Vista panorámica de la localidad guadalajareña de Riba de Saelices
Vista panorámica de la localidad guadalajareña de Riba de Saelices - Ayuntamiento de Riba

Se busca peón, pero que tenga niños

El Ayuntamiento de Riba de Saelices oferta este empleo con el que el alcalde quiere mantener abierta la escuela

GuadalajaraActualizado:

Esta historia comienza un día cualquiera del mes de septiembre, cuando una de las parejas de cubanos que residen en la localidad de Riba de Saelices, anuncia que se marcha a Guadalajara capital, dejando vacío el puesto de peón que había desempeñado con gran habilidad, y cuyo cometido no era otro que desbrozar el pinar que con tanto esmero cuidan los 80 habitantes que por esta época residen en el municipio.

Este es el inicio de una iniciativa que ha desbordado todas las previsiones del alcalde socialista de Riba de Saelices, Juan Pedro Bustos, quien explica a ABC que tras la marcha de uno de los peones y, ante la falta de personas interesadas en este puesto de trabajo, decidió ofertar por redes sociales este empleo, dirigido especialmente a matrimonios jóvenes. El requisito obligatorio para poder optar: que tengan uno o dos niños.

El éxito ha sido tal que el consistorio ya ha recibido quince solicitudes, dos de las cuales son de parejas extranjeras: una rumana y otra árabe y el resto son de matrimonios españoles. Ahora se abre un proceso de selección para elegir al mejor y que cumpla con el principal requisito, que tengan niños en edad escolar.

El futuro trabajador —según informa el edil— ocupará una vivienda situada a espaldas del ayuntamiento y tendrá que abonar un alquiler mensual de 200 euros. El salario rondará entre los 1.000 y 1.100 euros.

Junto a la pareja de cubanos que se marchará de Riba de Saelices, trabaja otro matrimonio de ese mismo país, que tienen una niña. «Hay unos seis o siete niños en el colegio y solo uno de ellos vive en el pueblo. Por eso queremos que vengan más y evitar el cierre del colegio. Cuantos más niños, mejor para nosotros porque darán más vidilla al pueblo», afirma el edil, quien reconoce que le preocupa también el futuro del personal del centro.

Además de ese objetivo, el alcalde, Juan Pedro Bustos —que lleva gobernando desde hace siete años el municipio— se ha marcado mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En Riba de Saelices hay censados 115 habitantes, aunque viviendo actualmente tan solo hay 80 personas, cuya edad media oscila entre los 70 y 75 años.

«Mirar al futuro»

El alcalde reconoce que el municipio tiene algunas dificultades con los servicios. Por iniciativa del equipo de Gobierno (cuatro concejales del PSOE y uno del PP), se instalaron un par de antenas y una wifi para que la puedan usar todos los vecinosy visitantes. «La verdad es que a veces funciona muy bien y otras, hay que salir a buscar la señal». Sin embargo —insiste— que su prioridad es que la gente «no esté incomunicada».

Además de la escuela, Riba de Saelices cuenta con un centro de salud y, aunque no tienen un supermercado, los lugareños compran sus provisiones a través de la venta ambulante. «Creo que nuestro pueblo no está mal. Lo que intentamos es que cada vez sea más atractivo para todos los jóvenes que nos visitan y que se quieran quedar a vivir aquí», indica el edil.

En la temporada de invierno y, a pesar de las bajas temperaturas, nunca se han quedado incomunicados. El pueblo más cercano a este municipio es Saelices de la Sal, que está a cuatro kilómetros y Ablanque, ubicado a unos siete kilómetros. Además, Riba tiene dos pedanías que están a cuatro kilómetros: Ribarredonda y La Loma.

Por eso, Juan Pedro Bustos afirma que quiere conseguir que el pueblo siga creciendo y fomentar más empleo, a pesar de los tristes recuerdos que los habitantes de Riba tienen sobre aquel trágico incendio que se produjo hace 13 años y en el que murieron 11 miembros de los equipos de extinción de incendios. Él prefiere no hablar sobre este asunto:«Es mejor pasar página porque es un recuerdo amargo. Todos preferimos mirar el futuro con optimismo».

Y presume sobre la situación del entorno natural. «El pinar se está repoblando muy bien y se han recuperado otras especies propias de la zona». Por eso, para prevenir catástrofes como aquella, limpian de rastrojos la zona. Para tenerlo todo a punto pide ayudas al Gobierno central y a la Junta para que no se olviden del pueblo.

Finalmente, señala que Riba de Saelices es un pueblo con mucha vida, sobre todo en verano. Algunas de las fiestas que organiza sus propios habitantes son la de trajes regionales y la de la Virgen de Armallak, que se celebra el 8 de septiembre y que incluye una procesión desde la parroquia hasta la ermita. La jornada, como siempre, suele terminar en uno de los bares que hace de centro social, epicentro de la vida social de los lugareños.