La Familia Real durante la misa - EFE

El arzobispo de Oviedo agradece al Rey en Covadonga «su valentía en estos momentos difíciles»

«Hoy la Reconquista pasa por otras lizas» y «son también diferentes los turbantes», añadió

Covadonga (Asturias)Actualizado:

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha destacado este sábado ante la Familia Real en la histórica Basílica de Covadonga, cuna de España, la «alta responsabilidad» del Rey «en estos momentos delicados». «Siéntanos cercanos con el afecto y la plegaria», le dijo a Don Felipe, «y muy agradecidos por su valentía y clarividencia en la defensa de la libertad de nuestro pueblo, de su paz y de su plural convivencia democrática en un Estado de derecho».

Monseñor Sanz Montes hizo estas afirmaciones en la Santa Misa a la que asistió la Princesa de Asturias, acompañada por sus padres, los Reyes, y por su hermana, la Infanta Sofía, durante su primera visita a Covadonga, la tierra en la que, según la tradición, empezó la Reconquista de España tras la invasión musulmana.

Durante la homilía, el arzobispo afirmó que «hoy la Reconquista pasa por otras lizas, y son otros los retos que nos desafían». «Son también diferentes los turbantes de hoy ante las cosas que nos turban preocupantemente». Agregó que «queremos dialogar con todos, como repite el Papa Francisco, pero desde una cultura del encuentro que no traicione ni disuelva la propia identidad».

El Rey junto a la Princesa de Asturias
El Rey junto a la Princesa de Asturias- EFE

El arzobispo recordó que Covadonga «no es sólo un referente espiritual de primer nivel, sino también un lugar identitario». En Covadonga, relató, se forjó «una historia con sus luces y sus sombras, aciertos y contradicciones» y así se fue formando «una España plural en sus pueblos, muy unida en sus gentes, con un proyecto común que aunó como identidad cultural propia la herencia romana, la fe cristiana y la idiosincrasia de lenguas y lugares que han tejido el rico mapa de nuestra Hispania».

Monseñor Sanz Montes advirtió contra «creencias tan intrusas e ideologías tan ajenas que terminan vaciándonos de lo que somos» y citó una frase de William James Durant: «Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro».

Tras la misa, los Reyes y sus hijas, que se llevaban las medallas de la Virgen de Covadonga que les acababa de entregar el arzobispo, firmaron en el libro de honor de la Basílica, en cuyas hojas de pergamino ya firmó Don Felipe cuando era niño en 1977. Después abandonaron el templo entre vivas al Rey, a los Reyes, a la Reina, a la Princesa de Asturias, a la Infanta Sofía y a España.

A continuación se interpretó el himno de Asturias y la Familia Real rindió tributo al Rey Pelayo, el guerrero que hace 1.300 años se rebeló contra la invasión islámica. Ángela y Javier, dos niños de doce y once años, vestidos con trajes tradicionales asturianos, depositaron una corona de laurel con la bandera de España ante la estatua de Don Pelayo que se encuentra en la explanada del templo. En su recorrido por el lugar, los cuatro miembros de la Familia Real saludaron a cientos de personas que acudieron a Covadonga para acompañarles en la histórica jornada.

Los Reyes explican a sus hijas las curiosidades de la Santa Cueva
Los Reyes explican a sus hijas las curiosidades de la Santa Cueva - EFE

Durante la visita, el presidente del Principado, Javier Fernández, entregó a la Heredera de la Corona la insignia de la Cruz de la Victoria, que también recibió Don Felipe en su día. Tras la visita al Museo de Covadonga, donde contemplaron dos exposiciones, los Reyes asistieron a una recepción en la que departieron con los invitados a la ceremonia, entre ellos, todos los presidentes vivos del Principado de Asturias, las autoridades que les acompañaban, representantes de la Fundación Princesa de Asturias y el decano de la Diputación Permanente y del Consejo de la Grandeza de España, Enrique Fernández-Miranda.