Emiliano García-Page, este jueves en Cuenca durante la inauguración de la exposición «Vía Mística»
Emiliano García-Page, este jueves en Cuenca durante la inauguración de la exposición «Vía Mística» - JCCM

Page: «Aguantaré insultos, pero seguiré reclamando el agua»

El presidente de Castilla-La Mancha ha respondido así a su homólogo murciano, que tildó de «analfabetismo hídrico» que las desaladoras sustituyan al trasvase

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Para Castilla-La Mancha, que las desaladoras sean el sustituto del trasvase Tajo-Segura es la mejor opción. O al menos, una mucho mejor de la que hay. Sin embargo, para Murcia apostar por las desaladoras es «analfabetismo hídrico». Así se pronunció el miércoles el presidente murciano, Fernando López Miras, que el jueves fue respondido por el jefe del Ejecutivo regional, Emiliano García-Page: «Aguantaré insultos del Levante pero seguiré reclamando el agua».

Y todo porque el miércoles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijera que aumentar la cantidad de agua desalada es la única solución a la escasez. «Descalificar es relativamente sencillo», dijo Page desde Cuenca, a la vez que formuló una pregunta al Levante: de qué han bebido y regado en época de sequía, cuando estuvo más de un año sin funcionar el trasvase, o incluso antes de que en 1971 el dictador Franco hiciera una obra que «hoy día sería intolerable». En definitiva, que «a falta de gas o petróleo, estamos orgullosos del agua en Castilla-La Mancha», afirmó Page, quien seguirá reclamándola para la región.

En la misma línea de Page, se mostró Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Desde el Balneario de Carlos III de Trillo, en Guadalajara, el consejero cree que es el momento de «cambiar de modelo» para que los trasvases «realmente sean algo extraordinario y no ordinario», y para trabajar en fuentes alternativas para el regadío del Levante, como son las desaladoras.

Por otro lado, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha paralizado los siete pozos de sequía de Hellín, como pidió el Gobierno de Castilla-La Mancha, con lo que ya no podrán seguir siendo explotados en lo que queda de año y previsiblemente durante el que viene. La batería de pozos se hizo entre 2005 y 2009 para incrementar la disponibilidad de recursos hídricos en períodos de sequía para Murcia y Alicante.

Y mientras, la oposición del PP cree que la solución al conflicto del agua entre Castilla-La Mancha y el Levante no pasa por duplicar la desalación. «La solución es de mayor envergadura y basada en un Plan Hidrológico Nacional», dijo Lorenzo Robisco, portavoz del grupo popular en las Cortes regionales. En este sentido, hay que recordar que el PP va a testar la opinión que sobre este asunto tienen expertos y afiliados del partido. «Una inmensa mayoría de castellano-manchegos no quieren una guerra del agua, sino soluciones y pactos», añadió.