Don Felipe, durante su intervención ayer en la entrega del premio Carlomagno al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en Aquisgrán
Don Felipe, durante su intervención ayer en la entrega del premio Carlomagno al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en Aquisgrán - EFE

El Rey llama en Aquisgrán a una reforma de Europa para reforzarla

Don Felipe elogió la figura de Antonio Guterres, que recibió el premio Carlomagno

Corresponsal en BerlínActualizado:

Después de que los partidos euroescépticos obtuviesen el pasado fin de semana en conjunto alrededor del 30 por ciento de los escaños del Parlamento Europeo, el Rey llamó ayer en Aquisgrán a «no subestimar o descartar» la motivación de ese voto y a emprender reformas para reforzar Europa.

Durante la entrega del Premio Carlomagno al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, Don Felipe coincidió con él en la defensa de reformas que, ante los ciudadanos desencantados con el proyecto europeo, den respuesta a problemas reales y afronten nuevos retos globales. «Debemos reformar esas instituciones para hacerlas más efectivas y aplicar las lecciones aprendidas de la reciente crisis», recalcó, considerando que «hay propuestas razonables para hacerlo» y que el impulso para llevarlas a cabo debe venir de los nuevos líderes que se designen para esas instituciones.

El Rey, encargado del discurso de laudatio del laureado y acompañado por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, recordó que «para varias generaciones, incluida la mía, Europa siempre ha estado con nosotros como un proyecto intelectual y como una forma de vida. Nos identificamos con Europa. El sentimiento de pertenencia a este proyecto europeo nos une verdaderamente; coexiste con, y forma parte de, nuestra propia identidad».

«No olvidemos nunca este proyecto europeo, un experimento histórico sin precedentes, que ha traído a la gran mayoría de los europeos los niveles más altos de bienestar, progreso y seguridad de nuestra historia», invitó, plenamente partícipe del espíritu europeísta que se celebra en el Ayuntamiento de Aquisgrán, al que el Rey acude ya por quinta vez y en el que su padre, Don Juan Carlos, recibió este mismo galardón en 1982.

Sin citar expresamente el «brexit» u otros separatismos, lamentó que en la actualidad «haya quienes deseen abandonar ese sueño europeo alegando que así estarán más abiertos a un nuevo mundo y dejarán atrás supuestas restricciones de la vieja Europa». A su juicio, «se equivocan tanto de siglo como de proyecto porque eso lleva a un mundo del pasado, de confrontación entre potencias y bloques económicos».

Gran parte de su discurso, que pronunció en inglés con alguna frase en español y otra en portugués, estuvo centrado en la figura y trayectoria de Guterres, que tras recibir el premio hizo también una cerrada defensa de la UE, a la que consideró «más necesaria que nunca» frente a los peligros de regresión en materia de derechos humanos y multilateralismo. «Como secretario general de la ONU estaría ciego si no percibiera los retrocesos que se están produciendo», advirtió, antes de recalcar que Europa debe dar respuesta a las amenazas globales y desafíos que suponen las migraciones, el cambio climático y la digitalización.

Testigos directos del acto fueron, entre otros, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker; el primer ministro portugués, Antonio Costa; su homólogo de Malta, Joseph Muscat; la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, y el presidente del Banco Europeo de Inversiones, Werner Hoyer. Tras una misa en la catedral de Aquisgrán, todos ellos se dirigieron hasta la Sala de la Coronación del Ayuntamiento para la entrega del premio, ceremonia tras la cual el Rey, Guterres y el resto de autoridades salieron al balcón del imponente edificio gótico y fueron ovacionados por los ciudadanos que disfrutaban al aire libre la jornada festiva en Alemania.