El rey Felipe VI junto al presidente de Perú, Martín Vizcarra y el presidente de Repsol, Antonio Brufau
El rey Felipe VI junto al presidente de Perú, Martín Vizcarra y el presidente de Repsol, Antonio Brufau - EFE

El Rey inaugura las nuevas instalaciones de Repsol en Perú

Producen combustibles menos contaminantes de bajo contenido en azufre

Enviada especial a El CallaoActualizado:

El Rey cerró ayer su visita de Estado a Perú en la refinería La Pampilla, donde inauguró las nuevas unidades de Repsol para la producción de combustibles -gasolinas y diesel- de bajo contenido en azufre, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire y proteger la salud de las personas. Desde allí, Don Felipe continuó su viaje en el avión oficial hacia la ciudad de Antigua (Guatemala) para asistir a la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, mientras que Doña Letizia partió horas antes a Madrid en un avión de línea regular.

La Pampilla, situada en el Callao, es la principal refinería de petróleo de Perú y la única del país que produce diésel con bajo contenido en azufre. Según informó la empresa, con la puesta en marcha de las nuevas unidades de desulfuración de la gasolina, culmina el proceso inversor de 741 millones de dólares (660 millones de euros) para producir combustibles de bajo contenido en azufre de acuerdo con los compromisos asumidos con el Estado por el sector refinero peruano.

A su llegada a la refinería, el Monarca fue recibido a pie de coche por el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y se dirigió al centro de formación, donde le esperaban el presidente de Perú, Martín Vizcarra; el ministro peruano de Energía y Minas, Francisco Ísmodes; el director ejecutivo de Repsol en Perú, José Manuel Gallego, y el director de la refinería La Pampilla, Luis Felipe Llamas.

Antes de recorrer las instalaciones de la refinería en un microbús, el Rey y el presidente de Perú asistieron a una presentación sobre la implantación de Repsol en este país andino, donde está presente desde hace más de dos décadas. Según los datos facilitados, Repsol produce alrededor del 14 por ciento de los hidrocarburos de Perú y explota el 10 por ciento de las reservas nacionales. Además, tiene una red de 530 estaciones de servicio y participa en el mercado de lubricantes, combustible de aviación y asfaltos. Las inversiones totales de Repsol en Perú son de alrededor de 3.000 millones de dólares.

Don Felipe en el microbus, en el recorrido por las instalaciones de Repsol, en Perú
Don Felipe en el microbus, en el recorrido por las instalaciones de Repsol, en Perú - EFE

Al terminar el recorrido, el Rey y Vizcarra se dirigieron a una carpa, donde el presidente de Repsol pronunció unas palabras e invitó a Don Felipe a descubrir una placa conmemorativa. Brufau afirmó que la empresa que preside «pretende hacer las cosas bien» y lo hace bajo «la supervisión» de los Jefes de Estado de España y Perú. Además, añadió que Repsol tiene «un compromiso con la gente» y, por eso, se sentía orgulloso de crear empleo y de que no hubiera habido ningún accidente que requiriera baja durante las once millones de horas de trabajo que se emplearon en construir las nuevas unidades. Agregó que la petrolera también quería «poner su granito de arena en el desarrollo de Perú» y contribuir «a hacer un planeta más sostenible».

Las últimas inversiones de Repsol permitirán que toda la producción de combustibles líquidos de La Pampilla sea de bajo contenido de azufre (menos de 50 partes por millón), compromiso que fue asumido por las refinerías peruanas con el Estado para producir combustibles más respetuosos con el medio ambiente.

Según Repsol, las nuevas gasolinas producidas en La Pampilla, además de reducir significativamente las emisiones de dióxido de azufre, cuentan con mejoras de calidad en su composición y ofrecen prestaciones que obedecen a las especificaciones técnicas de los vehículos modernos, que buscan mayor eficiencia y están provistos de sistemas de control de emisiones gaseosas.

Altos estándares de seguridad

Las gasolinas de bajo azufre, además de reducir la huella de carbono y emisiones de dióxido de azufre, mejoran también la calidad del combustible, que ofrece más eficacia y rendimiento en el funcionamiento del motor, así como una mayor vida útil y menores gastos de mantenimiento. Por otro lado, el azufre se recupera en estado sólido en las nuevas plantas para su uso en agricultura o en industria.

Los responsables de la compañía destacaron que estas unidades se construyeron de acuerdo con los más altos estándares en seguridad y gestión ambiental. Para su ejecución se requirieron cerca de once millones de horas y se dio empleó a más de 2.500 personas. La primera etapa, que se terminó en 2016, permitió poner en producción las unidades de desulfuración de diésel.