Gabino Abánades, el operario más joven de los cuatro que descendió el féretro de Franco
Gabino Abánades, el operario más joven de los cuatro que descendió el féretro de Franco - ABC

El enterrador de Franco: «Los restos se conservan muy bien»

En 1975 este funcionario del servicio funerario en el Ayuntamiento de Madrid fue el que dirigió la inhumación del dictador en el Valle de los Caídos

Actualizado:

Con apenas 30 años, a Gabino Abánades (Guadalajara, 1946) le llegó quizá el mayor encargo de su vida laboral. En 1975 este funcionario del servicio funerario en el Ayuntamiento de Madrid fue el que dirigió la inhumación de Francisco Franco, un momento que, según dice, tiene guardado perfectamente en su «disco duro». Ahora, con 72 años, este guadalajareño originario de Canales del Ducado es el alcalde de Sacecorbo, un municipio de un centenar de habitantes de la comarca de Molina en el que el edil, del Partido Popular, gobierna desde hace seis años.

Abánades recuerda para ABC cómo fueron esos días tan intensos en los que se dio sepultura a Francisco Franco: «Por aquel entonces yo era el encargado de los cementerios municipales. Llamaron al Ayuntamiento de Madrid un día antes del entierro para que preparáramos una cuadrilla y, a las 9 de la mañana, nos recogió un coche, con el que hicimos cuatro viajes al Valle de los Caídos para calcular el tiempo que se tardaba en llegar desde la recogida del féretro hasta la cripta de la basílica».

Este es el lugar donde reposa el cuerpo embalsamado de Franco, bajo una lápida de mármol de 2,30 metros de largo por un metro de ancho, con un peso de una tonelada y media, al lado de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española. Unas tumbas que no han parado de recibir visitas tanto de turistas como de nostálgicos del franquismo, a raíz de la decisión del Gobierno de España presidido por Pedro Sánchez de exhumar los restos del dictador, que se aprobó mediante un decreto ley en el Consejo de Ministros del viernes pasado.

«Se montó un protocolo y nosotros sólo hicimos lo que nos decían, porque al final quienes se encargaron de todo fueron los militares y el personal del palacio del Pardo», reconoce Abánades. Cuenta también que el féretro fue trasladado por un camión militar hasta la basílica seguido por miles de personas apostadas a ambos lados de la carretera que dirige al Valle de los Caídos. Los trabajadores de la funeraria del Ayuntamiento de Madrid sí que se encargaron del descenso y la colocación de la caja mortuoria dentro de la sepultura que habían excavado los trabajadores de Patrimonio Nacional. Estos empleados fueron los que luego corrieron la pesada lápida de mármol.

Fotografía actual de Gabino Abánades, alcalde de Sacecorbo (Guadalajara)
Fotografía actual de Gabino Abánades, alcalde de Sacecorbo (Guadalajara)

El entonces encargado municipal de los cementerios de Madrid recuerda también que en 1988, cuando falleció Carmen Polo, esposa de Francisco Franco, fue el encargado de llevar el título de derecho funerario a su hija, María del Carmen Franco y Polo. Abánades dice que en ese momento le reconoció que la familia no quería que su padre fuera enterrado en el Valle de los Caídos, sino en el cementerio de El Pardo Mingorrubio -donde se encuentra su madre-, pero fue una decisión del Gobierno y ellos la aceptaron.

No mezclar exhumación y memoria histórica

Preguntado por la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez, el alcalde de Sacecorbo asegura que no le gusta opinar. No osbtante, el edil del PP afirma: «No me parece normal que mezclen la exhumación con la memoria histórica, ya que ésta se encarga de recordar lo que sucedió en ambos bandos durante la guerra civil española, mientras que Franco falleció en la cama de un hospital 38 años después. Si yo estuviera en el lugar del Gobierno de España, hablaría lo primero con los familiares de Franco, que habrían accedido sin problema y ahora no se negarían».

Eso sí, a Abánades le parece «bien y humano» que se desentierre a todas las personas que hay en las cunetas, pero «no empecemos a desenterrar o hacer la prueba del ADN a los que están en el Valle de los Caídos o en el cementerio de Paracuellos». De hecho, destaca que en su localidad no existe ninguna calle dedicada al franquismo ni a la guerra civil española, en cumplimiento con la Ley de Memoria Histórica.

Sobre si es correcto que el dictador esté enterrado en el Valle de los Caídos, Abánades tampoco da su opinión, se limita a respetar la decisión del Gobierno de entonces. «Ahora estamos en una época de democracia y deberíamos respetar la historia, es decir, lo que ha pasado, bien o mal hecho», indica el regidor sacecorbeño. Aun así, reconoce que no tendría ningún inconveniente en asesorar y participar en la exhumación de Franco, «ya que el Gobierno es el que decide lo que se debe hacer».

Además, el exencargado de los cementerios de Madrid conoce cómo está el enterramiento. «Sé que los restos están en muy buen estado por dos razones: porque el lugar donde está enterrado tiene muy pocos cambios de temperatura tanto en verano como en invierno y, por otro lado, porque el cuerpo está embalsamado».

Abánades concluye su charla con ABC con una afirmación categórica: «A Franco le tocó en su momento, como le podría haber tocado a otro, poner orden en España. Hemos tenido bastantes años de tranquilidad, y más aún durante la democracia. Sin embargo, ahora estamos dando la vuelta otra vez, ya que las cosas no están igual que durante la Transición. Esto lo ve cualquier español al que le guste pensar un poco».