Ángel Roldán dirige una de sus herramientas de trabajo
Ángel Roldán dirige una de sus herramientas de trabajo - Flyworkdrone

Drones: cuando la afición se convierte en una profesión

Los tres socios de «Flyworkdrone», una empresa emergente de Villarrobledo (Albacete), acaban de ganar un premio tan solo un año y medio después de su fundación

ToledoActualizado:

Un diseñador gráfico en paro (Ángel Roldán, 37 años) y un contable quijotesco (Tomás González, 38) fundaron en noviembre de 2017 «Flyworkdrone», una empresa de aeronaves no tripuladas en Villarrobledo (Albacete), a la que un agricultor (Francisco Javier Flores, 24) se unió un poco más tarde tras dejar su trabajo por esta idea.

Los tres hicieron de su afición —entretenerse con drones— una profesión. «Vimos que había un abanico de posibilidades, un montón de salidas laborales y decidimos fundar la empresa», cuenta Tomás, quien también dejó su empleo por este proyecto.

«Los drones no solo valen para jugar, como cree mucha gente, por lo que dimos una vuelta a su uso». Así, se formaron para su manejo más profesional, comenzaron a trabajar con dos drones y ahora hacen encargos topográficos y de ingeniería, «con una resolución y una precisión alucinantes», que luego servirían para montar parques de molinos eólicos o huertos solares. «En tres o cuatro días tenemos hecho un encargo que, con la topografía tradicional, lleva entre quince y veinte días. Además, damos al cliente un 600 por ciento más de información aprovechable», presume Tomás.

El vigor del cultivo

Quizá, alguien piense que eso es tirar el dinero cuando tenemos las aplicaciones Google Maps o Google Earth a golpe de un clic. Pero Tomás responde tajante: «Con los drones ofreces fotografías de mucha más calidad, das una precisión centimétrica y se hace una lectura precisa del terreno al 99,99 por ciento». «Y con una resolución y una información tan alucinantes que te dejan pasmado», remacha.

La empresa, que forma a pilotos de drones, también realiza trabajos industriales e inspecciones de palas de molinos, de parques y placas solares, además de otros relacionados con audiovisuales y la agricultura de precisión. «Por esto último entró en la empresa Francisco Javier, dada su experiencia en el campo —explica Tomás—. Tenemos una cámara con dos infrarrojos que, con un sensor lumínico del dron, te da el índice de vigor del cultivo para saber si le faltan nutrientes; y también sirve para la prevención de placas. Incluso, para el ajo, te recomienda el momento óptimo para su recolección».

El sueño empresarial de estos tres emprendedores acaba de recibir el respaldo de la entidad financiera Eurocaja Rural, que le ha galardonado con el Premio Joven Empresario, sin dotación económica aunque el reconocimiento le ha generado varios contactos. «Yo paso tiempo mirando ayudas, subvenciones,... Se nos escapó echar la solicitud a los premios al mérito empresarial en Castilla-La Mancha pero, cuando vi el premio de Eurocaja, allá que fuimos», relata Tomás. Es el primero que reciben en su corta trayectoria de 19 meses, aunque ya fueron reconocidos con una mención a la excelencia en Madrid. Ahora ya piensan en crecer y en aumentar la plantilla de empleados y de servicios.