El doctor González Masegosa y el anestesista Jesús Cuesta junto con el torero Manuel Escribano
El doctor González Masegosa y el anestesista Jesús Cuesta junto con el torero Manuel Escribano - TWITTER MANUEL ESCRIBANO

«Hay muchas plazas que están cubiertas por equipos médicos no cualificados»

En una entrevista con ABC, el cirujano jefe del coso de Albacete, Pascual González Masegosa, alerta de este «grandísimo problema»

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El doctor Pascual González Masegosa se recuerda en una plaza de toros. En la de Albacete, para ser precisos. De familia muy aficionada, dice con orgullo que desde que tenía once años es abonado a «La Chata». Ahora, con 66, es Jefe del Servicio de Cirugía General del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete y, por supuesto, está al frente del equipo médico de la plaza, una labor que desempeña desde hace 32 años.

González Masegosa ha tenido un agosto frenético. En menos de dos semanas atendió a los matadores Manuel Escribano y David Mora, al banderillero «El Niño del Barrio» y al novillero Carlos Aranda por cornadas que en un principio habían sido mal tratadas en el lugar del suceso. En algún caso, de no haber cogido a tiempo al herido, este habría muerto. Presidente de la Sociedad Española de Cirugía Taurina, el doctor Masegosa también hizo las primeras curas a Paco Ureña en Albacete, quien hace poco más de una semana sufrió un pitonazo muy grave en el ojo izquierdo.

—¿Cómo está Paco Ureña?

Todavía sigue estando en duda que recupere la visión. La primera impresión, cuando lo trasladamos al centro de oftalmología, es que a lo mejor había que enuclear el ojo, que podía perderlo. Tras una operación de varias horas, se ha conseguido mantenerlo. Han pasado varios días y la mejor noticia que podemos dar es que no ha habido ninguna complicación y está estable dentro de la gravedad. Ayer (por el miércoles) tuve la oportunidad de verle y el interior del ojo está todavía con el hematoma. Hasta que no desaparezca, no podremos decir qué secuelas quedan y si podrá recuperar la visión o no. Soy muy, muy cauto.

¿Es la cornada más espectacular que ha visto?

He visto todo tipo de heridas: vasculares, abdominales, torácicas… Esta es una herida diferente y a los cirujanos taurinos nos pilla en fuera de juego, prácticamente. Enseguida estuvimos en contacto con el servicio de oftalmología…

Pese al percance, Ureña se empeñó en realizar toda la lidia. ¿Habría que establecer un protocolo y sacar a los toreros del ruedo, incluso contra su voluntad, para no agravar los daños?

Todos sabemos cómo son los toreros, tienen un valor y un amor propio tremendo… Cuando nos pusimos en contacto con el servicio de Oftalmología se echaron las manos a la cabeza porque seguía toreando. Luego dijeron que en este tipo de lesiones no afecta el tiempo que transcurrió hasta que mató al toro, pero, efectivamente, hay otro tipo de lesiones que se pueden agravar cuanto más tiempo permanezca el torero en la plaza. Ahora, vamos a ver, ¿quién hace ese protocolo? ¿Qué fundamentos legales puede tener para prohibirle a esa persona que siga toreando? A lo mejor resulta que ese día el torero está inspirado, va a cortar las orejas y de ahí le van a salir unos cuantos contratos. Es un tema muy complicado.

¿Qué tienen de especial los toreros para reponerse tan rápido?

Sienten la vida de una manera diferente al resto de las personas. Y luego les acompaña una preparación física envidiable, algunos mejor que muchos deportistas de élite.

¿Por qué se siguen dando casos de enfermerías en las que los toreros no reciben un trato adecuado?

Es el grandísimo problema que tenemos hoy en día. El 99 por ciento de las plazas de primera y segunda categoría están ocupadas por equipos médicos cualificados, pero en las de tercera la situación es deficiente en un alto porcentaje. Hay muchas plazas que están cubiertas, digamos, por equipos médicos no cualificados. Hace un año presentamos un proyecto en el Ministerio de reglamentación única, que creo que es fundamental. El derecho a la asistencia médica tiene que ser igual para el aficionado que está en las fiestas de su pueblo que para la primera figura del toreo.

Luego hay que tener en cuenta que la medicina evoluciona muy rápidamente, mientras que los reglamentos tienen una vigencia de 30 ó 35 años. La reglamentación sanitaria tendría que ser revisable cada cinco o diez años. También tendría que haber una acreditación de los equipos médicos. Desde la Sociedad Española de Cirugía Taurina podemos dar cursos de formación, pero nos tienen que ofrecer la validez a esos cursos. En el ministerio nos atendieron muy bien, pero ha cambiado el Gobierno y tenemos que empezar de nuevo.

¿Podría repetirse lo de Paquirri, es decir, que un torero muriera por ser atendido de forma deficiente o por falta de medios?

Si hay un equipo cualificado, con unas instalaciones adecuadas, no tiene por qué volver a ocurrir, pero estamos viendo que no es así. Debería haber inspecciones sorpresa.

Volviendo al reglamento, ¿hay algún aspecto que quiera reseñar?

Queremos hacer una reglamentación que se pueda cumplir. La composición del equipo médico tiene que depender del toro. No es lo mismo ir a una feria donde va a salir un toro de 500 kilos y en punta, que a un pueblo donde salga una vaca con los pitones afeitados.

¿Qué caracteriza a la cirugía taurina respecto a otras?

Es muy sencillo. La herida por asta de toro no se parece en nada a cualquier otro tipo de herida. Quizá lo más parecido sea la herida por arma blanca. Lo fundamental es que se produce con un toro en movimiento y una persona que también está en movimiento. El pitón entra, levanta y hay movimiento del toro y del torero. Aunque el orificio no sea muy grande, esto puede realizar grandes destrozos por dentro. He llegado a ver hasta 50 centímetros desde el inicio de una trayectoria hasta el final de otra.

Cuando ve una cornada en directo, ¿ya sabe cómo ha sido o a veces se sorprende en la mesa de operaciones?

En un porcentaje alto te haces una idea. Hay veces que la cornada es tapada por el toro, un capote o lo que sea. La ventaja que tiene un torero, cuando está en un sitio en condiciones, es que al minuto o minuto y medio está siendo operado. Eso evita muchísimas complicaciones. Quizá sea el único que tenga una asistencia tan rápida al tener un accidente, sea del tipo que sea.