La Guardia Civil participa en el relevo solemne de la Guardia Real
La Guardia Civil participa en el relevo solemne de la Guardia Real - EFE
Solemne relevo de guardia

La Guardia Civil vuelve al Palacio Real

La última vez que el Instituto Armado protagonizó el relevo fue el 28 de marzo de 1931

MadridActualizado:

La Guardia Civil volvió a realizar ayer miércoles el relevo en el Palacio Real, como lo hacía un día al año, el del aniversario de su creación, en tiempos de Alfonso XIII. Así lo había dispuesto el Rey en 1921 como muestra de su estima al Instituto Armado. La última vez que la Guardia Civil protagonizó el relevo fue el 28 de marzo de 1931, apenas dos semanas antes de que se proclamara la República, pero aquel día nada hacía presagiar que tan pronto estallaría la tormenta.

«Las fuerzas desfilaron dando los vivas reglamentarios y el público muy numeroso que se hallaba en la plaza vitoreó y aplaudió con entusiasmo a Su Majestad -relataba la crónica de ABC-. Cuando terminado el paso de la Guardia Civil, el Soberano se dispuso a retirarse del balcón, la gente, llegando hasta el pie de aquel, obligóle con sus aclamaciones a saludar varias veces».

Con la República, la guerra y el franquismo, esta tradición cayó en el olvido, hasta ayer, que Don Felipe decidió recuperarla al cumplirse este año el 175 aniversario de la fundación del Instituto Armado. La Agrupación de Reserva y Seguridad, a pie y a caballo, fue la encargada de protagonizar el relevo, junto a las tropas de la Guardia Real. Y, al terminar la ceremonia del relevo, la Unidad de Música de la Guardia Real ofreció un concierto en la puerta del Príncipe de la Plaza de Oriente.

Igual que su bisabuelo, también el actual Rey ha querido expresar con este gesto su aprecio a la Guardia Civil. Don Felipe conoce a fondo este cuerpo, con el que convive estrechamente en su día a día, pues se ocupa de su seguridad desde que era un niño. Como Rey sabe a cuánto asciende la deuda que todos los españoles tenemos con ellos, aunque nunca sabremos cuánta sangre, con su trabajo y su sacrificio, han evitado que se derrame.