«Los imperios de la luna»
«Los imperios de la luna» - EFE/Mariano Cieza

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro: bandera universal de la cultura

La gente paga por ver un Lope, un Shakespeare, un Moreto, un Calderón, un Cyrano o los textos de Fray Luis de León, de Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz o María de Zayas. Y más, mucho más

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La cultura está viva y se representa. El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro ya está en marcha. Celebra su 41ª. edición con aires nuevos, con un director nuevo, Ignacio García, apasionado y dispuesto a seguir mejorando la trayectoria ascendente que dejó en el Festival Natalia Menéndez. A la continuidad en todas las iniciativas que han dado buen resultado se irán sumando las que se vayan imaginando en esta nueva etapa.

Almagro es la capital del teatro clásico cada mes de julio, el teatro de los clásicos que se hace presente, porque el teatro es eternidad. Espectáculos que agotan las localidades. Cultura y más cultura. Y no es gratis. La gente paga por ver un Lope, un Shakespeare, un Moreto, un Calderón, un Cyrano o los textos de Fray Luis de León, de Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz o María de Zayas. Y más, mucho más. En esta edición encontramos música que entronca con ese periodo áureo del Renacimiento y Barroco, aunque haya pianos de por medio, que es instrumento de uso algo posterior.

El teatro nació en la plaza como una representación de las aspiraciones y de las esperanzas humanas, como un acto de libertad y de crítica, como un encuentro para el regocijo y la animación colectiva, como tragedia y como comedia, como drama y como sainete. Por eso, cada año, en cada nuevo Festival de Teatro, la ciudad de Almagro se hace eje de libertad, de creación, de alegría y de convivencia. Juntos los actores y el público por las calles de un pueblo que atesora en cada esquina el recuerdo de tanto arte, de tanta ilusión y de tantas conquistas. Almagro, con su Corral de Comedias y su festival de teatro va mereciendo ya ser declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Los actores Fernando Cayo y Verónica Forqué, durante el pase gráfico de la nueva ficción sonora de Radio Nacional «Casa con dos puertas mala es de guardar»
Los actores Fernando Cayo y Verónica Forqué, durante el pase gráfico de la nueva ficción sonora de Radio Nacional «Casa con dos puertas mala es de guardar» - EFE/Mariano Cieza

Estamos en la capital del Teatro en verano y en España, Almagro. Es el Aviñón español. Si el Festival de Aviñón no solo es el evento teatral más importante de Francia, sino también uno de los más antiguos y renombrados a nivel mundial, Almagro le sigue los pasos.  El Festival de Aviñón también tiene su epicentro, como en Almagro el Corral, es el Palacio de los Papas, uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa y se encuentra inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ¡Qué bueno sería que se hermanaran!

Recuerdo a Lorca, un clásico del siglo XX. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su desmayo. El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los personajes (metáfora de las personas) pueden poner en evidencia morales viejas o equivocadas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento de la humanidad.

La compañía Mani Obras, durante el pase gráfico de «El libro andante», una revisión musical y dinámica de El Quijote
La compañía Mani Obras, durante el pase gráfico de «El libro andante», una revisión musical y dinámica de El Quijote - EFE/Mariano Cieza

El Corral de Comedias es emblema de la historia de nuestra cultura, desde el Siglo de Oro castellano hasta nuestros días, y eso, sin duda, se ha convertido legítimamente en una seña de identidad que ni excluye ni segrega, sino que, por el contrario, acoge a artistas y creadores de todas las culturas y de todas las lenguas. Este año es Colombia el país invitado especialmente. Su presencia es evidente desde el cartel mismo, obra de Fernando Botero, y, además, tres espectáculos teatrales, dos musicales y una exposición.

Lo de allá y lo de acá en convivencia. No es necesario repasar la trayectoria de este festival para recordar que por estos estíos de Almagro han desfilado artistas y creaciones procedentes de los más diversos países del mundo y se ha representado sin censuras ni cortapisas.

Almagro y su festival son mucho más que el mítico Corral de Comedias, el único espacio escénico en el mundo, de la tipología de teatros del siglo XVI y XVII, que se conserva intacto en forma y estructura. El Corral fue el punto de partida y sigue siendo el eje central en torno al cual gira el Festival; sin embargo, son diversos los recintos teatrales, algunos inician su andadura en la presente edición. Ahí están el Hospital de San Juan, el teatro Municipal, el Palacio de los Oviedo, el espacio AUREA, el Patio de Fúcares, el Silo, el Palacio de Valdeparaíso, el Claustro del Museo,  Iglesia de las Bernardas Espacio Miguel Narros, La Veleta, la gran Plaza Mayor, la Iglesia San Agustín, el Espacio de Arte Contemporáneo, el Museo del Encaje y la Blonda, el Parador, la Iglesia de San Blas, la ermitas de San Ildefonso y San Juan, y el Pradillo de San Blas.

Un momento del pase gráfico de «Coplas y romances de cordel»
Un momento del pase gráfico de «Coplas y romances de cordel» - EFE/Mariano Cieza

Ignacio García, el director, quiere avanzar en la idea de universalidad e integración, en ese ir y venir de la cultura del Siglo de Oro que surca los mares: el barroco español y el barroco americano. Se trata de crear un puente cultural de ida y vuelta con Latinoamérica. Y también hay una mayor apuesta por otras manifestaciones del arte: la pintura, la danza o la música, que debe ir de más a más, al fin y al cabo la ópera barroca nace en este tiempo del siglo XVII, donde hay mucho explorado y mucho por explorar.

Son centenares las actividades que el programa contempla, bajo el epígrafe “Soñemos, alma, soñemos otra vez”. Queden como muy significativos los treinta y un estrenos que tendrán lugar, diecinueve de ellos absolutos. La Compañía Nacional de Teatro Clásico tiene una presencia mayúscula con cinco espectáculos en cartel: El burlador de Sevilla, La dama duende, El banquete, Los empeños de una casa y La dama boba. Así mismo, tienen su espacio y su protagonismo las compañías locales y regionales.

Almagro, entre el 5 y el 29 de julio, levanta el telón con un programa teatral inclusivo para todos los públicos, con una presencia de la música y la danza que homenajea el origen del Festival y la frondosa teatralidad barroca, con acciones al margen de lo teatral para llenar las calles de libros y de versos, con una apuesta por las nuevas miradas creativas, con una visión panorámica de géneros, estilos y orígenes, y con una voluntad férrea de situarse en el mundo como reserva natural del Siglo de Oro, reconocida a nivel mundial, para el cuidado y lustre de nuestros clásicos en español y en otros idiomas.

La soprano colombiana Betty Garcés
La soprano colombiana Betty Garcés - EFE/Mariano Cieza

En este oasis universal de la cultura, en la ciudad manchega se busca recuperar la herencia de libertad de cuantos en ella representaron contra poderosos e inquisidores, contra comendadores militares y mentes cicatera. Es un homenaje a cuantos a lo largo de la historia han hecho del teatro un ámbito de libertad imprescindible para que todos nos desenvolvamos como personas. Cultura y libertad. Y un homenaje a toda una vida teatral es el premio que cada año concede el Festival y que en la presente edición ha recaído merecidamente en Carlos Hipólito.

Hoy también el teatro es la imagen de lo que pasa, de las emociones que se sienten, de los dramas y tragedias de la humanidad y de su comedia y su farsa. Y esa misma dimensión universal de la que el teatro participa nos reclama a todos que miremos más allá de nuestro escenario, más allá de nuestro entorno, nuestra ciudad y nuestra patria, y fijemos los ojos solidarios en otras gentes, otros países y otras sociedades a los que ni siquiera se concede “papel” en la vida.

La representación y la realidad deben hacernos pensar en que, si el teatro tiene históricamente asumida, entre otras funciones, las de denunciar el mal uso del poder, la desigualdad y la injusticia, queda mucho teatro por delante, porque hay abundantes males que evidenciar y mucha injusticia que erradicar. Y todos podemos comprometernos a ser un caballero de la Mancha llamado don Quijote, cuyo oficio y ejercicio es “andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios”.

¡Enhorabuena al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y que siga la fiesta!