El alcalde de Valdarachas presume de haber conseguido modernizar este pequeño pueblo alcarreño
El alcalde de Valdarachas presume de haber conseguido modernizar este pequeño pueblo alcarreño - Marta Troyano
Elecciones 26-M

«Preferiría no ser el alcalde nuevamente pero, si tengo que hacerlo, lo haré»

Mauricio Martínez Machón es alcalde de Valdarachas (Guadalajara) desde hace 47 años. Lleva más de la mitad de su vida en la alcaldía y a sus 86 años, no renuncia al cargo, al que llegó en la época de Franco

GuadalajaraActualizado:

La casualidad convirtió a Mauricio Martínez Machón (Valdarachas, 1932) en alcalde de su pueblo hace 47 años. Este agricultor y panadero recibió el sillón municipal en los años setenta, convirtiéndose en uno de los regidores con más años de mandato de la provincia de Guadalajara. Empezó en la época de Francisco Franco, concretamente en el año 1972, con un nombramiento que le hizo el gobernador civil de entonces, recién llegado de Barcelona. Y ahí sigue. Su nombre, no lo recuerda Mauricio, pero sí sabe que entró con las siglas del Centro Democrático Social (CDS), pasando luego a Alianza Popular. Hoy es alcalde por el PP.

Pero la historia de Mauricio Martínez Machón va unida al campo y a una panadería que regentaba su familia, en la que colaboraba, repartiendo en aquella época a caballo el pan que horneaban a diario. Recorría inhóspitos caminos —lloviera, nevara o hiciera calor— para que los vecinos de las zonas aledañas y de La Alcarria no se quedaran sin este alimento.

Así transcurría su vida hasta que un día del mes de marzo de 1972 recibió una llamada en la que se le informaba de que sería el alcalde de Valdarachas. Tenía 39 años y toda la energía para cambiar la historia de su pueblo. «Nunca supe por qué me nombraron», asegura. Lo que sí recuerda es que empezó a gobernar estando todavía Franco con vida. Tres años después, en 1975, el Generalísimo moría.

¿Cuándo entró por primera vez al ayuntamiento?

El 2 de abril de 1972. Me nombraron en marzo, pero tomé posesión en abril. En mi pueblo éramos unas 100 personas y ahora somos 39. Creo que soy uno de los regidores más antiguos de la provincia junto con el de Matillas.

¿Por qué acepto el cargo? ¿Tenía vocación política?

Soy alcalde de un pueblo muy pequeño. No he sido político nunca, aunque soy muy pedigüeño. Creo que la vocación política me viene porque quiero mejorar Valdarachas y servir a mis vecinos. No he dudado en viajar a Toledo y Guadalajara para pedir ayudas a los políticos de turno. Ahora salgo muy poco porque estoy muy mayor.

¿Cómo recuerda la España de 1972?

En aquella época era el alcalde en mi pueblo Victorio Cordón Machón. Lo que recuerdo es que él dijo que no quería seguir. Entonces, el que estaba de secretario en el ayuntamiento me propuso porque era una buena persona. Desde entonces no he tenido adversario político. Somos tres concejales del PP porque los socialistas no han conseguido el apoyo de mis vecinos. Ahora somos 39 vecinos y los pocos jóvenes que viven aquí se van a trabajar a Guadalajara y Madrid.

¿Siempre ha sido alcalde del Partido Popular?

Sigo siendo del PP y estoy apuntado como militante. Me llevo muy bien con muchos alcaldes socialistas de la provincia de Guadalajara y con el de Ahora Pioz (Ricardo García). Cada uno tiene sus ideas, pero nos respetamos.

¿Qué balance puede hacer de su gestión al frente del ayuntamiento?

Recuerdo que cuando empecé las calles eran de piedra y barro. Lo primero que hice fue pavimentarlas y luego metí el agua y la luz. Después se construyó el consistorio, el cementerio y abrimos caminos para que los tractores pudieran entrar en el campo.

¿Cuál es el presupuesto con que cuenta su ayuntamiento?

Unos 33.000 euros y ese dinero es muy poco para los proyectos que tenemos que acometer. Las calles hay que volverlas a arreglar, los servicios… Los de la Diputación siempre me responden que somos muchos pueblos en la provincia de Guadalajara y que el dinero hay que repartirlo entre todos.

¿Cómo es su día a día como alcalde de Valdarachas?

Estoy pendiente de resolver lo que necesitan mis vecinos, que, por cierto, me aprecian mucho. El año pasado, no recuerdo muy bien la fecha, me hicieron un homenaje. Trajeron música y comimos todos juntos. Fue una verdadera sorpresa sentirme tan querido por la gente de mi pueblo.

¿Ha pensado en volver a presentarse a las elecciones del mes de mayo?

Siempre me dicen que me presente otra vez, pero no sé lo que haré. Son 86 años los que tengo y ahora me canso mucho. Si se presenta para ser alcalde alguno del pueblo, aunque sea de otro partido, lo voy a apoyar. Entonces ya no me presentaría. Si no hay alguien que se postule, volveré a presentarme. No vamos a permitir que venga alguien de fuera y se presente sin ser de Valdarachas. Aún no me han dicho nada en mi partido y también debo tener en cuenta la opinión de mis dos hijas: Concha (53 años), casada y profesora y Elena (46 años), que vive conmigo.

¿Cómo valora que haya nuevas formaciones políticas?

No comprendo que haya tantos partidos políticos. En los pueblos más pequeños esto no se nota. Aquí somos del PP y otros del PSOE. Nada más. Lo que veo es que esos partidos prometen cosas que luego no cumplen. No sé qué decirte…

Me llevo muy bien con muchos alcaldes socialistas de la provincia. También con el de Ahora (Podemos) de Pioz. Cada uno tiene sus ideas, pero nos respetamos

¿Qué opina de la corrupción política?

Pues eso no me ha gustado nunca. Sea el partido que sea. Eso no está bien. Que se sigan produciendo casos de corrupción en una España moderna, no es bueno. Eso es algo que debemos erradicar de nuestra política.

¿Cree que se trata bien a las personas mayores?

En general, creo que la atención que recibimos es mucho mejor ahora. España ha avanzado mucho en Educación y Bienestar Social. Ahora viene a Valdarachas un médico cada 15 días. Antes, si caía uno enfermo, había que ir a caballo a Horche. Hemos mejorado muchísimo, sin duda alguna.

Finalmente, ¿en qué trabajan la mayoría de sus vecinos?

Los vecinos viven de lo que pueden porque tan solo hay dos o tres personas que trabajan en el campo. Cultivan el trigo, la cebada y patatas. Los demás tienen que buscarse la vida. Aunque, al ser tan pocas personas, nos ayudamos unos a otros.