Javier Fesser y Javier Gutiérrez, junto a los actores protagonistas
Javier Fesser y Javier Gutiérrez, junto a los actores protagonistas - Twitter Javier Gutiérrez

CineJavier Fesser: «Si vamos a los Óscar, el cachondeo está garantizado»

El cineasta madrileño augura buenas noticias en los Óscar para «Campeones», un filme que le ha traído a Cuenca y Albacete para recoger sendos galardones y hablar de su película

ToledoActualizado:

El cine español está de enhorabuena. Y no es para menos. Ha encontrado a sus nuevas estrellas. Nueve jóvenes, «sin ego», humildes, alegres, divertidos y que se muestran orgullosos por el trabajo realizado. Ellos son los «Campeones» que ha encontrado el realizador Javier Fesser (Madrid, 1964), quien está rompiendo todos los récords en taquilla y va con paso firme hacia los Premios Óscar, representando a España.

Javier Fesser, uno de los representantes de una amplia «saga de artistas» que encabeza Guillermo Fesser (la mitad de Gomaespuma). Ahora ha tenido que abandonar su refugio que posee en lo alto de una pequeña nave industrial de Alcobendas (Madrid), para promocionar esta cinta. Su último trabajo cuenta la historia de un entrenador de baloncesto, Marco (Javier Gutiérrez), que por orden de un juez tiene que encargarse de un equipo de personas con discapacidad intelectual. Esta semana ha estado en Cuenca, San Sebastián y Albacete. Y así seguirá recogiendo premios.

¿Cómo está viviendo el éxito de «Campeones»?

Abrumado, aunque feliz. Porque la película me ha dado la oportunidad de conocer a una familia, a unos amigos que serán para toda la vida. La promoción de la película, por suerte, se está alargando bastante por la repercusión que ha tenido. Y no hay día que no dé las gracias a las nuevas personas que se acercan a mi vida y de las que sigo aprendiendo cada día.

¿Esperaba que la película fuera tan bien acogida por el público y por la crítica?

Es imposible de medir, pero los sueños son así. Siempre he soñado con mucho, pero no como está ocurriendo. ¿Sabes a qué me refirió? Pues comprobar que, de verdad, la película está ayudando a cambiar la mirada de la sociedad hacia las personas con discapacidad intelectual. El largometraje recoge el trabajo de muchísima gente que durante muchos años ha trabajado en silencio por la inclusión. ¿Y qué ha pasado? Pues que hemos llegado nosotros con este filme, que es toda luz, color y alegría. Y el resultado es que emociona y llega al corazón. Es tal la satisfacción que no solo hemos rodado una película que funciona y divierte, sino que, además, rompe alguna que otra barrera de nuestra “sesuda” sociedad. Ese es el mejor de los regalos.

¿Volvería a dirigir un filme sobre la discapacidad?

Hoy mismo, antes de comer. Firmo porque creo que las personas con discapacidad conforman un universo paralelo, que es muy parecido al que todo conocemos, solo que impregnado de sonrisas, de afecto, de ternura, de proximidad. De todo aquello que más necesita la sociedad. Por eso, cuando hablamos de inclusión, hablamos de la necesidad que tiene la sociedad de incluir a unas personas que tienen una mirada que viene desde el corazón y no desde la cabeza. Eso es justo lo que necesita la sociedad.

¿Cómo surgió la idea de hacer este largometraje, cuyos protagonistas son personas con discapacidad y sin experiencia actoral?

Me encontré con el guión de David Marqués y sentí un deseo enorme de ser yo el que contara esta historia. No hacía más que reír mientras me emocionaba y lloraba. El acierto fue decidir. “Vamos a hacer un retrato de las personas con discapacidad intelectual a través de ellos mismos”. No queríamos actores profesionales. Eso hace que la película sea distinta y atractiva.

¿Estos actores captaron el mensaje de lo que usted quería de ellos?

Hemos trabajado muchísimo con estas personas. Pero también con Javier Gutiérrez (Marco, el entrenador del equipo) y el resto de actores profesionales que participan en este filme. Todo ha sido muy fácil, por el entusiasmo y la entrega de estos actores noveles. Son personas que no tienen el ego en su agenda. Así que todo ha hecho que este trabajo fuese alegre y apetecible cada minuto.

Este filme intenta «normalizar» situaciones injustas de las que la sociedad no es consciente…?

Creo que la mayoría de las películas retratan a personas normales a las que les ocurren cosas extraordinarias. “Campeones” es justo lo contrario. Muestra a personas extraordinarias a las que les ocurren cosas normales. Y en las cosas normales es donde apreciamos la mirada distinta de quien es auténtico, de quien no ha dicho nunca una mentira, es sincero y que utiliza el corazón por encima de la cabeza.

El éxito de la película se debe a que está ayudando a cambiar la mirada de la sociedad hacia las personas con discapacidad intelectual

¿Le ha ocurrido que le pregunten si son o no discapacitados estos jugadores?

En la película, nuestros nueve protagonistas que integran el equipo de baloncesto son personas con discapacidad intelectual. Pero hay otras que también intervienen en el largometraje y que tienen discapacidad, pero que nadie lo sabe, ni lo diría. La discapacidad intelectual es muy difícil de detectar. Es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan. Hay muchas etiquetas en nuestra sociedad. Yo puedo tener muchas discapacidades y nadie me ha puesto una etiqueta: “Soy discapacitado para hablar inglés, para jugar al tenis, para montar en bicicleta…”. Y la etiqueta que me han puesto es que sé filmar películas. Y es lo mismo. Estamos hablando de personas que tienen esa etiqueta. Lo precioso es buscar las capacidades de los demás, en vez de las discapacidades.

¿Y que le llevó a desear ponerse al frente de este proyecto?

Desde el minuto uno, nosotros no nos planteamos hacer una película sobre la discapacidad. Es una película divertidísima. Sobre un equipo de baloncesto al que le pasan mil aventuras y calamidades. Vamos a reír y a pasarlo muy bien y contar una historia llena de emoción. A cualquiera le apetecería meterse en una aventura de este tipo, independientemente de otros aspectos que nosotros no habíamos manejado nunca. Estamos hablando, en el caso de los protagonistas, de personas tan fáciles de ilusionar y de entusiasmar que tardamos diez segundos en zarpar a este barco llenos de ilusión.

¿Qué aporta Javier Gutiérrez a «Campeones»?

Aporta la solidez de quien tiene mucha experiencia. Pero, además, hace un trabajo en el que consigue que brillen los demás. No olvidemos que es una película muy coral. Gutiérrez comparte planos con nueve personas, que no son actores y no tienen experiencia actoral. Él debe conseguir que otros brillen y que todo funcione y que lo que ocurre en una escena sea creíble. La vida es tan sabía que todo lo que provoca nuestro entrenador ha repercutido sobre él y hace que brille más.

En muchas películas sobre deporte, las escenas de los partidos son aburridas. ¿Cómo decidió rodarlas?

Proponiéndome que no lo fueran. Utilizando el baloncesto como metáfora y cómo una oportunidad para que sus protagonistas hicieran algo más que deporte. El baloncesto lo utilizamos para socializar, para conocer a nuevos equipos y personas, que son los que tienen cosas que aportarte a tu vida y no son los contrincantes a los que hay que ganar. Son amigos nuevos a los que hay que incorporar. Me pareció un paisaje fabuloso para esta película. Por otro lado, tengo que reconocer que fue bastante difícil de rodar. Es un deporte en el que ocurre todo muy de prisa. Es difícil poner en escena jugadas concretas.

¿Qué le dijeron los nueve protagonistas cuando la película ya estaba terminada? ¿La pudieron ver?

Estaban muy orgullosos del trabajo de todos. Y también del que hicieron ellos. Tengo que reconocer que el resultado final de todos está muy por encima. Cuando hablaba del ego, quería decir que nadie ser preocupaba por cómo estaba retratado. Si estaba bien; si había dicho bien las frases; si estaba guapo o feo. Lo único que les importaba era la película.

Y ahora va camino de los Óscar? ¿Irá acompañado por los actores si, finalmente, es seleccionada para competir?

Si no llegamos hasta el final de los Óscar, no será porque no lo hayamos intentado. Estaría muy bien que quedáramos subcampeones. Eso significaría que he sido nominado, y eso ya es un premio gordo. Entre otras cosas, porque, si lo somos, iremos en familia a los Ángeles. El cachondeo está garantizado.