Yacimiento de la Cava, en El Valle de Altomira
Yacimiento de la Cava, en El Valle de Altomira - Mario Gómez

Nuevos hallazgos arqueológicos en El Valle de Altomira

El equipo de Ares Arqueología y Patrimonio Cultural investiga en este paraje conquense desde hace seis años

CuencaActualizado:

El equipo de Ares Arqueología y Patrimonio Cultural investiga desde hace seis años el terreno del conquense Valle de Altomira (compartido por la localidad del mismo nombre, además de Garcinarro, Mazarulleque y Jabalera), uno de los parajes más excepcionales de España para analizar distintos periodos de la prehistoria: desde hace un millón de años hasta la Edad de Bronce Inicial, hace 4.000 años.

Los arqueólogos Santiago David Domínguez Solera y Míchel Muñoz andan ahora inmersos en un proyecto para estudiar el Paleolítico Inferior y Medio. De momento, en seis ejercicios de prospecciones han recuperado cientos de instrumentos de piedra elaborados por el «Homo antecessor», el «Homo hedelbergensis» y los neandertales.

Domínguez Solera explica que durante las prospecciones en busca de piezas del Paleolítico más antiguo, también se fueron encontrando restos del Paleolítico Superior, el Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce.

Así, se han explorado decenas de yacimientos en los que se lee la forma de vida de los últimos grupos cazadores y recolectores nómadas que durante el Neolítico y el Calcolítico empezaron a territorializarse, apropiándise del terreno, construyendo paulatinamente los primeros poblados estables y, finalmente, fortificándolos en castros durante el Bronce Inicial hace alrededor de 4.000 años.

También han excavado el yacimiento de Barranco de los Degollados, en principio un abrigo ocupado esporádicamente por esas comunidades nómadas y finalmente transformado en pequeño poblado en altura.

«Valle de Altomira nos ofrece la grandísima oportunidad de poder estudiar y comparar en un mismo entorno y sin interrupciones la actividad humana desde hace un millón de años hasta el final de la Prehistoria. Saber dónde y cómo se vivía y actuaba en unos momentos y otros y cómo, finalmente, aquellos nómadas se terminaron apropiando hace 4.000 años de la tierra en la que vivían para establecerse territorialmente, iniciando una nueva etapa», detalla Dominguez Solera, quien indica que hay que «aprovechar esta excepcional oportunidad de asomarse por esta irrepetible ventana a la Prehistoria».