«Los vecinos compraron pisos y pagan el crédito con los alquileres»

J.R.
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LA OROTAVA

Si de algo están orgullosos en el municipio madrileño de Villaviciosa de Odón es de ser ciudad universitaria. Sede de la Universidad Europea de Madrid (UEM) que ha inspirado el proyecto de La Orotava desde mediados de los noventa, su alcalde, José Jover (PP), no duda en que, como ha ocurrido en su pueblo, el proyecto cambiará el presente y el futuro de todo el valle de La Orotava. El impacto económico ha sido tan grande con casi 15.000 alumnos por los alrededores que ni siquiera se aventura a dar cifras.

«Los beneficios han sido y son cuantiosos para el conjunto de los vecinos, dado que muchos de ellos han comprado pisos para alquilar a los estudiantes, y de esta forma pagar sus créditos con los arrendamientos de los jóvenes que vienen a estudiar desde otras regiones españolas», señala. Además de los alquileres, «que como digo son considerables», apunta, «el ramo de hostelería y algunos comercios se han visto beneficiados por el inevitable consumo que generan los numerosísimos estudiantes que residen o consumen en nuestro municipio».

A Jover no le sorprende que haya habido dificultades en la tramitación del proyecto tinerfeño. Los comienzos en Villaviciosa tampoco fueron fáciles. «Al parecer, nuestra situación geográfica era bastante idónea para crear un Campus Universitario. Había terreno suficiente para ello y lo único que podría faltar era la voluntad municipal. El proyecto se explicó en toda su envergadura, y desde el Ayuntamiento se estudiaron exhaustivamente todas las cuestiones a favor y en contra, dada la magnitud de esta operación que iba a producir un cambio muy sensible en la vida diaria de los villaodonenses». Una vez estudiados todos los pormenores, rememora, «y considerando que la implantación de una Universidad en nuestro municipio iba a suponer un salto de calidad sin precedentes, comenzamos a facilitar a través del Plan General de Ordenación Urbana las modificaciones necesarias para iniciar los

trabajos de construcción».

Becas

Sobre el coste de los estudios reconoce que la Universidad «no es barata porque la preparación es muy buena y la inversión suele ser rentable» pero aclara también que se logró tramitar un convenio de becas beneficioso para los estudiantes del municipio. Con respecto las universidades públicas asegura que las relaciones son «buenas» porque parece que hay mercado para todos. En Tenerife, en cambio, la Universidad de La Laguna (ULL) mantiene sus suspicacias.

Aparte de los cuantiosos beneficios económicos, Jover señala que el carácter de los villaodonenses también se ha modelado. «Ha habido un cambio en las costumbres, en los comportamientos, en las rutinas, en el ambiente, dicho cariñosamente, un cambio también en el paisanaje. Sería difícil imaginar ahora el municipio sin su campus universitario», comenta. Por eso se aventura a garantizar el éxito de la Universidad Europea de Canarias: «Nosotros hemos pasado ese supuesto sarampión de cómo reaccionaría el resto de los vecinos y la respuesta no ha podido ser más positiva. Les animamos sinceramente a que perseveren en ese proyecto que aporta aires de modernidad y riqueza para el entorno».

La UEM fue la primera universidad española en recibir la certificación medioambiental ISO14001 a todas sus instalaciones, en 2007. Cuenta con siete facultades y medio centenar de grados, todos muy pegados a la realidad laboral de tal manera que la penetración en el mundo del trabajo por parte de sus licenciados es bastante alta. Las instalaciones complementarias son de primer nivel: laboratorios, talleres, estudios de diseño, un club deportivo y una biblioteca, entre otras. También tiene tres escuelas de postgrado, una de ellas vinculada al Real Madrid. La UEM es pionera en España en la adaptación de sus titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), y sus grupos reducidos de alumnos son una garantía para alcanzar el éxito académico.