Aire en Albacete.