La Real Sociedad pagó 3,5 millones de euros por hacerse con Diego Rivas en 2006. Ahora defiende la camiseta del CD Manchego
La Real Sociedad pagó 3,5 millones de euros por hacerse con Diego Rivas en 2006. Ahora defiende la camiseta del CD Manchego - TWITTER
FÚTBOL-TERCERA DIVISIÓN

Calle y Diego Rivas, dos futbolistas de Primera en Tercera

El primero, delantero de 38 años, juega en el CP Villarrobledo y continúa fiel al gol; el segundo, centrocampista de 36 años, ha vuelto a casa para jugar en el CD Manchego de Ciudad Real y lo compagina con la política

TOLEDOActualizado:

Antonio Sánchez de la Calle (Madrid, 1978) y Diego Rivas Gutiérrez (Ciudad Real, 1980) son dos futbolistas veteranos con una larga trayectoria, incluida la Primera División, que se niegan a colgar las botas. Mientras el primero sigue marcando goles en el CP Villarrobledo, el segundo ha vuelto a casa esta temporada para jugar en el CD Manchego de Ciudad Real. Ambos futbolistas son un lujo para la Tercera División castellano-manchega.

Esta es su historia:

Calle: «Uno sabe que queda poco»

«Uno sabe que queda poco, que esto se está acabando, y ahora lo que quiero es disfrutar del día a día porque sé que, cuando lo deje, lo voy a echar mucho de menos». Así se expresa Antonio Sánchez de la Calle (Madrid, 1978), que con 38 años sigue fiel a su oficio desde hace dos décadas: meter goles.

El futbolista juega ahora en el CP Villarrobledo, donde esta temporada acumula 16 tantos en 25 partidos. Un delantero de lujo para la Tercera División castellano-manchega y para su equipo, tercero en la tabla y a ocho puntos del líder, el Talavera. «Me cuido mucho con la alimentación y el descanso; mientras que pueda, la intención es seguir compitiendo cada fin de semana», dice. Sin embargo, se niega a poner una fecha a su retirada.

Calle tiene un currículum con más de 250 partidos en Segunda y medio año en Primera con el Recreativo de Huelva. Son unos guarismos que nunca habría pensado alcanzar cuando de crío empezó a dar patadas al balón en Arroyomolinos (Madrid). Luego pasó por las canteras del Atlético y el Rayo Vallecano antes de llegar a equipos semiprofesionales, como el Fuencarral, el Talavera de la Reina y el Onda. Su primer gran salto fue en enero de 2002 al fichar por el Xerez para jugar en Segunda. De ahí, al Recreativo, con el que vivió sus mejores años.

«La experiencia con el Recre fue inolvidable. Ha sido de los equipos que más me han marcado, porque cumplí uno de los sueños que tenía: ascender y jugar en Primera», asegura. Fue en el año 2006. Aquella temporada empezó como titular y jugó siete de los primeros ocho partidos de Liga. En uno de ellos, hizo sus dos únicos goles en Primera y su equipo ganó 2-3 a la Real Sociedad.

Sin embargo, de repente desapareció de las alineaciones. Una década después, Calle habla sin rencor de Marcelino García Toral, su entrenador entonces: «Tenía de compañeros a Uche y Sinama Pongolle, Marcelino apostó por ellos y fue muy claro conmigo. Yo ese año terminaba contrato y, al ver que no iba a tener muchas oportunidades, busqué una salida; me fui al Albacete».

Aquel Recre fue el mejor de la historia y finalizó la Liga en octava posición. «Un equipo increíble, con dos e incluso tres hombres por puesto. Conseguimos realizar un fútbol muy bonito y estuvimos a punto de clasificarnos para la Copa de la UEFA», recuerda. Ese equipo, por ejemplo, ganó 0-3 al Real Madrid en un partido que nadie olvidará en Huelva, porque cuatro aficionados se dejaron la vida en la carretera cuando iban a ver el partido. Calle vio el partido desde el banquillo y poco después se marchó del club.

Nunca más volvió a jugar en Primera, aunque en 2009 ascendió con el Xerez. «Estaba cedido por el Nástic y tuve que volver a Tarragona», explica. Girona, Valladolid y otra vez Albacete fueron sus últimos clubes en Segunda, categoría en la que jugó hasta que en 2011 descendió a Segunda B con el equipo castellano-manchego.

En el estadio Carlos Belmonte, Calle vivió otro de los grandes momentos de su carrera cuando el «Alba» eliminó al Atleti en la Copa del Rey y él marcó un gol. La derrota provocó la destitución de Gregorio Manzano como entrenador rojiblanco. «Nosotros nos reímos y decimos en broma que hicimos un favor al Atleti, porque después llegó Simeone», comenta.

Con el Albacete, el delantero logró su tercer ascenso: de Segunda B a Segunda en 2014, aunque tampoco disfrutó del premio. Y los dos últimos años, Calle ha seguido metiendo goles en Segunda B con el Socuéllamos. Una completa carrera a la que este futbolista solo pone un pero: «Me arrepiento de no haber estado más tiempo en Primera. Creo que podría haber jugado varias temporadas consecutivas».

Diego Rivas: «Soy el único que ha subido con dos equipos vascos»

A Diego Rivas Gutiérrez (Ciudad Real, 1980) se le pregunta si ahora es un futbolista metido a político o un concejal que juega al fútbol, y él lo zanja en pocas palabras: «Soy el mismo Diego Rivas de siempre».

El centrocampista ciudadrealeño sigue jugando al fútbol en Tercera División con el CD Manchego, situado en el séptimo puesto de la clasificación, y reconoce que una de las razones por las que este verano regresó a casa fue la política: en las últimas elecciones municipales resultó elegido concejal por el PP, partido en la oposición en el Ayuntamiento de Ciudad Real.

«Lo único que intento es aplicar mis vivencias y las cosas que creo que son buenas para el deporte. Intento hacer algo por mi ciudad». Así resume su vocación política que, además de los entrenamientos con el CD Manchego, compagina con el proyecto Footadvisor. «Surgió cuando estaba en el Eibar. Acababa los partidos con mucho dolor articular, hablé con mi hermano y llegamos a la conclusión, con estudios de doctores, que venían provocados por utilizar un taco inadecuado. Lo que pretendemos es asesorar y evitar ese tipo de lesiones, adecuar el taco ideal al terreno donde se juega al fútbol», explica sobre Footadvisor.

Diego Rivas ha jugado más de 100 partidos en Primera División. Los tres primeros fueron en 2003 con el Atlético de Madrid, en cuyas categorías inferiores había aterrizado años antes procedente de Ciudad Real. «Me veía con posibilidades de pertenecer a la primera plantilla (del Atleti) y de ser importante. No se dieron las circunstancias necesarias y me tuve que buscar la vida en el Getafe. La cosa fue bien», dice sobre su etapa en el club azulón.

Y tanto que la experiencia fue positiva. Con el Getafe subió a Primera en 2004 y se mantuvo otras dos temporadas como indiscutible hasta que la Real Sociedad le fichó por 3,5 millones de euros. «En el Getafe éramos una gran familia, íbamos todos en la misma dirección. Es muy difícil que en un equipo profesional todos sean amigos, pero así era y dentro del campo se notaba», cuenta.

En San Sebastián, sin embargo, las cosas no salieron tan redondas al principio. En su primer año la Real bajó a Segunda y Rivas se fue cedido al Cádiz. Regresó y estuvo tres años en el club blanquiazul, con el que ascendió a Primera en 2010. «La Real y el Getafe son los dos equipos de los que mejor recuerdo guardo. Mi último partido con la Real fue contra el Getafe y nunca se me olvidará la ovación que me dieron», desvela.

La última temporada Rivas jugó en Segunda B con el Socuéllamos. Antes, entre 2011 y 2015, había vestido las camisetas del Hércules, el Eibar y la Llagostera en Segunda. En 2014 logró con el Eibar su tercer ascenso a Primera, aunque no pudo retornar a la máxima categoría. «El entrenador Gaizka Garitano tomó la decisión de no renovarme», explica. Aún así, se muestra «orgulloso» de su etapa en Eibar y ofrece un dato curioso: «Soy el único futbolista de la historia que ha ascendido a Primera con dos equipos vascos».