Ciudad Real, con 6.825 habitantes menos, y Toledo, con 4.699, fueron las provincias que más contribuyeron a la perdida de población
Ciudad Real, con 6.825 habitantes menos, y Toledo, con 4.699, fueron las provincias que más contribuyeron a la perdida de población - ANA PÉREZ HERRERA
DEMOGRAFÍA

Castilla-La Mancha perdió 17.560 habitantes en el ultimo año

La sangría de población en la región es una constante desde 2012. Entonces vivían 2.121.888 personas. Ahora lo hacen 80.257 menos

TOLEDOActualizado:

Castilla-La Mancha tenía, a 1 de enero de 2016, 2.041.631 habitantes. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística ( INE), son 17.560 menos que los que había un año antes. La sangría de población en la región, lejos de ser un hecho puntual, se ha convertido en una constante.

En los últimos cuatro años, Castilla-La Mancha viene perdiendo unas 20.000 personas por anualidad. Si en 2012 la región tenía 2.121.888 habitantes (el año en el que se tocó techo), el último dato refleja 80.257 menos. La caída acumulada en estos cuatro años es del 3,7 por ciento.

La continua pérdida de población puede sorprender. Ese menoscabo siempre se ha asociado a la crisis económica aunque, desde hace al menos un par de años, las cifras macroeconómicas ya son positivas. Parece, pues, un contrasentido. Sin embargo, Ángel Raúl Ruiz Pulpón, profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha ( UCLM) y director del departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, tiene la respuesta: «Se sigue perdiendo población porque el saldo migratorio es negativo y la fecundidad es, y seguirá siendo, muy baja. Los inmigrantes dejan de contabilizar en el crecimiento real, además de que dejan de tener hijos en Castilla-La Mancha. Por otro lado, nuestra región reproduce el patrón occidental en fecundidad: se tienen muy pocos hijos, pero los que tenemos vivirán hasta edades muy maduras/viejas».

Castilla-La Mancha cuenta ahora una población similar a la que tenía en 2008. Si el último dato marca que hoy viven 2.041.631 personas en la región, en 2008 eran 2.043.100. Ese año fue el del inicio de la crisis. Sin embargo, la región no empezó a perder población hasta cuatro cursos después.

¿Otro contrasentido? Responde, otra vez, el profesor Ruiz Pulpón: «Desde 2001, las áreas periféricas de la región que estaban en contacto con el área metropolitana de Madrid (Toledo y Guadalajara) experimentaron un importante crecimiento demográfico, consecuencia de la demanda de vivienda que atrajo no sólo a nuevos habitantes, sino también a una abundante mano de obra. La trascendencia de este proceso en el corredor del Henares, La Sagra... a principios del siglo XXI explica que, por inercia, el crecimiento se prolongara unos cuantos años más, frente a la pérdida de población en otras partes de España. Si se observan las estadísticas, son Guadalajara y Toledo las que más ralentizan su pérdida de población. El resto de provincias de la región no crecían al mismo nivel, y las que lo hacían tenían una red urbana o agricultura más consolidada, como la de Ciudad Real».

Puede ir a peor

En el último año, todas las provincias castellano-manchegas perdieron población. De los 17.560 habitantes menos que hay en la región respecto al anterior curso, 6.825 eran de la provincia de Ciudad Real (un 1,3 por ciento menos), 4.699 de la de Toledo (un 0,6 por ciento menos), 2.770 de la de Cuenca (un 1,3 por ciento menos), 2.462 de la de Albacete (un 0,6 por ciento menos) y 804 de la de Guadalajara (un 0,3 por ciento menos).

Como se ve, las provincias de Ciudad Real y Cuenca son las que más población perdieron. También son las dos que más han retrocedido desde que en 2012 empezara la sangría, aunque Cuenca es la única provincia de la región que ya en 2011 empezó a empeorar sus cifras de población.

Desde 2012, la provincia de Guadalajara ha perdido 6.655 habitantes (un 2,5 por ciento menos), 10.719 la de Albacete (un 2,6 por ciento menos), 22.556 la de Toledo (un 3,1 por ciento menos), 23.362 la de Ciudad Real (un 4,4 por ciento menos) y 18.067 la de Cuenca (un 8,2 por ciento menos).

Los datos de Cuenca son, cuando menos, preocupantes. Sus 201.071 habitantes representan un registro similar al que había en el año 2000, cuando en la provincia vivían 201.053 personas. Además, la despoblación en tierras conquenses parece que va a ir más. Recientemente, el INE publicó un estudio de proyección de población en cada provincia española para dentro de 15 años. Pues bien, de cumplirse tal proyección, Cuenca será la segunda provincia del país (solo superada por Zamora) que más habitantes perderá en la próxima década y media. Hasta un 14,9 por ciento. O lo que es lo mismo: unos 30.000 habitantes menos.

El profesor Ruiz Pulpón explica sobre el caso de Cuenca que es una provincia «que de forma general lleva perdiendo población desde los años 50 del siglo XX debido a la emigración. Estos emigrantes no tuvieron hijos en la provincia y, a su vez, estos hijos tendrán los suyos en otro lugar. Esto acrecienta el envejecimiento». Y añade: «La falta de vertebración territorial, de infraestructuras y de oportunidades económicas son causas que pueden ser extrapolables a otras provincias de fuerte componente rural, como Zamora, o Teruel. Las densidades de población en amplias zonas de estas provincias ya son como Laponia (Finlandia), cerca del círculo polar ártico».