Francisco Javier García
Francisco Javier García

«Castilla-La Mancha necesita mucho más que una nueva comandancia en Toledo»

Entrevista a Francisco Javier García, reelegido por tercera vez secretario general de la AUGC en Castilla-La Mancha

ToledoActualizado:

Francisco Javier García Peña ingresó en la Guardia Civil en septiembre de 1981 y se incorporó a la Comandancia de Toledo en 1987 procedente de Inchaurrondo (lo escribe así, con ch). Salvo un corto periodo de menos de un año en Ocaña, siempre ha estado en la Unidad de Protección y Seguridad (Uprose). Desde 2001 es afiliado de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y el pasado 4 de abril fue reelegido, por tercera vez, secretario general en Castilla-La Mancha. La AUGC, la decana de las asociaciones profesionales en este cuerpo, actúa en la región en nombre de 2.500 agentes de las tres escalas: oficiales, suboficiales y básica.

¿A quién representa usted?

La figura del guardia civil en el último cuarto de siglo ha evolucionado y, progresivamente, hemos avanzado desde un estatus en el que se nos trataba como a ‘números’, trabajadores despojados prácticamente de cualquier derecho , a pesar de ser profesionales de la seguridad pública. Pese a estar aún lejos de estar plenamente reconocido como ciudadano de primera, sí hemos logrado dejar atrás el estado de una nula representación en nuestras demandas sociolaborales. Esto es lo que represento, la conquista de los derechos a favor de los guardias civiles. Con mucho esfuerzo, sentencias judiciales y expedientes disciplinarios, hemos mejorado la calidad de vida de los integrantes del cuerpo.

Castilla-La Mancha es una región muy extensa. ¿Cómo se puede mejorar la seguridad?

Aspiramos a modernizar la Guardia Civil para ofrecer una mejor seguridad pública; que el ciudadano se sienta más seguro y mejor atendido ante una necesidad urgente. Para ello, la AUGC propone un nuevo modelo policial, que incluye otra distribución de las unidades operativas territoriales para reducir los tiempos de reacción ante una emergencia, englobando distintas especialidades y el refuerzo en los medios de autoprotección para los agentes.

¿Por qué este nuevo modelo policial?

Este cambio lo demandamos por una sencilla razón: la falta de personal en la unidades. Quienes prestan servicio tienen que realizar unos sobreesfuerzos que conllevan un mayor estrés y riesgos psicosociales. Un cuartel en el que se sube y baja la bandera cada día no da seguridad a los ciudadanos. Lo que realmente necesita la sociedad son guardias civiles patrullando, la cercanía con las personas o acudir pronto cuando nos demandan ante una emergencia. Para esto es necesario esa reorganización de unidades, que aportaría más agentes de patrulla y una mejor organización interna de la Guardia Civil, aprovechando al máximo los recursos. Existen unidades que están por debajo del 40% del catálogo y los guardias civiles trabajan con precariedad.

¿Puede poner algún ejemplo?

La Jefatura de la especialidad de Tráfico de la Guardia Civil, ante la falta de personal, ha tomado la decisión de reducir el número de efectivos necesarios en los controles de alcoholemia, lo que se ha denominado controles de alcoholemias ‘low cost’. Esto es tan solo un ejemplo de cómo la falta de personal afecta a la propia seguridad de los agentes. Es por ello que hay que apostar por un modelo policial adaptado al siglo XXI. Y la Guardia Civil se debe adaptar, ya que, con la creación de macrocuarteles y una buena inversión en vehículos y en medios tecnológicos, se puede llegar a tener presencia policial en cada uno de los rincones de Castilla-La Mancha.

¿Cómo se puede vigilar una amplia zona de pueblos con una patrulla de dos agentes por la noche?

Los niveles delincuenciales aumentan principalmente en algunas zonas de Castilla-La Mancha, ya que uno de cada tres delitos se comete en el Corredor del Henares o en la Sagra, que es la comarca de mayor actividad delincuencial de la comunidad autónoma. Me gustaría preguntar a los alcaldes de Castilla-La Mancha qué es lo que prefieren tener en sus localidades: un cuartel semicerrado, que abre dos o tres veces a la semana para atender al ciudadano, o tener presencia policial uniformada en sus municipios tanto de día como de noche.

Yo elegiría lo segundo.

Un cuartel no quiere decir que la localidad tenga mayor seguridad. La seguridad la da la presencia de guardias civiles en nuestros pueblos, en nuestros campos. Y para ello Castilla-La Mancha necesita una reorganización de unidades, con la creación de puestos principales que concentra una gran cantidad de efectivos de las distintas especialidades. Las patrullas, al menos en algunas zonas de mayor conflictividad, deberían ser dobles por la noche; es decir, una patrulla debería estar compuesta por dos vehículos y en cada vehículo dos efectivos. Pero, para llegar a esto, necesitamos un cambio en la Guardia Civil. Debemos fijarnos en el cuerpo hermano, la Policía Nacional, en el que toda la cadena de mandos hasta el inspector trabajan a nivel de calle. Los guardias civiles deben trabajar con total seguridad y con más efectivos para una mayor protección. Además de medios de autoprotección como chalecos antibalas adaptados a nuestra fisonomía, como así lo hacen en las policías locales o autonómicas.

¿Qué propone para reducir los suicidios en el cuerpo?

Hace dos años, impartimos unas jornadas sobre conductas suicidas con la asistencia de un centenar de guardias civiles de la provincia de Toledo. La ponente supo empatizar y llegar a los asistentes. Tras las cuatro horas de duración, la jornada sirvió para comprender mucho mejor el problema de salud pública que supone la depresión. Es un problema que preocupa a los guardias civiles y hay algo que no funciona en el seno de la Guardia Civil. Falta sensibilidad y empatizar con los problemas que un guardia civil puede tener como cualquier otro ciudadano. Problemas que se ven agravados por los riesgos psicosociales que le afectan, propios de nuestra profesión, ya que nos toca ver cosas muy desagradables o tratar con personas que no se han insertado en la sociedad. Desde luego, algo ocurre para que un guardia civil decida no contar sus problemas, sufrir en silencio y, en última instancia, quitarse la vida.

¿Cuáles serían las primeras pautas para ponerle freno?

Es muy importante la conciliación de la vida laboral y familiar, lo que genera más seguridad en el agente y un mayor grado de satisfacción. También crear en la Guardia Civil el Área de Recursos Humanos y un cuerpo de psicología con profesionales que no sean propiamente mandos ni tengan una graduación militar. Igualmente, dotar de armeros en las unidades y cambios en la normativa para no estigmatizar al guardia civil que sufre una baja psicológica son algunas de las medidas que AUGC ha propuesto, sin que hasta la fecha hayan sido atendidas.

Y, entretanto, un asunto manido. ¿Habrá un nuevo cuartel de la Guardia Civil en Toledo?

Es un ambicioso proyecto en la zona de Vega Baja. Se trata de una parcela en la que podemos encontrar estructuras que habría que adaptarlas al nuevo edificio, ya que en ella se encuentra una metrópolis musulmana. Eso alargaría el tiempo de construcción y, supuestamente, un mayor presupuesto. Si la necesidad es la construcción de una nueva comandancia, se podría levantar en cualquier otro punto de la ciudad. Así, en cuestión de dos a tres años, la Guardia Civil tendría un edificio acorde a las funciones policiales que necesitan los ciudadanos. Pero Castilla-La Mancha necesita mucho más que una nueva comandancia en Toledo.

El estado de muchos cuarteles...

En efecto. Existen decenas de cuarteles en estado ruinoso y otros muchos se encuentran deficitarios y pendientes de una reforma que nunca llega. Vivir y prestar servicio en el ámbito rural no es sencillo para los guardias civiles y sus familias, y necesitamos unas instalaciones dignas y acorde al servicio que prestamos a la sociedad.