Javier Barrado, la pasada semana sobre una bicicleta, sale de la Consejería de Fomento, donde trabaja
Javier Barrado, la pasada semana sobre una bicicleta, sale de la Consejería de Fomento, donde trabaja - A. Pérez Herrera

Un proyecto sobre ruedas

El director general de Planificación Territorial y Sostenibilidad se ha propuesto impulsar el uso de la bicicleta en ciudades y municipios de más de 10.000 habitantes en Castilla-La Mancha

ToledoActualizado:

El 12 de abril de 2014, sábado, Cecilia Rodríguez Rodríguez perdió la vida sobre su bicicleta cuando entrenaba. Tenía 35 años. Había salido de Nambroca (Toledo), pueblo donde vivía, y se dirigía a Almonacid por la «carretera vieja», como la llama su viudo, Manuel Carbonell. Ella era triatleta aficionada y acababa de salir de Nambroca para rodar por la carretera CM-4019, paralela a la CM-42 (autovía de los Viñedos). Ese día tenía que alternar la bicicleta con la carrera a pie.

Sin embargo, el conductor de un coche que circulaba en sentido contrario parece que perdió el conocimiento por motivos no aclarados, según Manuel, y se llevó la vida de Cecilia por delante. Ceci, como la conocían, murió sobre el asfalto. Eran las dos y media de la tarde. «Ella estaba muy contenta porque, siete días antes, había conseguido la medalla de bronce en su grupo de edad en el Campeonato de España de Duatlón Sprint que se celebró en Avilés», recuerda Manuel mientras mira la presea.

«A los ciclistas no se los respeta, falta educación vial, y hay que sacarlos de la carretera para protegerlos. Creo que lo más fácil es diseñar una pista para ellos paralela a la carretera, de la que estaría separada por unos bolardos de plástico. Esos carriles no ocuparían más de tres metros», propone la expareja de Ceci. «El ciclista irá tranquilo y el conductor no tendrá que reducir la velocidad a 20 kilómetros por hora», resume.

El año que murió Cecilia fallecieron 75 ciclistas en España: 54 en vías interurbanas y 21 en urbanas. La cifra fue de 58 muertos al año siguiente, de 67 en 2016 y de 78 en 2017. En los siete primeros meses de 2018 ya habían fallecido 19 usuarios de bicicletas.

La pasada semana, el 19 de diciembre, la Dirección General de Tráfico (DGT) presentó al comité técnico la primera versión de la Estrategia Estatal por la Bicicleta. El tuit con el que la DGT anunció ese trámite llegó al teléfono móvil de Javier Barrado Gozalo, director general de Planificación Territorial y Sostenibilidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. «Lo que pretendemos desde el Gobierno regional es adelantar trabajo para cuando este plan estatal se apruebe; tener nosotros ya avanzadas nuestras líneas de acción adaptadas a nuestra realidad geográfica y socioeconómica», explica a ABC Barrado.

El director general de Planificación Territorial y Sostenibilidad se refiere a la Estrategia Regional de la Bicicleta sobre la que ya trabaja desde el pasado verano. La idea de potenciar la bicicleta como medio de transporte en ciudades y pueblos de Castilla-La Mancha —o la intermodalidad (bici y autobús urbano)— ya la manejaba Barrado desde hace tiempo, aunque él precisa que es «un trabajo en equipo».

Edimburgo y Toledo

Natural de Guadalajara, Barrado estudió un año en Edimburgo, donde se movía en bicicleta, como miles de personas lo hacen a diario en la segunda ciudad más grande de Escocia después de Glasgow. «Y Toledo, la capital de Castilla-La Mancha, se asemeja mucho a Edimburgo, donde hay cuestas similares o con más pendiente, además de que la climatología es más desfavorable. En el casco histórico de Toledo, por su orografía incómoda y estrecha, no tendría ningún éxito. Pero sí desde otras zonas de la ciudad hasta los extramuros del casco viejo, donde habría que instalar unos aparcabicis seguros, el problema que tenemos en España. Es, en definitiva, una cuestión de conciencia y de reeducar a la ciudadanía, como ha sucedido en Pontevedra, donde también hay cuestas y la Policía local ha impulsado el uso de la bicicleta. En muchas ocasiones es la propia Policía local la que impide el desarrollo», apostilla.

Licenciado en Ciencias Ambientales y Postgraduado en Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible, sabe los peros que le van a plantear cuando se sienta con técnicos: la climatología y la orografía. «Cuando uno habla de bicicletas, lo primero son los peros y los noes. Si vamos a los peros, son fácilmente solventables; la mayoría de nuestros municipios tienen una orografía amable, al igual que las condiciones atmosféricas», resuelve el director general, quien reconoce que también le «inspiró» a volcarse en su idea la estrategia regional de cambio climático de Castilla-La Mancha, que aboga por el impulso de políticas públicas que fomenten la movilidad en bicicleta para desplazamientos cotidianos.

Barrado vive en Toledo y va andando desde su casa a su trabajo, en la Consejería de Fomento. A diez minutos a pie. Por eso no utiliza la bicicleta, a pedales o eléctrica, aunque otros compañeros sí van sobre dos ruedas hasta el trabajo.

Concienciación ciudadana

«No se trata de que la gente se mueva entre poblaciones de manera habitual, pero sí entre los núcleos urbanos de una ciudad y sus polígonos industriales», explica. Pone como ejemplos Albacete y el Corredor del Henares (Guadalajara), donde, en 15 kilómetros y con una orografía sencilla, viven casi 200.000 habitantes. También cita Ciudad Real y Miguelturra, un «caso característico»: a diario hay un número de desplazamientos muy elevado entre esas dos poblaciones, por lo que «existe mucha demanda de personas a las que les gustaría moverse en bicicleta entre su vivienda y su centro de trabajo».

«Nuestros problemas y necesidades en movilidad no tienen por qué ser los mismos que los de otros territorios, y no suelen ser coincidentes con los problemas/necesidades de las grandes ciudades y áreas metropolitanas», reflexiona Barrado. «Por eso, se puede hacer una estrategia regional enfocada a nuestro territorio y sus características; no me refiero solo a orografía o climatología, sino a nuestra casuística social y económica», aclara. «Se trata de ir en paralelo con las políticas públicas de movilidad sostenible a nivel nacional y europeo —matiza—. Esto nos permitirá a su vez poder acceder con agilidad, eficiencia y diligencia a los fondos que, poco a poco, se van estableciendo, cada vez con mayor intensidad, para políticas públicas de descarbonización, calidad atmosférica, generación de reactivación social y económica de los núcleos urbanos consolidados con parámetros de sostenibilidad ambiental». «No tengo prisas para que esta estrategia se lleve a cabo. Tengo claro que esto es un cambio de concienciación ciudadana y de la Administración», remacha Barrado.

Induráin, promocionando una campaña de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
Induráin, promocionando una campaña de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha - JCCM

Para llegar a esa Estrategia Regional de la Bicicleta, varias consejerías del Gobierno regional trabajan en la elaboración de un libro blanco para recoger opiniones y sugerencias. «Lo primero que hay que hacer es garantizar la seguridad de los ciclistas», afirma Juan Ramón Amores, director de Juventud y Deporte de Castilla-La Mancha.

Su departamento realiza una campaña en colegios y en actividades de deporte escolar en las que exhiben grandes carteles y distribuyen pegatinas para recordar la distancia en paralelo de un vehículo a motor y un ciclista: un metro y medio. Muchos de esos centros participan también en los proyectos saludables escolares, con los que se impulsa otros medios de transporte para ir al colegio: en bicicleta, a pie o en patín. «Se trata de que en los centros educativos se explique a los escolares desde pequeñitos cómo hay que desplazarse, porque no todo vale cuando coges la bici o el patín».

Señalizar las carreteras

Para preservar la seguridad, Amores también considera fundamental marcar con señales las carreteras que son rutas habituales de ciclistas, «lo mismo que se hace cuando hay animales sueltos», para que los conductores extremen sus precauciones. A modo de experiencia piloto, desde el departamento de Amores se quiere colaborar con la Consejería de Fomento para marcar alguna vía usada por ciclistas para comprobar si los conductores moderan la velocidad.

Y Amores también defiende identificar las carreteras de zonas de marcha y por las que ruedan ciclistas los sábados y domingos por la mañana. «En esos lugares donde coinciden gente que ha consumido drogas o alcohol con deportistas, podemos encontrarnos con una bomba de relojería», afirma Amores, quien también sugiere coordinar con las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado el aumento de controles en esos lugares de ocio. «Con todo, vamos a escuchar a clubes de ciclistas y de triatlón para que nos den sus claves, porque, a lo mejor, nosotros no las sabemos», concluye.

Desde la Consejería de Fomento también se trabaja en un diagnóstico sobre la gestión de movilidad en bicicleta en municipios de la región por encima de 10.000 habitantes. Se les ha enviado cuestionarios en los que se pregunta si tienen algún tipo de planificación de movilidad sostenible, qué acciones han desarrollado o qué tipo de infraestructuras de movilidad tienen. Hasta la pasada semana, solo diez ayuntamientos no habían enviado sus respuestas a la Consejería de Fomento, que ya ha realizado la primera mesa de trabajo con agentes sociales.

«Aparcar de forma segura»

María Alba Pardo, vicedecana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, afirma que esa estrategia regional es «una apuesta más de cara a la sostenibilidad». «Antes la bicicleta compartía acera con el peatón, pero ahora supone un problema porque supone una cierta falta de seguridad para el transeúnte. Hay que respetar a todos; también la bicicleta al coche», asevera Alba, que vive en Guadalajara. «La bicicleta es un instrumento muy funcional y sostenible en territorios muy llanos, pero más complicado en topografías con pendiente, como es el caso de Guadalajara», ilustra. En Talavera de la Reina, Albacete o Ciudad Real, con relieves horizontales, sería más fácil implantar la bicicleta como medio de transporte, según la vicedecana de los arquitectos en la región. «Además, es importante que la ciudad esté preparada para aparcar de una forma segura; es otro reto más», subraya.

Para Raquel Payo, de Comisiones Obreras, la Estrategia Regional de la Bicicleta es una «buena noticia» para Castilla-La Mancha, la segunda comunidad autónoma de España con más accidentes laborales. «En los accidentes en desplazamientos por la jornada laboral estamos a la cabeza», asegura Payo, que conoce muy bien los pueblos de La Mancha, como Campo de Criptana o Valdepeñas. «La gente se mueve mucho en bicicleta, hasta las personas mayores, porque la orografía lo permite», puntualiza.

Aplaude la iniciativa, por saludable y respetuosa con el medio ambiente, aunque plantea dudas. «Es positivo que existan planes de movilidad al centro de trabajo que promuevan instrumentos más sostenibles, respetuosos y menos peligrosos como las bicicletas. Pero deben ir acompañadas de otras medidas, como la racionalización horaria en el trabajo. ¿Impulsar un plan para el uso de la bicicleta cuando la gente sale de trabajar a las 8 de la noche? Porque pueden ser unos planes brillantes, pero ¿de qué me sirve que haya un carril bici en Toledo desde la urbanización Valparaíso al polígono industrial si no hay cuerpo humano que aguante los 14 kilómetros de trayecto varias veces al día?», se pregunta Raquel Payo, quien trabaja en la capital de Castilla-La Mancha, una ciudad «que no es la más adecuada para moverse en bicicleta».